Linea de Inmigración

Si a mí me tocara emigrar, ¿qué haría yo con mi gatito?!

Buenos días, señor Rosenow: Soy cubana, vivo en Italia, y me estoy informando por una posible ida a Estados Unidos y acogerme a la Ley de Ajuste Cubano por alguna frontera (México o Canadá ), pero mi mayor preocupación es mi gatica que traje de Cuba, y que no pienso abandonar. Usted me puede decir algo, a lo mejor de alguna experiencia que haya oído, y también me preocupan las maletas, es que no quisiera dejar tantas cosas aquí, aunque sí entiendo que tengo que llevar lo necesario, había yo pensado en una maleta grande o, si no, una mediana, más una chiquita... Espero con ansia su respuesta.

“Anónima”, (Inviato da iPhone) [sic]

¡Uno siempre vive corregido! Yo pensaba que mi gatito blanquinegro (“Don Gaato”, perdóneseme lo prosaico del nombre con que lo llamo...) era el consentido de la casa, y, de hecho, acabamos de pasar tribulación porque el muy sinvergüenza enfermó y costó una suma fuerte salvarlo con veterinario, pero ahora, con su carta, apreciada ítaloparlante, me siento chiquito en el mundo de la gatolandia...

Así y todo, respetando su amor y conocimiento sobre este género felino, lo que a usted le sobra en erudición gatuna (llamésmosla así), le falta completamente en sapiencia inmigratoria. Usted piensa que, presentándose simplemente en alguna frontera estadounidense, por el mero hecho de ser nacida en Cuba, su comodidad en Italia queda olvidada y, si no enseguida, le darán entrada a Estados Unidos (con o sin gato...) a esperar acá los 366 días de marras, y ¡otro cubano (?!) residente para sumarse a los 2 millones que ya están aquí...

Quizás años atrás había algo positivo en su planteamiento, pero yo, en su pellejo, no me sentiría tan seguro. Estamos en vísperas de un nuevo Congreso monolíticamente republicano, y la proverbial benevolencia con el refugiado cubano está por verse. Yo la veo más bien confrontada con cualquier juez de inmigración fronterizo y el resultado de su admisión, más incierto que predecible.

Mucho más viable, si usted tiene pasaporte italiano, veo su embarque por avión hacia Miami, y su admisión como tal, seguida de residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano, si ésta se mantiene en pie tras la nueva atmósfera cubano-estadounidense que actualmente pareciera estarse formando. Mientras tanto, su gatito tendrá menos problema que usted, porque su ración de comida para felinos siempre estará a la mano, advantaggio de los gatos de cualquier nacionalidad...

Muy buenas noches, estimado doctor Rosenow. Ante todo, mi agradecimiento por su encomiable labor de orientarnos día a día, a través de su columna en El Nuevo Herald acerca de uno de los tópicos más relevantes y con certeza el más escabroso, como lo es inmigración. Mi caso en cuestión, que aun abordado cientos de veces por usted no me resulta muy claro en cuanto a procedimiento, es la Ley de Ajuste Cubano.

Soy cubano por nacimiento y, además, ciudadano venezolano en la actualidad. El caso es que aún no me queda claro si entrando a este hermoso país con visa B1/B2, pueda yo en el propio aeropuerto, o días después de mi entrada, decidir aplicar ya ante las autoridades migratorias de Estados Unidos para la Ley de Ajuste Cubano, como sucede con aquellos que llegan y aplican para el parole; o si, por el contrario, tenga que dejar transcurrir los 366 días a partir de mi entrada al país para proceder a legalizar mi nueva situación migratoria (!!!)

Mucho agradecería su oportuna respuesta y desearía en lo posible mantener el anonimato sobre mis datos particulares.

Respetuosamente,

“Anónimo a solicitud” (vía correo electrónico)

En el aeropuerto solamente se puede “aplicar” (un barbarismo/...) por su admisión con visa (6 meses, aunque susceptibles posteriormente de solicitud incierta de prórroga por tiempo igual), que por asilo político, mucho más complicado e impredecible... El ajuste cubano sólo viene un año y un día después de la admisión legal. ¡Buena suerte!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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