Linea de Inmigración

No le auguro buen fin en Miami, pero sí... ¡en Machu Pichu!

Estimado señor Rosenow. Le escribo desde Lima, Perú. Tengo 42 años y dos hijos menores de edad, soy separado, pero no divorciado, estoy en proceso de divorcio y este dura 6 meses. Mantengo una bonita amistad con la madre de mis hijos, nada más.

Por motivos de trabajo, una vez al año viajaba a Miami. En uno de esos viajes, conocí a una ciudadana americana, y hemos estado en contacto por más de 3 años. El año pasado, en mi última visita, hablamos de vivir juntos y casarnos. Los dos tenemos buenos trabajos, pero ella no quiere vivir en mi país, sobre todo por el idioma, y yo no quiero dejar un buen trabajo y a mis hijos.

El tema es que en octubre, tengo que viajar nuevamente, y hemos tomado la decisión de casarnos en Florida el próximo año, solicitar residencia, y pedir a mis hijos. He hablado con la madre de mis hijos y ella está de acuerdo en que solicite residencia a mis hijos.

¿Cuáles son los trámites que debo seguir? ¿Sería factible que viaje con mis hijos y realice el tramite estando con ellos allá? ¿Cuánto tiempo puede demorar para yo empezar a trabajar y ayudar económicamente a mi esposa americana?

Agradezco su amable respuesta. Saludos cordiales

Pablo Román, Lima, Perú

Yo soy muy adepto a leer entre líneas, y las suyas, se lo digo francamente, no me convencen. “Soy separado, pero no divorciado”, es ligeramente imperfecto: ser es permanente; lo transitorio es estar. Usted no le huye a estar casado: lo que quiere es estar casado con la “americana”, ¿Porque ésta es el gran amor de su vida?! No le creo. Con ella mantiene una “bonita amistad”. ¡Pamplinas! Como dijo Shakespeare, 500 años atrás, “Algo huele mal en Dinamarca…” (Hamlet), o como diría un barranquillero (como yo), “No me cuadra la lista con el billete”…

Su amiga ciudadana estadounidense, está preparada, tras bambalinas, para entramparse en toda esta tramoya, a cambio de una recompensa sustancial – no en besos, sino en pesos (dólares, dicen aquí). Usted, como buen peruano (paisano de Jaime Bayly...) es muy habilidoso para explicar su plan, pero su credibilidad, en una escala de uno a 10, está, en mis oídos, mucho más cerca de un dos, que de un 9…

¿Qué puede esperar usted de un bien entrenado funcionario de Inmigración? ¡Fiesta! No con usted, sino a pesar de usted. La que ocurre entre la empleomanía (un término cubano) de Inmigración, cada vez que estos logran atrapar a un “vivo”, como usted. (No lo califico así yo, pero sí, ellos. Es virtualmete imposible salirse de ese indictment (acusación), con la más probable última consecuencia de su deportación de vuelta al Machu Pichu, una de las vistas más sublimes para el género humano…

Por todo lo dicho, no tengo respuestas positivas a sus enunciadas preguntas. Si a usted le interesara contradecirme, no dejo por mi impresión de invitarlo a venir a verme, para darle la oportunidad de contradecirme, y ojalá, de convencerme de mi error. Yo no soy infalible, sino que funciono a un nivel de un 98 por ciento de convicción, y así me he librado de contradicciones y fallas a lo largo de mis casi 40 años de ejercicio profesional. ¡Lo espero!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a su nombre a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172, o directamente por correo electrónico a rosenowesq@aol.com

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