Linea de Inmigración

Su situación es la de millares, pero hay que escudriñar

Hola, buen día. Soy un cubano que salió de su país en búsqueda de la libertad y escogí, tal vez, la manera más larga y difícil en Europa. Salí de Cuba rumbo a Moscú, después pasé a Montenegro, y más tarde de donde le escribo. Ahora hace 15 días estoy en un campamento de refugiados, aquí en Bigovadja, Serbia.

En el campamento, los guardias de seguridad, no dan buen trato al refugiado, igual que las autoridades de Serbia. Aquí hay muchas familias de Afganistán, Irán, Siria, y Pakistán, pero sólo estamos dos cubanos, que queremos ser libres ya que hemos sufrido en Cuba mucha represión policial y que anhelamos como seres humanos trabajar como hombres de bien sin tener que pensar que voy a comer o ir preso por hablar en contra del dictador de la revoluciona cubana. Soy un cubano que se suma a la lista de los que desean pedir asilo en el extranjero, y se crea una gran barrera para poder llegar a ser realmente libre. Hay que pasar por Hungría primero, pero no se sabe qué tiempo podría demorar. Hay muchos inmigrantes aquí, pero yo tengo mi pasaporte legal para seguir hacia Europa, donde encontraría mi sueño de libertad.

Soy hombre de 47 años, que ha trabajado toda su vida en Cuba, para nada, ya que apenas puede alimentar a su familia. Tengo una maravillosa esposa y dos hijos en Cuba, y no sé cómo podría salir de aquí para poder ayudar a mis seres más queridos.

Por favor, siempre he confiado en la libertad, por eso le escribo a usted. Gracias, se despide un cubano soñador en busca de ser libre como muchos lo han logrado. Espero respuesta.

Gracias por su atención.

“Esteban”, el cubano varado en la frontera hacia la libertad europea.

¡Ay. estimado Esteban, el corazón se me parte, no por una sino por millones de veces, porque comprendo y amo a todos los refugiados del mundo, desplazados de su tierra, de su idioma, de sus costumbres regionales, muchos de ellos desintegrados de su mujer, sus hijos, sus demás familiares, y hasta de todos sus compañeros y amigos!

Hay toda clase de afligidos de esta manera, y entre estos unos, madre, e hijo(s). En mi caso, los tres: mi adorado padre, mi inolvidable madre, y este modesto servidor. Mi papá, Martin Rosenow, el hombre más sabio e inspirado que conocí, quien en 1937, el penúltimo año en que se permitía huir, salvó a mama, née Alice Cohn, y a este pequeñuelo (6 añitos) que hoy responde a usted, escapar con vida hacia un país remoto —¡Colombia!, en Suramérica— crecer y educarme allá, hasta que 40 y tantos años después, me sintiera forzado a un último bendito exilio, ¡Estados Unidos de América! ¿Qué hice aquí? Convertirme en redactor de El Miami Herald (hoy, El Nuevo Herald) y regresar a la universidad (U. Miami, U. St. Thomas) para poder, como abogado, legítimamente representar a millares de extranjeros de otros países (en Miami, principalmente cubanos).

Mi persona, y cualquiera que no esté loco de amarrar, comprende a la perfección la soledad de su alma, y qué no diera yo por poder ayudar. Cada caso es distinto y hay que analizarlo con detalle, por lo cual, el primer paso es que usted se acerque a través de correo electrónico con mi esposa Teresa, (mi mano derecha) para conocer, debatir, y escudriñar su situación particular. Especialmente, el acercamiento predicado por el presidente saliente, Barack Obama, desde diciembre antepasado introduce nuevos factores de cambio que obligan a revisar y replantear cualquier caso aislado.

Gracias, otra vez, por escribirme, y cuente conmigo para encontrar la mejor alternativa que se derive de los factores específicos de su caso.

Entre Dios Omnipotente y nosotros, humanos que confiamos en Él, ¿qué no se podrá lograr?! Respuesta: ¡todo! Ánimo y adelante!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a su nombre a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172, o directamente por correo electrónico a rosenowesq@aol.com

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