América Latina

El niño sí es Emmanuel, según el ADN

Clara González de Rojas (der.) e Ivan Rojas (izq. al fondo), madre y hermano de la ex candidata a la vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas, al salir del hotel para reunirse con el presidente venezolano Hugo Chávez en Caracas.
Clara González de Rojas (der.) e Ivan Rojas (izq. al fondo), madre y hermano de la ex candidata a la vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas, al salir del hotel para reunirse con el presidente venezolano Hugo Chávez en Caracas. AP

Las FARC reconocieron anoche que, en efecto, no tienen en su poder a Emmanuel, el hijo de la secuestrada ex candidata vicepresidencial Clara Rojas, y aceptaron que el pequeño nacido hace tres años en cautiverio está en manos del Estado colombiano.

En horas de la mañana, el Fiscal General de Colombia, Mario Iguarán, reveló que los exámenes de ADN practicados al niño inscrito como Juan David Gómez Tapiero, que vivía en Bogotá en un hogar para menores abandonados, indicaban que se trataba de Emmanuel.

En un comunicado de prensa divulgado por internet, las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) también le enviaron el siguiente mensaje al presidente venezolano, Hugo Chávez, quien organizó una frustrada misión internacional de recepción de Clara Rojas, su hijo y la ex congresista Consuelo González de Perdomo.

‘‘Le pedimos mantener viva la esperanza del canje a través de su consecuente compromiso humanitario, el cual consideramos paso necesario hacia la búsqueda de una solución política y diplomática al conflicto social y armado que vive Colombia’’, le escriben.

Sin embargo, con el reconocimiento de los rebeldes de su engaño, tanto Chávez como la Cruz Roja Internacional y siete países, incluido Francia, quedaron expuestos al ridículo por la guerrilla.

Al mismo tiempo, los resultados científicos dieron un espaldarazo a la hipótesis del presidente colombiano, Alvaro Uribe, en el sentido de que la verdadera razón de que las FARC no pudieran cumplir con entregar al trío a una comisión internacional —convocada por Chávez y que esperó en la ciudad colombiana de Villavicencio durante los últimos cinco días del 2007— no eran los alegados ataques del Ejército colombiano ni el clima de la zona, sino que no tenían al chico en su poder.

En esos momentos Chávez puso en duda lo denunciado por Uribe –al que acusó de ‘‘dinamitar’’ la entrega de los rehenes– pero dijo que si se comprobaba que la guerrilla no tenía a Emmanuel en su poder ‘‘quedarían muy mal las FARC ante el mundo porque sería una contundente evidencia de una mentira, de una manipulación’’.

Al cierre de esta edición Chávez aún no se había manifestado ni sobre los resultados del examen genético que puso al descubierto el engaño de las FARC, ni sobre la aceptación de éstas de que el niño resguardado por el Estado colombiano es el hijo de la secuestrada Clara Rojas.

En horas de la mañana, su canciller, Nicolás Maduro, había expresado dudas sobre la veracidad de los resultados porque, dijo, Colombia no había aceptado que expertos venezolanos realizaran una prueba de ADN paralela.

‘‘Esta actitud del gobierno colombiano lanza un manto de dudas muy grave sobre una investigación que contó con toda la cooperación de nuestro gobierno de manera inmediata’’, declaró Maduro.

El examen genético de ADN mitocondrial hecho dos veces cotejando muestras de sangre del niño; de Clara González de Rojas, madre de Clara Rojas, y de Iván Rojas, hermano de ésta, reveló que había ‘‘una alta probabilidad de que Juan David’’ pertenecía a la familia Rojas, tal como el reconocimiento de las FARC de que no lo tienen en su poder parece confirmar.

Los exámenes fueron realizados por el estatal Instituto Colombiano de Medicina Legal.

‘‘Cotejadas las muestras de sangre de Juan David [con las] de doña Clara González de Rojas y de Iván Rojas González (...) se establecieron concordancias, rasgos comunes altamente específicos, que permiten afirmar que hay una muy alta probabilidad de que Juan David pertenezca a la familia de doña Clara González de Rojas’’, informó el fiscal en rueda de prensa que ofreció en la ciudad caribeña de Santa Marta..

