Linea de Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: Traiga 33 billetes de US$ 3 y ¡gustoso le rebajo el último dólar!

Lic. Rosenow: Le deseo un Feliz Año Nuevo 2015 y le escribo con la intención de consultarle el caso migratorio de mi padre. Él es ciudadano cubano por nacimiento, residente en México desde inicios de los años 2000, y naturalizado mexicano hace algunos años ya. Él entra a Estados Unidos con una visa B1/B2 en su pasaporte mexicano y ha estado entrando y saliendo del país desde el año 2012, año desde el cual nuestra familia reside en Estados Unidos (todos somos cubanos y logramos la residencia través de la Ley de Ajuste cubano). Mi padre con su visa puede entrar a Estados Unidos, permanecer acá 6 meses consecutivos, y luego él puede salir y volver a entrar y pasar otros 6 meses más, pudiendo permanecer dentro del país de manera legal, eso era al menos lo que nosotros pensábamos. Hasta que un oficial de la aduana estadounidense, en su última entrada le comentó que había permanecido mucho tiempo dentro de Estados Unidos y que podría tener problemas por eso. Él entró hace como 2 meses y desde entonces no ha salido de este país nuevamente. Nuestra intención inicial era reclamarlo como familia una vez que alguno de nosotros se naturalizara norteamericano, pero tomando en consideración el comentario de esta persona a su entrada, hemos querido valorar otras opciones.

Durante el último año él (mi padre) ha estado en Estados Unidos más de 290 días y ha permanecido fuera del país menos de 90 días de manera intermitente. Mi pregunta es si existe forma alguna de que mi padre se acoja a la Ley de Ajuste cubano sin tener que volver a salir del país y solicitar un asilo político antes de entrar y esperar el año y un día, como la mayoría de los cubanos hace o hicimos para incluirnos. De ser así, dígame si usted puede manejar el caso y cómo podríamos entrevistarnos para valorar las opciones. Saludos cordiales,

“Anónimo por discreción del columnista”, Miami

P.D. Le ruego discreción con el tema, no le escribo con el

interés de publicar el caso en el Nuevo Herald ni mucho menos.

Amigo anónimo a discreción, hasta ahí con mucho gusto lo complazco, pero en lo que no puedo hacer es lo de no publicar su carta, aunque sí respetando su anonimato, claro está. Esta columna no es suya, ni aun es mía – ella existe (desde arriba de 30 años) como un servicio público, y no para convertir su importante consulta en materia alguna particular y privada. Si eso último es lo que usted desea, venga a mi casa-oficina, pague rutinariamente US$ 100 por su consulta, y, con mucho gusto, le contestaré todo lo que me quiera preguntar, con absoluto respeto por la reserva que usted así tendrá pleno derecho a esperar.

Otro sí, la razón de ser de esta columna es la de informar, ilustrar, explicar a miles de sus lectores de manera casuística (no simplemente como disertación abstracta, los vericuetos de estas importantísimas leyes. Así y todo, mientras usted se resuelve a venir a verme, si es que alguna vez lo hará, aprovechemos para ilustrar a los lectores de algunos conceptos que están difusos o equivocados en su carta. Por ejemplo, su frase “...mi pregunta es si existe forma alguna de que mi padre se acoja a la Ley de Ajuste cubano sin tener que volver a salir del país y solicitar un asilo político antes de entrar y esperar el año y un día, como la mayoría de los cubanos hace o hicimos para incluirnos”. What are you talking about?! (De qué me está hablando usted?!) Ningún cubano pide “asilo político” – no lo necesita. El cubano, a diferencia de todas las nacionalidades del mundo, tiene la mejor de las alternativas: la que le otorga la residencia legal permanente en Estados Unidos sin tener que probar otra cosa que es cubano (o cónyuge o niño de cualquier nacionalidad del mismo) y que no tiene antecedentes criminales que le imposibiliten ese privilegio. Lo de la acumulación del año requerido de presencia si el período es continuo o si vale la acumulación de períodos temporales, es la gran pregunta de su carta, que sólo se la contestaré cara a cara, si usted viene a consulta y trae consigo uno de los billetes verdes de a US$ 100, o si prefiere, cinco billetes de US$ 20, o si aún le gusta más, 33 billetes de US$ 3 (!), si los encuentra, y yo, con mucho gusto, le rebajo el US$ 1 que aun le faltara...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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