Linea de Inmigración

Línea de inmigración: Si quiere mi presencia, calcule gastarse unos $16,000

Saludos cordiales. Desearía saber si yo, como cubano, pudiera pedir asilo político en territorios como el de Hawaii u otros bajo la tutela de Estados Unidos, como las Islas Samoa Americanas. En espera de su respuesta y expresándole mi más sincero agradecimiento,

“A.”, (vía correo electrónico)

Salta a primera vista, apreciado don A., que usted es tremendo trashumante, ya que tanto Hawaii como las Islas Samoa se encuentran a tan grande distancia, en pleno Océano Pacífico (!!!) Se pregunta uno; ¿Cómo es que uncubano (de a 90 millas de Miami) vino a dar tan lejos?!! Misterios de la vida, o más bien de la confusa política mundial de estos tiempos de tan agitada y violenta historia...

Teóricamente, usted puede pedir asilo (si lo hace dentro del año de su llegada) en cualquier punto de Estados Unidos, incluidos, por supuesto, los nombrados, pero me sorprendería bastante que allá, en aquellas remotas islas, se hallara un funcionario de inmigración con ilustración técnica tan suficiente.

De cualquier modo, supongo que usted mismo podrá llenar el formulario de solicitud de asilo (I-589), pero si le interesara mi colaboración cara a cara tendría que comprarme dos boletos de avión (uno para mí y el otro para Teresa, mi esposa y senior paralegal de mi oficina), sin quien, dada mi actual vida en silla de ruedas y su amoroso cuidado, no voy a ninguna parte...

Su costo: $ 100 por la consulta, unos estimados $ 4,000 por el caso, más otros $ 12,000, calculo yo, por los pasajes de ida y vuelta de la pacífica Samoa a nuestra mucho menos exótico Miami. ¡Una baratija! Usted dirá...

Señor Manfred: Le escribo para que, si es tan amable, me ayude a esclarecer una duda sobre el caso publicado el sábado 7 de febrero, en el que le consultan sobre la posibilidad de que se pueda quedar en Estados Unidos la madre de la persona que penosamente padece de cáncer de mama, estando la hija de visita con visa por 5 años.

Usted, de manera muy profesional, le responde asumiendo que la persona que vive en Estados Unidos sea ciudadana, pero, pregunto yo, en caso de que sea residente, ¿cual sería el escenario? Gracias de antemano, Dios lo bendiga.

“Frank”, (vía correo electrónico)

No hay diferencia. Siendo la hija cubana, le asiste el privilegio, bajo la Ley de Ajuste Cubano desde 1959 para acá, de pedir su residencia permanente (su green card) al año y un día de su presencia legal en Estados Unidos. Así acompañará y cuidará a su madre por todo el tiempo que Dios disponga.

Obviamente, no le es tan fácil a la hija hacer viajes intermedios Miami-La Habana, en tanto que no tenga en sus manos la preciada green card (la tarjeta de residente), tema el cual se hará discutible cuando el nuevo Congreso, 100 por ciento republicano, tome posesión precisamente esta semana. Como lo prevé todo el mundo, de ahí en adelante el Congreso y el presidente Obama, demócrata, vivirán trenzados en lucha permanente en torno a la posición estadounidense frente a la Cuba férreamente intransigente que ya ha mostrado sus dientes después del 17 de diciembre cuando Obama anunció el sorprendente giro de acercamiento a la Cuba castrista. El 17 de diciembre es fecha trágica para la América Latina, desde que en 1830 falleció ese día en la hacienda de San Pedro Alejandrino en Santa Marta (Magdalena), Colombia, el Libertador Simón Bolívar (“Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro” – palabras inolvidables en su lecho de muerte que aún hoy, casi dos siglos después, no han perdido su vigencia).

Hoy por hoy, cubanos con tarjeta de residente, van y vienen Miami-Cuba (más aun, Tampa-Cuba) con el mayor desenfado. ¿Se mantendrá esa comodidad? Esta columna es de técnica inmigratoria, no de agüeros agradables o lo contrario. “¡Amanecerá y veremos!”. Nada más sabio que los refranes...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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