Linea de Inmigración

Línea de inmigración: ‘Árbol que crece torcido, nunca su rama endereza...’

Buenas tardes, abogado Manfred Rosenow. He visto sus comentarios en internet y puedo notar sus conocimientos sobre temas migratorios. Espero pueda aconsejarme con mi caso en particular.

Yo soy ciudadana cubana, y vivo y trabajo fuera de Cuba hace casi 2 años. Pedí visa B1/B2 para Estados Unidos en septiembre de 2014, la cual me fue denegada, pero básicamente me dijeron que la razón era que no llevaba tiempo suficiente trabajando en una misma empresa en el país en que me encuentro.

Todas las otras preguntas estuvieron bien. Sin embargo, me dijeron que volviera a ir cuando tuviera más tiempo de trabajo. Acá todos dicen que es mejor ir después de los 2 años. El plazo se me cumple bien pronto y quiero volver a pedir mi visa. Pero ahora es diferente porque tengo una oferta de trabajo y ya no quiero ir sólo de visita. He leído en internet que si pido una visa de trabajo, puede no verse bien porque hace solo unos meses pedí la de turista, y que me la niegan.

Mi pregunta es: ¿Qué me recomienda que haga? ¿Pido la visa de trabajo o mejor vuelvo a pedir la de turista y trato de cambiarla cuando llegue a Estados Unidos? Y si me dan la visa de turista, ¿es mejor cambiarla, o pedir asilo, como cubana que soy, cuando llegue a Estados Unidos? Mi intención es poder ir a trabajar allá con esta oferta que me han hecho, vivir también, y lograrlo de forma legal. Espero, por favor, pueda responderme. Agradecida,

“Lola”, (vía correo electrónico)

Agradecido yo, como siento al recibir cada una de las cartas (¡muchas!) de mis amabilísimos lectores, doña Dolores, que así presumo que sus católicos padres la bautizaron. Las “Dolorosas” – Lolitas, Loas, Lolinhas (“Dolly”, en inglés) y número más de variantes, todas ellas lo fueron en honor de la Virgen María, la figura materna-virgen más honrada del pabellón romano (“cristiano, católico, y romano”), se enorgullecen muchos de esta máximamente difundida variante del cristianismo en América Latina, en la Madre España, y hasta en el Asia (Filipinas), presidida toda esta confesión por el admirable nuevo Papa Francisco (¡argentino, para más señas!) -- nuevos tiempos de resurrección, admitimos todos los adeptos, aun los de otras ramas del cristianismo, incluyendo hasta los judíos mesiánicos, como sagazmente me definió hace poco otro de los inteligentes lectores que me honran semana a semana con su graciosa fidelidad ...

Hasta ahí, apreciada doña Lola, estamos bien. Donde “la puerca torció el rabo” (un poco grosero, pero pintoresco dicho costeño-colombiano) es en el intríngulis que usted tiene en su cabeza acerca de sus alternativas inmigratorias. Yo le deseo sinceramente lo mejor, y lo mejor, en mi criterio, fuera que usted, calladita, no se exponga a contratiempos que aún (se ve...) que no tiene claros.

Una visa de trabajo, que usted cita entre sus consideradas alternativas, no es, como usted piensa, “cosa de coser y cantar”...

No basta que exista alguna empresa o persona dispuesta a “pedirla”. La inmensa mayoría de extranjeros que inmigran a Estados Unidos lo hacen a pedido de sus familiares, inmediatos (las más eficaces), o cercanos (sujetas a turnos y demoras, hasta de muchos años). Nada de eso es la vía indicada para usted, dado de que usted dispone del más expedito de los caminos hacia la residencia - su origen cubano - si eso es lo que se propone. No hay país alguno del mundo que tenga un privilegio tan grande como lo tienen, explicablemente, los nacidos en la atormentada isla. (Las razones de esta benevolencia surgieron en 1959 y todos sabemos por quién y por qué).

Así que, ¡olvídese! (pero, ¡con “O” mayúscula!) de echar a perder su comprensible anhelo de establecerse en Estados Unidos por ninguna otra vía... Su carta describe censurables alternativas de mentir, disfrazar, engañar al cónsul con planteamientos tan errados como desaconsejables. Así sólo aspiraría a una vertical caída al piso, con consecuencias que pudieran ser hasta imposibles de subsanar. Enderece sus pensamientos y la espero ¡pronto!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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