Linea de Inmigración

El de Dios es el mayor reino de protección, no hay más

Estimado doctor Rosenow: Como todos sus lectores admiro la forma fresca, respetuosa y la mayoría de las veces muy divertida como trata las complicaciones y problemas que aquí le plantean. Eso me muestra su dominio del tema, ya que quienes no tienen seguridad en sus recomendaciones profesionales prefieren usar términos extravagantes y confusos para mostrar una sapiencia inexistente y oportunista.

Le expongo mi caso. Pertenezco a una familia venezolana que contamos con unos padres ancianos (95 y 88 años) que representan nuestra fortaleza y amor, a quienes queremos procurarles lo mejor en estos últimos años de su existencia. Somos tres hermanos ciudadanos americanos, con nuestras familias ya acopladas a este gran país que nos dio su abrazo en momentos distintos de nuestra historia. El caso es que nuestros padres ya desean unirse a nosotros en estos últimos años y disfrutar de sus nietos, bisnietos, e hijos, quienes deseamos para ellos una vida digna y feliz en retribución a todo lo que nos han dado a lo largo de nuestras propias vidas. No queremos dejarlos desamparados a la buena de Dios en nuestro país de origen que tanto maltrata al ciudadano común, y más a este par de viejitos con 66 años de feliz unión matrimonial.

Hasta ahora nos hemos arreglado manteniéndolos allá muy bien atendidos, pero ya no va a ser posible por mucho tiempo más. Ellos nos han manifestado su deseo de venirse y gozan de buena salud a pesar de sus años. Nos ha frenado traerlos con nosotros y pedir su derecho a residencia el hecho de que no sabemos como afrontar el problema de salud en caso de cualquier eventualidad. ¿Pueden ellos tener derecho a Medicare ó a Medicaid una vez residenciados aquí y con todos sus papeles en orden? Los seguros médicos tenemos entendido no los aceptan después de una edad que ellos sobrepasaron hace rato.

Le pregunto en base a sus conocimientos y a la gran calidad humana que siempre muestra en sus consejos, ¿hay alguna solución posible para traerlos y saber que no quedarán desasistidos en caso de una emergencia médica? En caso de que esté navegando en aguas que no son enteramente su campo, podría indicarnos alguna vía para continuar nuestras indagaciones ya que el tiempo apremia para ellos.

Reciba usted mi abrazo y deseos de mucha salud para usted y su querida esposa, que Dios lo siga bendiciendo.

“Preocupada por mis padres” (vía correo electrónico).

Si existiese una proporcionalidad entre la calidad humana e intelectual de su carta y la predecible extensión de la vida de sus padres, ellos vivirían... ¡hasta los 195 y 188 años de su privilegiada ancianidad! Los felicito de corazón a los cinco (la pareja progenitora y sus tres hijos) por todo lo que representan en términos de familia, y como ejemplo de la mejor Venezuela país en el cual viví una importante fracción de mi propia vida, y patria de nacimiento de Claudia, una de mis 10 hijas (!) más realizadas...

A lo concreto. Para comenzar, sus padres no son elegibles al Medicare por cuanto no han podido aportar 40 trimestres (10 años) al Seguro Social y, de ahí, no tendrán opción a naturalizarse ciudadanos hasta dentro de 5 años de ser residentes legales permanentes. Asimismo, cualquiera de los 50 estados de laUnión exige 5 años de residencia previa para ser elegibles al Medicaid (un programa estatal), salvo por la atención a algún problema singular de emergencia ó accidentalidad. (Existen excepciones, pero solamente para niños ó mujeres embarazadas.)

Para lo que sus padres serán elegibles desde su llegada es para lo que, en general, se agrupa como Health Insurance Marketplace —el mercado de los seguros de salud— una iniciativa privada, a costos en ascenso a medida que los beneficiarios son de edad más avanzada.

En gran resumen, no hay para ellos más planes inmediatos de protección que la Providencia de Dios, que es más grande e infinita que todo lo que los humanos podemos proveer... ¡Amén!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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