Poco después, desde Caracas, donde permanece con su madre, Iván Rojas declaró que su familia confiaba en la transparencia de la prueba.

‘‘Hay que creerle al gobierno de todas maneras’’, afirmó.

Emilio Yunis, considerado el genetista más reputado de Colombia, explicó ayer a El Nuevo Herald: ‘‘El fiscal dijo que había una identidad total en 700 secuencias analizadas del segmento de ADN mitocondrial entre la abuela y el nieto posible. Eso revela, como él dice, que es un indicio altamente probable de que se trate del menor [Emmanuel]’’.

El ADN mitocondrial no identifica a una persona sino que indica el linaje femenino al que pertenece, y un mismo linaje puede encontrarse en muchas personas y familias de una misma población sin que ellas sean parientes cercanas.

Hijo de Clara Rojas –secuestrada en el 2002, junto a la candidata presidencial Ingrid Betancourt– y un guerrillero anónimo, Emmanuel nació, al parecer, durante el primer semestre del 2004. La primera noticia que se tuvo de él la suministró el periodista Jorge Enrique Botero en un libro que publicó en abril del 2006 sobre la guerra civil colombiana.

Botero es el único periodista que ha podido visitar y entrevistar en cautiverio a los secuestrados de las FARC.

Emmanuel nació de noche, en una trinchera, en medio de un combate. Citando a una guerrillera llamada ‘‘Solangie’’, escribe Botero: ‘‘[Clara Rojas] aseguraba que su bebé se había dado vuelta por los brincos del bombardeo (...) Fue un parto en la oscuridad, alumbrado sólo por los bombardeos que caían sobre nuestro pedazo de selva, con el chinito que no salía y la madre rogándome que le hiciera una cesárea; yo, sin herramientas, a duras penas con los cuchillos de la rancha y el hilo de reparar los equipos (...). Cuando la criatura pegó el primer berrido, yo sentí la alegría más grande que recuerde’’.

Durante el parto, Emmanuel fue mal manipulado y uno de sus brazos se fracturó.

A la edad de seis meses, aproximadamente, carcomido por enfermedades tropicales, anemia y atraso en su desarrollo, en el caserío amazónico de El Retorno, las FARC le entregaron el niño a José Crisanto Gómez, un campesino con once hijos y le recomendaron que lo hiciera ver por su suegro, un curandero indígena.

Pero el chico empeoraba y Gómez optó por llevarlo al hospital más cercano, en San José del Guaviare, población amazónica del sur-oriente de país, en donde lo entregó alegando ser su tío abuelo. Dijo que la madre había desaparecido y lo registró con el nombre de Juan David Gómez Tapiero.

Pronto, el hospital puso al niño bajo el cuidado del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, y este organismo se lo asigno al Defensor de Familia en San José José, Alberto Cuta, quien, a su turno, lo entregó provisionalmente a una ‘‘madre sustituta’’.

Puesto a salvo de los estragos de salud con que llegó, el bebé fue enviado por el ICBF a Bogotá, en donde le fue entregado a otra ‘‘madre sustituta’’ y sometido en un hospital de caridad a una cirugía reconstructiva del brazo dañado, que resultó exitosa.

El pasado 28 de diciembre, un grupo élite del Ejército e investigadores de la Fiscalía General recibieron sendas llamadas anónimas para alertar que las FARC no tenían al bebé Emanuel que estaban ofreciendo entregarle a una comisión internacional humanitaria junto con Clara Rojas, la madre, y Consuelo González de Perdomo.

Los informantes decían que el chico estaba en poder de ICBF. La información anónima coincidió con que Gómez volvió al hospital a reclamar al niño alegando que, en realidad, no era tío abuelo sino su padre. Cuando supo que el chico ya no estaba en San José, confesó a las autoridades que las FARC le estaban exigiendo que se los devolviera a más tardar el pasado 31 de diciembre o Gómez sería asesinado.

Simultáneamente, en el hospital se supo que en noviembre pasado el defensor de Familia Cute fue degollado con un bisturí por desconocidos. Ahora se cree que lo mataron las FARC por haber permitido que el niño fuera enviado a Bogotá.

Gómez, entre tanto, fue traído el jueves por la Fiscalía a Bogotá con su mujer y sus once hijos y puestos a disposición del plan de protección a testigos.

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