América Latina

Chávez extiende su influencia en el continente

El presidente boliviano Evo Morales se reunió durante dos horas en esta ciudad selvática con una docena de alcaldes del área para negociar proyectos de obras públicas financiados por el presidente venezolano Hugo Chávez.

Los embajadores de Venezuela y Cuba viajaron a Bolivia en el jet presidencial venezolano para participar en las conversaciones. El público se mantuvo alejado.

Después de asignar los fondos, Morales invitó a la prensa y entregó a los alcaldes, con un apretón de manos, un cheque de la embajada venezolana por un máximo de $150,000. Venezuela donó ese día de noviembre pasado unos $1.5 millones.

"Admiro al gobierno venezolano por esta muestra de solidaridad'', dijo sonriente Walter Valverde, alcalde del pueblo de Puerto Rico, sosteniendo un cheque de $28,917 para construir un hospital.

Aprovechando las ganancias del petróleo, Chávez realiza un esfuerzo sin precedente para ganarse el corazón y la mente de la gente desde desde Boston hasta Buenos Aires, mientras trata de exportar el socialismo e impugna el papel tradicional de Estados Unidos como participante principal en la región.

Con la multimillonaria ayuda de Chávez, Bolivia construye escuelas. Argentina pagó su deuda al Fondo Monetario Internacional. Varias naciones caribeñas reciben petróleo subvencionado. Incluso los pobres estadounidenses y los indios americanos de de Alaska han recibido petróleo con descuento para calefacción.

Con Fidel Castro marginado por problemas de salud, Chávez, de 53 años, ha surgido como el líder más influyente en la región. Muchos en posiciones de poder han pasado por alto su activismo en el extranjero y el autoritarismo cada vez mayor de su gobierno, para la consternación de Estados Unidos y varias naciones latinoamericanas.

Pero ahora se ha llegado a una coyuntura difícil. Su asombrosa derrota en una votación el 2 de diciembre sobre reformas constitucionales quebró su imagen de invencibilidad. Sus opositores en Venezuela han comenzado a ganar fuerza y algunos de los países vecinos expresando una preocupación creciente.

Observadores a lo largo de la región estudian cada movimiento de Chávez para determinar hasta dónde llegará en su visión del "socialismo del siglo XXI''. El concepto aún es borroso, pero claramente es una fuerte ideología de izquierda que da al Estado un papel mayor en la economía, o incluso quizá un sistema comunista al estilo cubano.

Se afirma que Chávez seguirá usando sus petrodólares para hacer avanzar su causa, dijo Daniel Hellinger, profesor de la Universidad de Webster en St. Louis, Missouri, que sigue de cerca la situación en Venezuela.

"Sencillamente no es posible descartarlo'', dijo Hellinger. "Es impaciente, no tiene moderación. Tiene una ambición y un ego descomunales... Chávez tiene un profundo sentido de misión que lo hace peligroso y admirable al mismo tiempo. Se ve a sí mismo transformando a Venezuela en una sociedad más moderna y justa''.

Después de aceptar a regañadientes su derrota del 2 de diciembre en el plebiscito que le hubiera permitido reelegirse indefinidamente y recibir amplios poderes, Chávez prometió avanzar más cautelosamente, diciendo que con la "pérdida del principal motor [de su revolución] vamos a tener que hacer [los cambios a paso de] burro''.

Pero insistió en que avanza en la dirección correcta y en un discurso hace dos semanas pidió a sus partidarios que presionaran para eliminar el obstáculo constitucional a su reelección. Por la respuesta, no cabe duda que tratarán, coreando el viejo lema de "El pueblo unido, jamás será vencido''.

Recientemente Chávez también nacionalizó varias operaciones mineras de propiedad extranjera y amenazó con nacionalizar los bancos y hasta las plantas de asfalto, a los que acusó de favorecer las exportaciones por encima del mercado nacional.

Chávez, ex teniente coronel del Ejército que lideró una fallida intentona golpista en 1992 y fue electo presidente por primera vez en 1998, a veces entona canciones ante el público, recita poesías en los discursos y juega béisbol con sus guardaespaldas y asistentes.

