Linea de Inmigración

Matrimonio cubano ‘por poder’, sospecho no se va a... ¡poder!

Hola, mi nombre es Ani. Quisiera contarle un poquito de mi situación para saber qué puedo hacer.

Yo vine a Estados Unidos hace 10 años. Desde hace 5 de ellos soy ciudadana americana. Cuando salí de Cuba tenía mi novio por 3 años, pero al tiempo de estar aquí la relación se terminó. Hace casi 2 años decidimos re-comenzar la relación, pero yo no quiero ir a Cuba, así que le puse una carta de invitación, pero se la denegaron diciéndole que no tenía sentido si yo, siendo ciudadana, no le pusiera una visa de fiancé [prometido]. Yo averigüé y para poder hacer ese trámite tengo que haberlo visto físicamente por lo menos una vez en los últimos 2 años, lo cual no ha sucedido.

Mi pregunta es, ¿tiene alguna validez para Inmigración el matrimonio por poder? O sea, si me casara por poder, ¿me aceptarían la petición para poder reclamarlo?

Muchas gracias y le deseo un feliz año nuevo.

“Ani”, Miami (vía correo electrónico).

Hola Ani, mi nombre es Manfred. Comienzo a contestarle de esta manera porque me gustó su presentación – sintética, comedida, y muy humana. por supuesto que en sus siguientes líneas usted me va a contar sus problemas ó dudas inmigratorias, y quiero que usted sepa, con certeza que haré todo lo que esté a mi alcance para brindarle una respuesta acorde a su situación y al mejor criterio con que yo sepa comprenderla y evaluarla. Para mí, cada carta que recibo es, ante todo, un encuentro con otro ser humano, quien me ha hecho el honor de conocerme a través de su lectura de esta columna, y de allí ha adquirido la confianza de plantearme su situación en procura de una orientación, siempre importante, a veces vital, pero – lo más importante – siempre sincera, confiable (eso espero), y solidaria con otro ser humano con quien la providencia divina me ha hecho compartir esta fracción minúscula de nuestro tiempo y humanidad...

El matrimonio por poder, ó sea el de la novia con un representante autorizado del ausente novio, si bien podría ser un recurso extraordinario en casos excepcionales en el marco de países normales, no lo veo como posibilidad en el contexto del gobierno castrista de la cautiva isla. De ser posible, se producirían año tras años, calculo yo, más de medio millón (>500,000) de “matrimonios” by proxy (así se dice en inglés). ¿Por qué esta sospechada profusión? Por la misma razón que llegan (ó al menos, tratan de llegar) 50,000 ó más de cubanos anualmente por nuestra frontera con México y por las costas floridanas en improvisadas barcazas afrontando el inclemente mar Caribe. ¿Qué mueve a esos bravíos fugitivos de la isla? El afán de una palabra, antes desusada, pero ahora vibrante en el corazón de virtualmente todos los jóvenes cubanos en la atormentada isla: el verbo “resolver”. El cubano tradicional era (y es) uno de los latinoamericanos más civilizados, sabios, y progresistas del continente, y bien que lo sé por experiencia personal trabajando por un decenio años ha con mis compañeros en la redacción de este mismo periódico. (Honor, gloria, y respeto por la memoria del finado Antonio Bosch, mi entoncs mentor y jefe.) Pero, O tempora, o mores (Oh tiempos, oh costumbres...) Para un intento similar en otros países, usted necesitaría demostrar circunstancias excepcionales (hijos, enfermedades, circunstancias diversas y paralizantes, etc.) Para Cuba, esas razones son más simples y definidas: F.C. y ahora R.C. Usted me pide respuestas. A ese respecto, yo sólo puedo expresarle reservas. Su único remedio: irse a la isla, casarse allá, pasar un par de años, ojalá procrear unos descendientes con su pareja, y luego re-inmigrar a Estados Unidos con su cónyuge (y niños...) sin problema alguno que yo alcance a contemplar...

La visa de fiancéfiancée, la prometida) es bastante común en otras nacionalidades, aunque siempre más complicada de cómo usted describe (”haberlo visto físicamente por lo menos una vez en los últimos 2 años”). Debo confesarle que ni aun a mí mismo usted me ha convencido que su propuesta no pasa de ser un recurso de favor (¿ó de un interés ($$$) ?) en ayudar al ex, ahora re).

Si el amor (???) alcanza, ¡buen viaje! Si no, ¡suerte!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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