Linea de Inmigración

¡Un verdadero y Feliz Año Nuevo para un buen cubano!

Señor, me dirijo a usted y, primero que todo, le deseó un feliz año 2015, pleno de salud para su familia y para usted. No es la primera vez que le escribo. En otra ocasión anterior y por otra preocupación le escribí, y usted tuvo la gentil amabilidad de contestarme y aclararme, tranquilizando mi preocupación con mis trámites de emigrante.

Soy cubano, llegué en mayo del 2014 con visa de no-emigrante, opté por quedarme y solicitar, al año y un día, mi residencia. El día 14 de ese mes y año, hube de tramitarla junto al permiso de trabajo. Lo hice por bajos recursos, y fui aprobado, así como que relativamente rápido hice las huellas y me llegó el permiso de trabajo en el pasado mes de septiembre del 2014.

La duda esta vez es que ya se cumplieron 8 meses desde que hice la solicitud de residencia. El 10 de septiembre del 2014 recibí una notificación por correo, en inglés, con un número de caso y que además decía que se demoraría 6 meses a partir de esa fecha la llegada de la green card.

Dentro de su vasta y sabia experiencia, ¿qué me puede decir al respecto? Claro está sé que sería un tanto especulativo, pero sus palabras siempre dan aliento y esperanza. Gracias por su tiempo y amabilidad. Mis respetos a su generosa labor.

José Arce, Miami (vía mi iPhone).

¿Qué le puedo decir al respecto?! ¡Muchas cosas! Todas buenas... La primera, y predominante, que usted llegó y se estableció con éxito, en el Primer País de la Tierra, y que aquí logrará todos los propósitos lícitos que, con esfuerzo y voluntad, se proponga. Segunda, que en contra de muchas habladurías y conjeturas en la calle, como cubano su situación inmigratoria es óptima (quiere decir, la mejor de todos los extranjeros) y que, como persona cabal y honesta como su carta lo refleja, con tal de saber ó aprender inglés básico (unas 300 palabras) y mantener su oído fino, podrá –a su elección—naturalizarse ciudadano estadounidense, la mayor garantía posible de estabilidad, respeto, y tranquilidad, con todas las oportunidades menos una (!): la de no poder aspirar a ser Presidente de Estados Unidos, debido a que usted, igual que yo, requisito de nuestra Constitución, no nacimos en este magnífico país...

La suya es una más de millares de historias de éxito, y esta nación es la mejor del mundo, por muchos y sombríos problemas políticos que en este nuevo siglo nos toque afrontar. En el frente internacional nos vemos enfrentados a países remotos y exóticos: Siria, Iraq, Afganistán, la misma Rusia putinesca (?!!), etc., y a grupos hostiles, fanáticos, y sanguinarios – ISIS, Al Queda, Boko Haram, y diversos otros. Comercialmente, tenemos que defender nuestra economía de la invasión china, algo así, en términos más modernos, como el sojuzgar de Europa en tiempos de Genguis Kan ó la extinción de la América indígena por Hernán Cortés ó Francisco Pizarro 500 años atrás. En resumen, las cosas no están fáciles, y yo a mis avanzados años probablemente no veré con estos ojos el final de esta “película”, aunque usted sí. Ya me la contará cuando nos reencontremos en el poderoso Más Allá...

Gramaticalmente, usted confunde inmigrar (migrar hacia dentro) con emigrar (salir), como usted lo hizo de la isla atormentada, su natal Cuba. Curiosamente hasta esta dicotomía parece estar pasando su momento crítico, su culminación. Ya como quien dice don Barack y don Raúl andan virtualmente de p.... cogido, y su cercano y naturalmente bello país bien pudiera transformarse muy pronto en meca turística singular para todos nosotros. No se me disipa la noción de que usted mismo (no me contó su edad), dentro de 10, 15, ó 20 años, regrese (de paseo) a abrazar a familiares y amigos que seguramente dejó allá cuando emigró –ahí sí está correcto—de la mayor de las Antillas—la bella isla de Cuba...

Entretanto, espere la anunciada llegada de su tarjeta de residente (su green card), trabaje, viva, respire, y todas las noches dele gracias a Dios por haberle dado la bendición de llegar a esta tierra redentora que, aun en medio de todos los conflictos que tenemos que superar.... ¡es la mejor del mundo!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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