Los Influyentes

Ustedes preguntaron: ¿Por qué todavía vertemos aguas de desecho en las playas?

Mindy Borkson, de Hollywood, camina sobre algas marinas en Dania Beach el 29 de mayo del 2018.
Mindy Borkson, de Hollywood, camina sobre algas marinas en Dania Beach el 29 de mayo del 2018. Sun Sentinel

“¿Por qué todavía vertemos aguas de desecho en nuestras playas? ¿En qué afecta eso una economía que depende del turismo?”

La respuesta corta a este pregunta —presentada por un lector que usó la herramienta en línea “Tu Voz” como parte de nuestra serie de reportajes de los Influyentes, que aprovecha la sabiduría colectiva de 50 floridanos influyentes sobre temas importantes para el estado de cara a las elecciones de noviembre— es que no vertemos aguas negras en las playas.


Pero sí vertemos aguas tratadas en el mar, al menos en el sur de la Florida.

En Miami-Dade vertemos aguas tratadas a unas 3.6 millas de la costa. Esta práctica comenzó en los años 1970, cuando el estado permitió a las comunidades costeras de crecimiento acelerado verter sus aguas negras mar adentro. Las autoridades de salud pública han insistido desde hace tiempo que eso es lo suficientemente lejos como para reducir el impacto sobre las playas.

Pero en los años 1980 y 1990 quedó en claro que esos vertidos tienen consecuencias negativas sobre los arrecifes y la vida marina, y las nuevas comunidades comenzaron a instalar tuberías separadas para usar esas aguas de desecho para fines de irrigación, en su mayoría en campos de golf y terrenos agrícolas. Entonces, en el 2008, la Florida aprobó una ley que prohíbe las tuberías de desecho para el 2025 y exige a los condados que reutilicen la mayor parte de las aguas tratadas.

Pero no siempre eso es económicamente factible. En todo el estado, la mayoría de los condados han cumplido. El Condado Palm Beach y la zona llamada Treasure Coast reutilizan entre 30 y 50 por ciento de sus aguas de desecho.

Pero los condados Miami-Dade y Broward se han quedado atrás, y sólo reutilizan entre 4 y 7 por ciento. Broward solucionó el problema con un acuerdo con Palm Beach para enviarle sus aguas de desecho.

Pero Miami-Dade, que está bajo una orden judicial federal del 2014 para modernizar su sistema de aguas de desecho como parte de un decreto de consentimiento de $1,600 millones, todavía trabaja en formular un plan. El condado había planeado cerrar sus dos tuberías de vertido y enviar la mayor parte de su agua tratada a la planta electronuclear de Turkey Point para usarla en el enfriamiento de los reactores. Pero el plan fracasó cuando FPL desechó el plan debido a los altos costos de construcción de reactores.


El condado está negociando con la FPL para usar esas aguas en canales de enfriamiento que cubren 5,900 acres y que comenzaron a tener agua caliente y salobre tras más de 40 años de uso.

Pero los ambientalistas han planteado preocupaciones sobre la calidad del agua de desecho, puesto que los canales han vertido aguas en la Bahía de Biscayne y la bahía no puede tolerar la alta cantidad de nutrientes que tienen las aguas de desecho tratadas. De manera que la respuesta a largo plazo es que el condado sigue tratando de solucionar el problema.

En meses recientes, la cuestión de impacto de las aguas de desecho sobre las playas ha vuelto a surgir, y algunas playas en Key Biscayne chan tenido que cerrar repetidas veces cuando se detectaron altos niveles de bacterias.

Pero no está claro de dónde vienen las bacterias, ni si es de origen humano o animal. La oficina en Miami-Dade del Departamento de Salud de la Florida toma muestras semanales para identificar bacterias de desechos humanos y publica los resultados en una página digital. La portavoz Olga Connor dijo que hay muchas fuentes potenciales y que niveles elevados de bacterias pueden ser resultado de aguas de tormentas con desechos humanos y animales.

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La organización Miami Waterkeeper encontró una filtración en una tubería de aguas de desecho en julio pasado a menos de una milla de Virginia Key. Cortesía de Miami Waterkeeper

Las muestras tomadas en las playas solamente se someten a pruebas para detectar bacterias, no la fuente. La hierba marina también puede tener bacterias y una gran cantidad de estas hierbas llegó a la orilla este años, siguiendo un aumento similar que comenzó en el 2011. La hierba marina también puede atrapar humedad en la arena, donde también se acumulaban bacterias y eso le permite multiplicarse, dijo Helena Solo-Gabriel, ingeniera ambientalista de la Universidad de Miami.

“En realidad no sabemos, pero la hierba marina se ha asociado con niveles elevados de bacterias”, dijo. “La hierba marina atrae a aves y otros animales, de manera que pudieran ser la fuente”.

Las bacterias también pueden provenir de personas que nadan en el agua, lluvias y de tanques sépticos, agregó.

El año pasado, la organización Miami Waterkeeper descubrió que una de las tuberías que el condado usa para verter agua mar adentro, que transportan 143 millones de galones de agua tratada al año, tuvieron filtraciones durante al menos un año cerca de Fisher Island. Autoridades normativas del condado dijeron que no se han reportado cierres de playas vinculados con esas filtraciones y señalaron que el agua de desecho cumple las normas de seguridad impuestas por la Agencia de Protección Ambiental.

Esta historia se inspiró en una pregunta presentara por un lector a través de la herramienta en línea “Tu Voz”, de Hearken. Nuestra próxima pregunta de esta serie es sobre los servicios médicos en la Florida. Díganos qué temas relacionados con los servicios médicos son más importantes para usted en este año de elecciones. Sus respuestas nos ayudarán a guiar nuestra cobertura.

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