Le encantan las entrevistas con periodistas como Barbara Walters, el actor Danny Glover y la supermodelo Naomi Campbell, y acapara la atención de los escenarios cuando viaja al extranjero. Durante su viaje a Naciones Unidas en Nueva York en el 2006 calificó al presidente Bush de ‘‘diablo'' y luego visitó Harlem para anunciar ante la prensa mundial su programa de gasóleo con descuento los pobres.

Muchos venezolanos, especialmente los pobres, mantienen un afecto enorme hacia Chávez.

"Nunca ha habido un presidente en la historia de este país que se haya molestado en asegurar que los viejos reciban su pensión'', dijo Eroina González, de 70 años.

Como jubilada, González dijo que "no tiene que pagar cuando usa el transporte ni tiene que hacer cola. Eso es bueno''.

Chávez le debe gran parte de su popularidad a los ingresos récord de la estatal Petróleos de Venezuela, que le ha permitido crear empleos y ofrecer servicios médicos gratis y alimentos a bajo costo a los pobres de Venezuela.

La pobreza en Venezuela bajó del 49 por ciento de la población en 1999 al 36.3 por ciento en el 2006, según cifras del gobierno. Los médicos y los maestros cubanos han jugado un papel crucial en mejorar la calidad de vida, ofreciendo atención médica y educación gratis a los vecinos de los barrios pobres, como forma de pago por los aproximadamente 100,000 barriles de petróleo que Venezuela envía diariamente a Cuba.

Chávez ha hecho avanzar sus metas porque controla virtualmente todo el poder en el país. Sus partidarios ocupan 160 de los 167 escaños en el Congreso y 20 de las 24 gobernaturas estatales. El sistema judicial, el Banco Central y las fuerzas armadas raras veces se desvían de su línea. Y su período presidencial se prolonga hasta el 2013.

Pero Chávez también se enfrenta a serios retos en el país. La derrota del 2 de diciembre dio a sus opositores políticos su primera gran victoria --ahora se comenta sobre postular un candidato de oposición por cada cargo en las elecciones estatales y municipales a fines de este año-- y destacó la incapacidad de Chávez para forjar alianzas entre los partidos que lo apoyan.

Chávez también parece enfrentar nuevamente algún nivel de descontento en las fuerzas armadas, que lo derrocaron en un golpe de dos días en el 2002. El general retirado Raúl Isaías Baduel, ex ministro de defensa de Chávez, ha surgido como su principal rival y se dice que los altos jefes militares presionaron a un renuente Chávez a aceptar la derrota.

Los estudiantes se han organizado en una importante fuerza de oposición provocada por la decisión de Chávez el año pasado de no renovar la licencia de operaciones de RCTV, una estación de televisión conocida por su cobertura crítica del presidente.

La delincuencia desenfrenada --los expertos dicen que el año pasado hubo 16,000 homicidios, casi el doble de cuando Chávez llegó al poder en 1999-- y la tasa de inflación de 22.5 por ciento anual, la más alta de la región, erosionaron algunas de las ventajas que disfrutaban los pobres.

Los alimentos básicos a veces no pueden encontrarse, cosas leche, harina, aceite de cocina, frijoles negros, huevos y pollo, que están sujetos al control de precios del gobierno. El hotel Alba Caracas --anteriormente el Caracas Hilton-- propiedad del gobierno, frecuentemente no puede servir café con leche porque no hay leche.

La corrupción parece ir en aumento, pero el gobierno culpa a la existencia de "valores capitalistas'' y no ha enjuiciado a ningún funcionario de alto nivel.

Todo eso ha frustrado cada vez más a personas como Arley Carro, de 36 años, quien dijo que favorece algunas de las ideas de Chávez.

"No estoy de acuerdo con las cosas que ha estado haciendo últimamente'', dijo Carro mientras limpiaba las ventanillas de un viejo Pontiac. "Cambiar la moneda... preocuparse por los secuestros en otros países. Debía estar tratando con cosas más importantes, como la delincuencia, los servicios médicos, la educación. Simplemente está tratando de hacerse famoso''.

En medio de todos los problemas nacionales, Chávez no ha mostrado señales de poner coto a sus ambiciones en otros países, y ha continuado la asistencia a líderes izquierdistas como parte de su sueño de crear un bloque de países latinoamericanos y caribeños que contrarresten la influencia de Estados Unidos en la región. Sigue viajando con frecuencia a países vecinos y la semana pasada realizó una gira por Centroamérica.

