Linea de Inmigración

Sin fechas, la historia universal no pasa de ser puros chismes

Mantred Rosenow. Estimado Señor. Ante todo, mil gracias por dedicarme parte de su valioso tiempo.

El motivo de mi correo es que mi amiga Georgina, residente en Cuba, es hija de una ciudadana americana, fallecida ya. Georgina fue a la Embajada Americana en Cuba y preguntó si podía acogerse a la ciudadanía de su mamá. Le respondieron que tenía posibilidades, y le dieron un formulario para que lo llenara, Este formulario no tiene número, ni letras, pero si muchas preguntas. Casi todas ella las tiene contestadas, pero hay tres preguntas que no sabe dónde encontrar la respuesta, que son las siguientes:

1-Certificado de Naturalización-Ciudadanía americana, registro aprobado como Ciudadana Americana.

2-Reporte de nacimiento en el exterior. La mamá de Georgina nació en Cuba y ella fue inscrita en el Consulado Americano de Nuevita, Provincia de Camaguey, Cuba.

3- Entradas y salidas de la mamá de Georgina antes de 1959 en Estados Unidos.

4- Récord laboral y pagos de impuestos en Estados Unidos. Mi amiga Georgina tiene en su poder la licencia de conducción, el Social Security, y numerosos pasaportes caducados.

Mis preguntas:

Si es posible que ella sea Ciudadana Americana por este método, ¿me puede indicar usted dónde se pueden obtener los datos que le faltan?

De ser posible obtener la ciudadanía de ésta u otra manera, ¿puede usted ocuparse de este caso? De ser afirmativa su respuesta, ¿cuáles serían sus honorarios?

Agradecido por su atención, quedo al tanto de su respuesta. Fraternalmente,

Segundo López.

Ante todo, gracias por escribirme, don Primero (!), que no Segundo – así tengo que re-bautizarlo por lo inteligente, amable, y ordenado de su carta. Al efecto, comenzaré por tocar brevemente la historia de otro pueblo distinto y muy lejano del suyo: el pueblo del Japón. Esa oriental e históricamente tan valiosa nación, tras de muuuchos años de virtual aislamiento y separación del mundo (1886-1911), había visto para esa fecha emigrar a unos 400,000 nipones, de ellos unos 28,000 a las islas-estado de Hawai (¡lugar de nacimiento del Presidente Barack Obama!), las que hoy día, junto a Alaska, completan los actuales 50 estados de la Unión.

¿Qué pasó el fatídico 7 de diciembre de 1941? Que el ambicioso Japón del emperador Hirohito (más concretamente, del Almirante Isoruko Yamamoto), atacó por sorpresa la base estadounidense de Pearl Harbor, desencadenado así la Segunda Guerra Mundial al costo de millares y de inocentes civiles norteamericanos. El recuerdo más triste: las dos bombas atómicas (Hiroshima y Nagasaki) que terminaron de doblegar las rodillas de Tokio, obligándolas a la rendición.

¿Por qué toda esta historia tan desconectada de su amable consulta? Por un solo detalle: no hay historia posible SIN FECHAS (!), e igualmente, no puedo desenredar la historia que usted me relata con todo muy detallado, excepto sin mencionar una sola fecha de nacimiento, de matrimonio, de defunción, de los protagonistas de este rompecabezas. ¿Eso qué tiene que ver? Respuesta: TODO. Porque las leyes de inmigración a Estados Unidos, incluyendo el tema de las nacionalidades, no son estáticas – no son las mismas ayer, que anteayer, que mañana. Para su información ha habido por lo menos media docena de cambios durante el posible desarrollo de la historia que usted me cuenta.

Nihil novo sub sole (“nada nuevo hay bajo el sol”) es una bonita máxima escrita hasta en la Biblia (en el Eclesiastés), pero no en la vida del inmigrante a Estados Unidos.

Yo quiero, ¡con mucho gusto!, ayudar a armar el rompecabezas de Georgina, y así lo haré si usted me clarifica las fechas de cada situación (y yo compruebe que las mismas estén respaldadas por documentos fehacientes). ¡Actúe!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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