Linea de Inmigración

El 29 de agosto se abre para usted una bendita solución

Apreciado doctor Rosenow, soy oriunda de Barranquilla,Colombia, e ingresé a este país por la frontera con México, hace 12 años. Estoy felizmente casada desde hace 8 años con un residente permanente, y somos padres de una hermosa niña, ahora de 6 años de edad, nacida en Miami.

Con la ayuda de un notario, mi esposo me hizo una petición I-130 hace 3 años, la cual fue aprobada y enviada a una oficina llamada National Visa Center, la cual me ha estado enviando correspondencia para continuar con el proceso de mi visa de inmigrante. Pero esto parece ser muy complicado, por lo cual hemos visitado varias oficinas de abogados. Sin embargo, todos nos han dicho que yo no soy elegible para que me concedan el perdón provisional por mi entrada y presencia ilegal en el país, el cual, según ellos, tan sólo esta disponible para los cónyuges de ciudadanos estadounidenses.

Doctor, yo no puedo irme de este país a esperar en Colombia el perdón, pues me han dicho que el trámite del mismo puede durar muchos años. Tengo temor de que una separación indefinida de mi esposo, acabará con el matrimonio estable y sólido que ahora tenemos, por un lado, pero peor que eso aun es la calidad de vida y de atención médica de la cual disfruta acá nuestra niña, quien nació con problemas del corazón. Al nacer fue sometida a cirugía y, desde entonces, ella está bajo permanente supervisión médica. (Ella tiene servicio de Medicaid.) Yo no tendría como proveerle en Colombia los servicios médicos que ella aquí disfruta.

Acudo a usted como mi último recurso, ya que ningún abogado me ha dado esperanzas de poder resolver mi situación inmigratoria de una manera que no nos cause a los tres un enorme sufrimiento. Muchas gracias por atender mi carta. Con esperanza y agradecimiento, quedo pendiente de su respuesta.

“Soledad”

Si sólo de mi persona dependiera, apreciada paisana, a pesar de mis mejores deseos por ello, su situación (que con tanta elocuencia expresa, la felicito), carecería de solución legal inmigratoria bajo la ley como está escrita hasta... ¡ayer!, que limita soluciones para casos como el suyo a cónyuges, niños, o padres de ciudadanos estadounidenses. Pero lo que está más allá de mi potestad, no lo está, gracias a Dios, de la capacidad del Presidente de Estados Unidos, y por ello, Barack Obama acogió como si fueran suyas propias, las inquietudes y sufrimientos de miles de extranjeros desesperados por sus propias, así incurables necesidades.

La clave técnica de la solución a su caso, es el waiver (perdón) I-601-A, que hasta ahora estaba limitado a los familiares inmediatos del ciudadano de Estados Unidos. Obama entendió que esa discriminación era una violación inconstitucional de los derechos fundamentales de todo ser humano, y de ahí dictó una orden ejecutiva aboliendo esa distinción. No es que ahora todo sea miel sobre hojuelas, pues persiste para ambos –los beneficiarios de las de peticiones de ciudadanos y los de peticiones de residentes—la misma obligación de demostrar que la falta de esa dispensa (o sea, del waiver) produciría sufrimiento extremo (extreme hardship) tanto para unos como para los otros (!). En general, no es fácil y expedito definir lo que es o no es sufrimiento extremo, pero el caso suyo, bien argumentado y documentariamente sostenido, lo juzgo yo, a primera vista, claramente ganador.

Ojo: la ampliación que acabo de explicar no está aún en vigencia: lo estará a partir del 29 de agosto, pero unos días más o menos, no es lo esencial. Lo que le dijeron a usted los abogados que consultó estaba, no equivocado, sino incompleto. (O aún no se había publicitado la lucha humanitaria a la cual se ha dedicado últimamente nuestro Presidente saliente.) Si sale electa como nuestro nuevo Primer Mandatario la señora Hillary Clinton, yo pienso que son buenas noticias a este respecto, pero si triunfa su complicado rival, el señor Donald Trump, las perspectivas para los extranjeros son mucho menos claras. Dios sabrá...

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a su nombre a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172, o directamente por correo electrónico a rosenowesq@aol.com

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