Linea de Inmigración

Aquí abajo no veo luz para su caso, solo el de Arriba puede

(Carta original en inglés.) Apreciado señor: Soy hondureño y tengo 36 años de edad. Vivo en Tegucigalpa, la capital de Honduras. Solicito respetuosamente su ayuda para emigrar a los Estados Unidos con mi esposa y mis dos niños.

Unos días atrás solicité visa en la Embajada de Estados Unidos en mi país y me la negaron por tener a mi madre residiendo allá. Llevo 21 años de no ver a mi madre desde que ella se mudó a vivir en ese país, y tengo un hermano ciudadano estadounidense y una hermana residente americana. En este momento me encuentro en una situación muy dura en nuestro país debido al impuesto de guerra, la violencia, y nuestro más grande temor, el reclutamiento a la fuerza de las gangas quienes engrosan sus filas con nuestros jóvenes. Temo mucho por nuestros hijos. Tengo experiencia en sistemas eléctricos, trabajo de construcción, instalación de cables de televisión, y pintura residencial y de automóviles, y quisiera permiso para trabajar en Estados Unidos. En el momento estoy desempleado debido a que donde trabajaba se nos exigió el “impuesto de guerra”, con amenazas de matarnos si no lo hacíamos, por lo que tuve que dejar ese lugar, pero ellos me ofrecieron que me podían ayudar para ir a Estados Unidos, para ver a mi madre y buscar oportunidades de trabajo. Nosotros somos católicos. Mis niños están aprendiendo el idioma inglés en la escuela. Le agradezco por leer mi carta y espero que ellos puedan apoyarme con esta solicitud debido a que el desempleo es enorme y yo no quiero que las gangas me roben mis niños. Vivimos en la capital en una área de alto riesgo.

Dios lo bendiga y quedo en espera de su respuesta. Mi teléfono es [omitido]. Con mis mejores deseos,

Cristóbal Alejandro Ochoa Irias, (vía correo electrónico)

Muchas gracias, apreciado Cristóbal, por escribirme su tan lúcida carta, y más todavía por hacerlo en inglés con la mejor intención, estoy seguro, pero como esta columna se publica en El Nuevo Herald, la versión castellana del Miami Herald (uno de los 10 periódicos más importantes de Estados Unidos), me vi obligado a traducirla, ojalá lo más fielmente posible. (“Toda traducción es como un bordado visto al revés”, es un viejo adagio de la lengua, así que confiemos que esta empresa no haya mermado la encomiable presentación de sus inquietudes...)

Debo comenzar por aclarar un ligero misnomer (malentendido, usted entenderá...). Usted me pide “ayuda”, que, en sentido estricto, no puedo darle. Para ello necesitaría usted contratar ($$$) mis servicios de abogado, y yo no hago contratos que no me sienta seguro de poder cumplir con éxito. (Eso lo hacen (irregular e ilegalmente, por cierto) los “tramitadores”, “expertos”, o “notarios”, cuyo verdadero propósito es embolsillarse hasta donde puedan los “anticipos” de sus incautos clientes, para, al fin, no salir con nada, bien orondos y frescos...).

Lo que yo hago todos los días es ofrecer información, sin que el lector arriesgue un dólar, un peso, una lempira, o un quetzal. Otra cosa es que el interesado me busque cara a cara, pague su consulta, y si encuentro su caso factible (únicamente así), contrate mis servicios profesionales.

Ahí es donde se estrella su caso, apreciado Cristóbal. La factibilidad de su caso la veo casi imposible. Sus chances de llegar a Estados Unidos con visa de turismo (la que la embajada le negó) las considero perdidas. (Con la situación en Honduras y con tan fuertes lazos familiares en Estados Unidos, la probabilidad de que usted venga a quedarse acá es transparentemente altísima. Consecuencia: no visa de visitante. Claro que queda el recurso de que su hermano ciudadano estadounidense lo pida, pero la cola de ese tipo de petición pudiera tomar 20 o más años de espera.

Muchos hondureños han venido ilegalmente a este país por la frontera, pero esta columna no puede recomendar camino tan prohibido como azaroso. Lo único que mi esposa y yo podemos hacer es orar por usted, y ¡Dios todo lo puede...!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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