América Latina

Tillerson: ‘No habrá deportaciones masivas’ a México

Jonh Kelly (derecha), secretario de Seguridad Nacional, junto al secretario de Estado, Rex Tillerson, hablan en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México este jueves.
Jonh Kelly (derecha), secretario de Seguridad Nacional, junto al secretario de Estado, Rex Tillerson, hablan en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México este jueves. AP

Dos altos funcionarios del gabinete del presidente Donald Trump prometieron el jueves un enfoque ordenado y de cooperación con México en el tema de la expulsión de potencialmente millones de inmigrantes indocumentados, horas después que el mandatario estadounidense dijo que hacía falta una “operación militar” para hacer cumplir sus políticas de inmigración.

Los secretarios Rex Tillerson, de Estado, y John Kelly, de Seguridad Nacional, viajaron el miércoles a la Ciudad de México para iniciar conversaciones con las autoridades mexicanas y dijeron que Estados Unidos se concentraría en una amplia gama de asuntos, incluido el comercio. Pero en una conferencia de prensa conjunta el jueves, los funcionarios de ambos países se centraron fundamentalmente en la inmigración y sugirieron que hacen falta más encuentros antes de lograrse un avance significativo.

“Dijimos que la política de inmigración de Estados Unidos no puede ser unilateral”, dijo Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores de México, quien agregó que había expresado preocupaciones sobre los derechos de los mexicanos que viven en Estados Unidos.

Por su parte, Kelly prometió que no habrá “deportaciones masivas” desde Estados Unidos, pero no abordó las principales objeciones mexicanas a la política de Trump: el plan de deportar a México a personas que no son de esa nacionalidad pero que ingresaron a Estados Unidos por la frontera desde México. Tillerson hizo énfasis en su historia personal de texano a manera de puente entre los dos países y dijo que reconocía que “la cooperación existente entre Estados Unidos y México para controlar la migración irregular”.

La visita ocurre en momentos en que las relaciones entre los dos países están cada vez más abrumadas por las políticas de inmigración de Trump y planes aún no definidos para renegociar el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, canceló en enero una visita a la Casa Blanca después que Trump insistió en que no debía ir a menos que México estuviera preparado para pagar la construcción de un muro en la frontera para evitar la entrada de inmigrantes irregulares.

El plan de deportación de Trump, esbozado esta semana en un memorando al Departamento de Seguridad Nacional, es la chispa más reciente en una relación cada vez más tensa entre los dos países, que data de cuando Trump anunció en el 2015 su postulación a la presidencia, cuando dijo que algunos inmigrantes mexicanos son violadores.

Trump reconoció el jueves que la visita de Tillerson a México era “difícil” pero agregó: “Vamos a tener una buena relación con México, eso espero. Si si no es así, pues no es así”. Sobre su plan de deportación, Trump agregó: “Vamos a deportar a los pandilleros, vamos a deportar a los narcotraficantes y vamos a deportar a los malos”.

“Y se trata de una operación militar, debido a lo que se ha permitido que entre a nuestro país. Cuando se lee sobre la violencia de las pandillas, que es como nunca antes, y todas esas cosas, buena parte de eso son personas que están en el país ilegalmente”, dijo Trump.

Kelly pareció refutar el jueves la caracterización del presidente y exhortó a los periodistas presentes en la rueda de prensa en la Ciudad de México a reportarlo: “No, repito, no usaremos la fuerza militar en operaciones de inmigración”.

El gobierno de Peña Nieto ha prometido usar su red de consulados y embajada en Estados Unidos para ofrecer asesoría jurídica a los ciudadanos mexicanos en la lucha contra la deportación.

Tillerson y Kelly se reunieron el miércoles por la noche con autoridades de la Secretaría de la Defensa de México, así como con la embajadora Roberta Jacobson. Tenían programado reunirse con Peña Nieto y personal de la embajada de Estados Unidos más tarde el jueves.

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