Linea de Inmigración

El espíritu clarividente de Lincoln Díaz-Balart sigue en pie

Admirable señor Rosenow: Mis respetos a su incansable labor para nosotros, los aventurados inmigrantes a este amado país. Trataré de no robarle mucho espacio de su columna, ésta es la segunda vez que puedo escribirle. (De la primera en agosto del 2014 no obtuve respuesta.) Sé que son incalculables los cientos de miles de cartas que recibe, pero espero que pueda darle pronto una respuesta a mis inquietudes.

Soy cubana y estoy ajustando mi estatus, bendita ley que a Dios le pido que no desaparezca, es verdad que al cubano le es más fácil escapar que quedarse a luchar por ser libre. Y yo me arrodillo y beso esta tierra bendita y de libertad por darnos esta oportunidad de poder refugiarnos de la dictadura castrista (para mí eso no tiene otro nombre).

Quisiera saber, si llegué como turista, y esperé tranquilamente el año-y-un-día para aplicar bajo la bendita Ley de Ajuste Cubano, y ya en próximas semanas tengo mi cita para la verificación biométrica, ¿qué paso sigue después? ¿Es cierto que aún teniendo permiso de trabajo y Social Security, hasta que no llegue la green card, no tenemos estatus? ¿Es posible hacer income tax por niños cuando no has aportado el último año por no tener permiso de trabajo? ¿Es cierto que por no ser refugiados, ni haber obtenido un parole a nuestra entrada, mi niño de 2 años no califica para las ayudas del gobierno aunque ya tenga un Social Security?

Muchas gracias y que Dios lo bendiga a usted y su amada esposa.

“Anónima” (vía correo electrónico).

Me habían dicho de todo, pero eso de “admirable” sí es algo que me hace sentir como si saliera a la calle vestido con uno de mis pantalones viejos de cuando yo pesaba 220 libras, cuando ahora, tras diversos desgastes, creo no pasar de 150... En otras palabras, lo de admirable me queda grande, al único que pienso que sí le cabe esa opinión de mí es... ¡a Don Gato, mi blanquinegro felino que se acomoda todas las noches a dormir beatíficamente cerca del calor subsistente de mi cuerpo!

Si usted llegó a nuestro gran país como turista –eso afirma su carta—usted fue admitida como tal con visa B-2 (B-1/B-2), normalmente por 6 meses. El cubano, a diferencia de cualquier otro extranjero, no le importa hacer caso omiso de ese límite, y en consecuencia ni se molesta cerca del final de ese período de admisión en pedir prórroga de 6 meses más – lo que hace es que se queda ilegal porque sabe que la Ley de Ajuste Cubano literalmente pide que haya sido admitido legalmente cuando llegó, pero que, a sus efectos, no exige que haya conservado esa admisibilidad inicial. (Paradojas de esa ley que ha favorecido a casi 2 millones de paisanos suyos que han buscado refugio del malhadado castrismo en Estados Unidos.)

De hecho, esa ley ya estuviera abolida si no fuera por el brillante esfuerzo del aun más brillante ahora ex congresista Lincoln Díaz-Balart. ¿Qué hizo Lincoln? Pasar oportunamente en el Congreso una condición bendita de que la vigencia de la ley se mantuviera hasta tanto se reestableciera en Cuba un gobierno libre y democrático para todos los cubanos (!!!) Esa espera es como la mía de ganar y cobrar un billete de lotería... ¡cuando ni la compro!

Ahora mismo, cabe anotarlo, la eventual desaparición de la Ley de Ajuste Cubano está otra vez sobre el tapete, como fruto del nuevo Congreso 100 por ciento republicano, empeñado, es de esperarse, en derrumbar todo lo que el Presidente Barack Obama construya ó defienda. (No lo digo yo, sino ello ha sido la mantra del senador Mitch McConnell, antes cabeza de la minoría, pero ahora a punto de estrenarse como número uno del Senado. Que Dios nos coja confesados...)

¿Cómo es eso en su carta de “por no ser refugiados“?! Técnicamente, en su caso usted tiene razón: si entró a este país como turista, no es una refugiada. Pero, a efectos de la Ley de Ajuste Cubano, mientras subsista (¡amén!), todos los cubanos son refugiados, hasta tanto se reestablezca la democracia en la sufrida isla. Venga a verme para todas sus otras preguntas. ¡Tranquilo!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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