Hace apenas 10 días, en una imagen transmitida en vivo en toda América Latina, se vio a Chávez frente al palacio presidencial de Miraflores abrazando efusivamente a dos rehenes colombianas cuya libertad negoció con las FARC colombianas.

Sin embargo, su solicitud de reconocer a las FARC como entidad beligerante provocó fuertes críticas en Bogotá y Washington y provocó una guerra de palabras entre él y el presidente colombiano Alvaro Uribe, quien subrayó las preocupaciones que abrigan desde hace tiempo líderes moderados y conservadores latinoamericanos.

"La región no debe permitir que Hugo Chávez exporte su populismo autoritario'', dijo el ex presidente peruano Alejandro Toledo en una entrevista telefónica. "Se está aprovechando del alto nivel de pobreza y las desigualdades en la región. Se aprovecha de la desesperación de los pobres''.

Pero los miles de millones de dólares que Chávez envía al extranjero --la cifra exacta es difícil de calcular pero algunos estimados colocan sus compromisos en más de $8,000 millones el año pasado-- claramente le ganado amigos.

En el 2001 Chávez creó Petrocaribe, un programa que ofrece petróleo subsidiado a 16 naciones caribeñas y centroamericanas. El programa pagó dividendos en el 2006 cuando la Comunidad Caribeña (CARICOM), de 15 naciones, respaldó la solicitud de Venezuela para ocupar una de las 10 posiciones rotativas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aunque al final no lo logró.

"La ayuda de Venezuela a Dominica y el CARICOM no puede pasarse por alto'', dijo en esa ocasión el canciller de Dominica, Charles Savarin, al explicar su apoyo a Venezuela. Los fondos de ayuda también se usaron para ampliar la pista del aeropuerto de Dominica y adquirir asfalto, tanques de almacenaje de combustible, becas universitarias y $12 millones para viviendas.

Aunque Chávez ha tratado de establecer mejores relaciones con casi todos los países en la región --tiene lazos especialmente fuertes con los presidentes Daniel Ortega, de Nicaragua, y Rafael Correa, de Ecuador-- en ningún otro país se ha afincado con más fuerza que en Bolivia. El país, gobernado por Evo Morales, es el más pobre de Sudamérica.

Chávez envía a Bolivia gasóleo subvencionado y el año pasado invirtió al menos $50 millones en donaciones para las alcaldías y las fuerzas armadas, según funcionarios del gobierno boliviano.

El dinero venezolano también ha financiado excavaciones arqueológicas, becas de estudios en Venezuela para 5,000 bolivianos, carreteras y centros médicos, tractores, estaciones de radio y fertilizantes, e incluso apoyó a los bolivianos para que vieran los juegos de la Copa Mundial de Fútbol en el 2006.

Morales viaja al extranjero en aviones venezolanos, con pilotos y guardaespaldas venezolanos. Los helicópteros venezolanos lo llevan a zonas rurales.

"Chávez es el que manda en Bolivia'', dijo en una entrevista José Luis Paredes, gobernador del estado de La Paz, que incluye la capital del mismo nombre. "Las decisiones vienen de Venezuela... Morales las ejecuta. Chávez está comprando gente con petrodólares''.

El controversial esfuerzo de Morales para modificar la Constitución sale directamente de los planes de Chávez, dijo el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, quien perdió la campaña del 2005 ante Morales y ahora dirige el principal partido de la oposición de Bolivia. Los cambios propuestos incluyen dar al gobierno mayor control sobre la economía y permitir que Morales tenga derecho a la reelección.

"[Chávez] está activo en casi todos los países de América Latina'', dijo Quiroga en su oficina de La Paz. "Siempre se ha visto como la reencarnación de Simón Bolívar''.

Aníbal Romero, profesor de Teoría Política de la Universidad Metropolitana en Caracas, dijo que los venezolanos de a pie quieren que Chávez se concentre en la delincuencia, las calles sucias y la falta de alimentos básicos. Pero pronosticó que Chávez no abandonará sus sueños de grandeza.

"Es mesiánico'', dijo Romero. "No puede cambiar. No puede escapar de su propia sombra. No puede dejar de ser Chávez''.

Phil Gunson, corresponsal especial de The Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

cf,gtd,8,8,7tbridges@MiamiHerald.com

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