Linea de Inmigración

Su hija se descalabró con la sección 212(a)(9)(B) – ¡qué malo!

Soy casada con un ciudadano norteamericano y, por ende, también yo soy ciudadana. En octubre del 2011 hice petición de mi única hija, mayor de edad y madre soltera de unos hermosos gemelos que son mi vida. La petición fue aprobada en agosto del 2014 y estamos a la espera de número de visa tardaría varios años.

Pero, he aquí el problema. Cuando presentamos la solicitud a Inmigración, mi hija junto con mis nietos se encontraba aquí, en Estados Unidos, con visa de turismo y con un permiso de 6 meses, del cual solicitamos una extensión y cuya respuesta tardó mas de lo esperado, razón por la cual permaneció más tiempo del permitido. Cuando recibimos la respuesta, esta fue negada, así es que ella regresó a Colombia.

En el año 2013 ella solicitó renovación de su visa como turista para poder visitarme y traer los niños, cuyas visas aún estaban vigentes. El oficial de la embajada que la atendió fue muy descortés con ella y la cuestionó acerca de aquella solicitud de extensión de visa. Ella explicó lo sucedido, pero él, sin mirarla siquiera una sola vez pues todas las preguntas las hacía mirando al computador, le pidió los pasaportes de sus hijos y estampó sobre los tres un sello de “cancelado”. La frustración e indignación de mi hija fue muy grande, y con el mayor respeto le preguntó, “¿Por qué le hace esto a los niños?” Él no le respondió y sólo le dijo que se retirara. Los niños no cometieron ningún error, y sin embargo fueron tratados como criminales. Actualmente ellos tienen 5 años.

Mi pregunta es: ¿Podemos mi esposo y yo solicitar para ellos una visa de turistas para que sigan teniendo la oportunidad de venir a pasar las vacaciones conmigo, como ya lo habían hecho, considerando que la visa de mi hija pueda tardar algún tiempo? Mi hija trabaja en una buena compañía multinacional y los niños están estudiando, pero durante las vacaciones amo tenerlos aquí conmigo y con mi esposo, quien los quiere como a sus verdaderos nietos. Sé que me va a decir que yo puedo ir a Colombia, y claro que puedo, y lo hago generalmente en Navidad para compartir con ellos y el resto de mi familia, pero es un gran alivio para mi hija y para mí que ellos estén cuidados por mi durante las vacaciones, pues no es fácil encontrar una persona confiable que lo haga.

Agradezco de todo corazón su opinión frente a mi caso.

ITA (vía correo electrónico).

Cuando yo viajé por primera vez de Colombia a Estados Unidos, unos 60 años atrás (!), eran otros tiempos -- gratos, sencillos, fáciles, al menos para mí, que no soy “de color” (negro) como sí lo sufrían cruelmente estos últimos, especialmente en el sur de esta gran nación. Pero luego, ocurrió la más grande tragedia -- el “9/11” del 2001 -- y la consecuente prevención que ensombreció toda relación del estadounidense con el extranjero, especialmente áspera contra los colombianos, quienes para la convicción del “americano” ignorante, somos todos traficantes de la cocaína, el azote irremediable del país...

No todos los oficiales de inmigración a todas horas son cultos y amables. Pero aun así, ¿sabe una cosa? Éste no hizo nada ilegal. Cuando un extranjero – joven, maduro, anciano, ó niño—sobrepasa aunque sea un día su período de admisión inmigratoria, su visa queda anulada -- lo que hizo el oficial fue correcto y fue su deber. Si un extranjero adulto se queda ilegal más allá de 6 meses de su admisión, le cae el castigo de la 212(a)(9)(B), o sea, 3 años de subsecuente inadmisibilidad, y si se queda ilegal un año ó mas, el castigo es de 10 años de inadmisibilidad. De ello están exentos los menores de 18 años (y ciertas categorías especiales). Si, como en el caso de su hija, se queda esperando un alargue de permiso ya solicitado, se gana un período de gracia de 120 días sin las bravas consecuencias descritas. Los niños de su caso no están vedados de obtener visas nuevas y frescas, y así poder continuar visitándola a usted. (La madre es cuento aparte.)

Su situación exige la intervención de un buen abogado de inmigración. Cuídese de “tramitadores”, que no lo son. ¡Teresa y yo les deseamos lo mejor!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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