América Latina

El Equinoccio de Primavera en Guatemala, un homenaje a la cultura maya

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Guías espirituales rezan para purificar una ceremonia maya hoy, sábado 21 de mayo de 2015, en el parque arqueológico Kaminal Juyú en la Ciudad de Guatemala.
Guías espirituales rezan para purificar una ceremonia maya hoy, sábado 21 de mayo de 2015, en el parque arqueológico Kaminal Juyú en la Ciudad de Guatemala. EFE

Centenares de personas, extranjeros y nativos disfrutaron hoy del Equinoccio de Primavera en diferentes y variopintos lugares de Guatemala, con el elemento común de rendir homenaje a una cultura ancestral aunque presente: la maya.

Bajo la creencia ancestral de que la salida del sol marca el comienzo, una decena de personas pertenecientes al Consejo Nacional Ajq'ijab' se reunieron a primera hora de la mañana en el parque arqueológico Karminal Juyu, en la zona siete de la capital, para empezar con los preparativos de la celebración.

También se llaman a sí mismos “contadores del tiempo”, según explicó a Efe, su líder espiritual, Estanislao Teleguaríoyos Tijax.

Esta ceremonia, aseguró, tiene como objetivo central la celebración de los movimientos astrológicos con el sol “en la línea del Ecuador”, lo que proporciona un equilibrio en el ser humano y en el universo para que cada cual pueda “ordenar” su propia vida.

“Es importante la revolución interna para superar obstáculos o vicios. Si uno está equilibrado o sintonizado puede proyectarse en la ofrenda”, subrayó.

Lo importante, destacó Teleguaríoyos, es preparar la ofrenda a los dioses y a los espíritus siguiendo la tradición para honrar a la Madre Tierra.

Menjuí, estoraque, palitos, resina, cuilco, velas, incienso, romero, azúcar, miel, ajonjolí, mirra o orégano son algunos elementos imprescindibles en el homenaje.

“Y el tabaco”, añadió el líder espiritual, quien asegura que con el humo se purifica el ambiente.

Las nuevas tecnologías también han irrumpido en estas civilizaciones prehistóricas que, a falta de adeptos o de ayudantes, ponen el toque musical de la velada a través de sus teléfonos móviles.

“El pueblo Maya no debe de quedarse. Tenemos que adaptarnos, pero sin dejar la sabiduría de nuestros abuelos”, proclamó.

Los antiguos mayas eran grandes observadores de la naturaleza, pero no solo dedicaron su atención y exploración a los astros, además descubrieron que el cambio de las estaciones tenía influencia en el ciclo agrícola.

Así, los solsticios de verano e invierno, y también los equinoccios, marcaban la época en la que esta civilización sembraba y cosechaba los elementos principales de su alimentación.

Uno de los primeros marcadores solares dentro de los mayas fue Uaxactún, en el departamento norteño de Petén, uno de los más antiguos de los que se conocen hasta el momento.

Uaxactún empezó como una ciudad en el complejo de conmemoración astronómica, también llamado complejo E, y aún hoy en día este lugar se sigue usando como una ubicación idónea para realizar este tipo de actividades.

En este paraje arqueológico, los conocimientos desarrollados por sus habitantes en materia astronómica, los condujo a mantener una simbiosis especial con el tiempo y es por ello que aún se conservan las estructuras de los templos que permiten observar la salida del sol y certificar este hecho.

Por lo que estas eran unas fechas especiales en el mundo maya, como también lo era para otras culturas referentes, los indígenas reclaman y exigen a los organismos políticos un mayor apoyo institucional para no dejar desaparecer una historia y una identidad de la que “hay mucho que aprender” y que la juventud desconoce.

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