Linea de Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: No tiene problema para su deseo y... ¡bienvenida a su regreso!

Apreciado don Manfred: Le hago llegar un cordial saludo extensivo a su esposa y resto de familia. Como usted, soy un barranquillero por adopción, nací en Zapatoca, Santander, pero me crié en Barranquilla, y hace 35 años vivo en Miami. Mi esposa y yo somos ciudadanos de este gran país. Como usted lo recordará, por muchos años funcionó un negocio en la Plaza de San Nicolás que se llamaba “Cardone Hermanos”. Hasta por allá a mediados de los ‘80s, todavía estaba el aviso, pese a que el local era ocupado por otro negociante. Pues bien, uno de esos Cardone era don Cayetano Cardone Aninchiarico, nacido en Italia y abuelo de mi esposa.

Basados en ese parentesco, y de acuerdo a las leyes italianas, mi suegra (q.e.p.d.) y muchos otros familiares se han hecho ciudadanos italianos y portan el respectivo pasaporte.

Y ahora, la pregunta. Por razones más que todo sentimentales, mi esposa quiere viajar a Italia, en busca de sus raíces, pero lo quiere hacer con pasaporte italiano. Tanto ella como yo tenemos la doble nacionalidad de Colombia y de Estados Unidos y queremos saber si podemos, a la luz de las leyes de este país, tener una tercera nacionalidad sin tener problemas ni aquí ni en Colombia.

Muchas gracias por su atención y por la gran labor informativa que adelanta.

Humberto Fernández-Ardila, (vía correo electrónico)

Gracias las mías (¡y muchas!) por una carta tan agradable de recibir como placentera de contestar. Leer, escuchar, y responder a un barranquillero es una experiencia tan grata como simple y sencilla, algo como si nos conociéramos de toda la vida. No ocurre así con todo el resto de lectores de tan diversas procedencias, condimentadas cada una de ellas con idiosincrasias propias y singulares, desde quien procede el Cerro de Monserrate (Bogotá, Colombia), hasta quien viene desde los confines del Aconcagua (Chile/Argentina), ó de cualquier otra latitud de nuestra geografía sudamericana ó continental.

Respondo a su pregunta con una breve referencia a la rígida legislación imperante en Estados Unidos sobre el particular que usted describe hasta la década de los años 1960s. Hasta entonces no existía en este país simpatía ni tolerancia (Caso Belli) por otra nacionalidad adicional a la estadounidense – ó se era nacional de este país, ya fuera por nacimiento ó por naturalización, ó se nació extranjero y así se permanecía hasta el fin de sus días. Para unos pocos de los naturalizados cabía, sin embargo, algo muy terrible (aunque nada común): la desnaturalización, ó sea, la pérdida de la nacionalidad de Estados Unidos a consecuencia de mentir en el proceso de naturalizarse. ¿Por qué habría de mentir un aspirante a la naturalización?! Por la razón simple de proceder de uno de los países del “Eje” (Alemania, Italia, Japón) que no sólo guerrearon contra los “Aliados” (Gran Bretaña, Francia libre (la de Charles de Gaulle) y, principalmente, Estados Unidos) durante la angustiosa época de 1939 a 1945 – la Segunda Guerra Mundial. Los así implicados se les procesaba criminalmente porque contribuyeron, al menos por su militancia, con el horroroso holocausto que segó la vida de seis millones de judíos – el crimen más masivo de la historia universal. (Un sobreviviente: quien escribe estas líneas, por obra y gracia del Espíritu Santo, a través de la humanidad de mi previsor padre, que en la Eterna Gloria repose.) En estos casos célebres de la época – Caso, Fedorenko, Caso Kungys, y varios otros – el mentirosamente naturalizado terminó desposeído de su codiciada ciudadanía estadounidense, así como de su residencia legal en este país, y deportado a su región de origen por el resto de sus días.

Pero nada de lo relatado tiene que ver con ustedes, apreciado coterráneo barranquillero. Hoy día –leyes mucho más relajadas– el naturalizado puede viajar a su país de origen con pasaporte de esa nación, sin consecuencia adversa alguna, con una sola condición: al regresar y reingresar a Estados Unidos deberá entrar con su pasaporte estadounidense y comportarse como tal a todos los efectos mientras esté dentro de los bellos linderos de éste, el Primer País del Mundo. Piacereand welcome back!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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