Linea de Inmigración

Tres días de ausencia no conculcan su posterior ajuste cubano

(Carta original en inglés.) ¡Hola! Soy israelita, nací en Cuba, y tengo pasaporte cubano también. He estado viviendo en Estados Unidos durante los últimos 6 meses bajo visa de estudiante.

Dado que puedo obtener la residencia permanente estadounidense después de un año y un día de presencia física en este país, mi pregunta es, ¿puedo viajar a Canadá por 3 días y regresar, y aún así, tras de un año, concretamente este 27 de diciembre, solicitar la residencia? Muchas gracias anticipadas,

Devorah Leah Bahar

Para cualquier miembro de nuestra milenaria tribu (!), con decir “Débora Lía”, nuestra fraternidad étnica de más de 4,000 años atrás –ya andamos por el año 5776– es claramente evidente. No exactamente ocurre así con mi propio nombre, Manfred. Nací en Alemania, (¡ya muuuchos años ha!), mi apelativo surgió de la asimilación cultural de los judíos alemanes, emanada bajo la égida filosófica del pensador Moisés Mendelssohn (padre del eminente compositor clásico Félix Mendelssohn), un hombre que tanta influencia ejerció en el concepto de que, por haber nacido alemán, lo hebreo de usted, de yo, y de los 6 millones de judíos alemanes que murieron exterminados por los nazis, los asesinos colectivos más masivos de la historia, era ”secundario” (?!!). Mordecai! – mi grito patentado de desesperación. Cuando en 1939, tras la invasión alemana de Polonia (el Blitzkrieg –la guerra-relámpago-- y más tarde, de la creación (léase, la maldición…) de Auschwitz, Bergen Belsen, y de tantos otros “KZ” (los campos de concentración y exterminio de los judíos), todos nosotros, excepto los inseparablemente apegados a sus bienes materiales (el 95 por ciento de los trágicos optimistas), terminaron perdiendo mucho más que eso: la vida misma, víctimas de una hecatombe sin paralelo en la crónica de la bestialidad…

Usted, apreciada Débora Lía, está al margen de toda esa cataclísmica página. Aquella condujo a que Estados Unidos (Kennedy), fenecido el nazismo, invadió torpemente a Cuba a título de librarla del comunismo (Fidcl Castro), y perdieran en su intervención indecisa a más de mil heroicos jóvenes patriotas cubanos, en una vacilante operación (Bahía de Cochinos, Playa Girón) saboteada desde adentro por elementos ultrareaccionaros en Washington, D.C. Todavía hoy, 57 años después, los mismos (!!?) jerarcas entronizados en La Habana aún se burlan de la estupidez política de su poderoso vecino a 90 millas de mar de donde usted y yo vivimos.

Tranquila, Débora Lía, sus pocos días de ausencia visitando a los ateridos canadienses “ni ponen ni quitan rey”, vale decir, no conculcan su elegibilidad para el ajuste cubano cuando usted regrese y cumpla los 366 días totales de presencia física en este, nuestro bello país de refugio.

¡Buen viaje!

Maestro de todos los cubanos: Una doctora amiga vino con su marido venezolano por el Programa Cuban Medical Professional Parole hace 5 meses. Pero ahora hay desavenencias en ese matrimonio y ella misma no sabe qué tipo de visa es ésa, y si se separa de su esposo venezolano, le traerá consecuencias en la aplicación de su residencia a él o a ella, y si él, como venezolano, podrá aplicar “al año y un día” para su residencia.

En fin, están como desorientados, y por eso les dije que iba a acudir al Maestro de Todos Los Cubanos, Mr. Manfred Rosenow, ciudadano Cubano por Derecho Ganado...!!!!

“Roberto”

Su hipérbolico panegírico de mi modesta persona me ha dejado spcechless (atónito) por toda la semana, pero no debo demorar más mi respuesta concisa a tanta inmerecida ponderación de mi persona. No se asombre usted, ni nadie, de mi afecto especial por los cubanos de Miami, aún así insuficiente para equilibrar la distinción con que me trataron a mi llegada a esta ciudad –mi propio refugio desde casi 40 años atrás, hogar ahora de muchos de mis 70 descendientes – hijos, nietos, bisnietos, y hasta de una “tátara”, la bisnieta de Kenneth, mi hijo mayor.

Lugar especial ocupan en mi corazón dos cubanos que me prodigaron toda clase de auxilios iniciales – Peter Bernal y Joe Zambrana, a quienes nunca terminaré de pagar en cariño y agradecimiento.

Respuesta concreta y resumida a la situación de su amiga. El cubano que ajusta a residente bajo el privilegio exclusivo de ser cubano, extiende esa bendición a su cónyuge no-cubano, siempre y cuando convivan bajo el mismo techo, en real o supuesta armonía conyugal.

No siendo así, el esposo venezolano de su amiga médica cubana no califica para que el “ajuste cubano” le funcione a él. ¡Lo siento mucho!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a su nombre a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172, o directamente por correo electrónico a rosenowesq@aol.com

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