América Latina

Extraditan a EEUU a alto jefe paramilitar

Carlos Marío Jiménez, alias el Macaco, al momento de ser escoltado por la policía colombiana hacia el avión que lo trajo a Estados Unidos.
Carlos Marío Jiménez, alias el Macaco, al momento de ser escoltado por la policía colombiana hacia el avión que lo trajo a Estados Unidos.

El jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, alias ‘‘Macaco'', quien se acogió a una ley de justicia y paz del gobierno colombiano con la esperanza de evadir la extradición, fue enviado el miércoles a Estados Unidos en un avión de la Agencia de Lucha contra las Drogas DEA.

Además de los cargos por narcotráfico, Jiménez tendrá que afrontar acusaciones de lavado de miles de dólares producto del narcotráfico que fueron enviados través de Miami a cuentas del Bank of America de Oklahoma City, Oklahoma, desde la Casa de Cambio Puebla Reforma de México, según un encausamiento de la Corte Federal de Miami revelado el miércoles .

La acusación por narcotráfico fue radicada en el Distrito Federal de la Corte de Columbia.

Jiménez, de 42 años, es el primer jefe paramilitar de alto rango extraditado a Estados Unidos de más de 10 que también reclama el gobierno de ese país.

Poco antes de la una de la madrugada, un jet Super King 350 de la DEA llevó a "Macaco'' de Bogotá a Miami y de allí a Washington D.C., donde fue recluido en la penitenciarIa DCA Jail. Jiménez es señalado como un hombre violento que participó en masacres de cientos de campesinos cuando se desempeñaba como cabecilla de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), una organización paramilitar de ultraderecha involucrada en el narcotráfico y que fue designada como terrorista por el Departamento de Estado.

De acuerdo con el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado de Colombia, el Bloque Central Bolívar que fue comandado por Jiménez es responsable de los delitos de homicidio, desaparición y tortura contra un total de 3,000 víctimas entre quienes se encuentran varios defensores de derechos humanos.

Las autoridades policiales de Colombia sostuvieron que tras acogerse a un acuerdo de paz con el gobierno en el 2005, Jiménez continuó delinquiendo desde prisión.

Llamadas interceptadas por la Policía Nacional indicaron en agosto del año pasado que Jiménez dirigía desde prisión el rearme de nuevos grupos paramilitares y operaciones de envío de drogas.

En septiembre, el gobierno anunció que Jiménez había perdido los beneficios de la Ley de Justicia y Paz tras lo cual el gobierno de Estados Unidos solicitó la extradición que luego fue autorizada por la Corte Suprema de Justicia.

El escueto pliego de cargos por narcotráfico de Estados Unidos, radicado en mayo del 2006, se remonta a actividades de trasiego de drogas desde diciembre de 1997 hasta hoy en Colombia y en México.

La acusación por lavado de dinero en Miami incluye a 14 acusados más.

Según un cuadro de envíos de dinero revelado por esta acusación, Jiménez estaría involucrado en varios giros que van desde $8,000 a $90,000 realizados en julio del 2005. Los giros cumplían un circuito similar: de la Casa de Cambio Puebla, en México a Miami y de allí al Bank of America de Oklahoma, City.

Según lo reportó en exclusiva El Nuevo Herald autoridades federales de Estados Unidos congelaron en Miami en junio del 2007, a la Casa de Cambio Puebla, $12 millones en su mayoría en cuentas del Wachovia Bank.

La firma de cambios es una de las más grandes en México con 17 sucursales y más de 200 empleados. Está representada en Miami por el abogado Frank Rubino, quien ha alegado que el dinero incautado corresponde a envíos de clientes legítimos de la firma.

Meses después la misma casa de cambio fue mencionada en nuevos documentos federales que reflejaban una vasta operación del gobierno de Estados Unidos para poner al descubierto la supuesta compra de aviones con matrícula estadounidense por parte de narcotraficantes.

El más importante de los arrestos en conexión con la flota de narcoaviones se produjo a principios de noviembre pasado, cuando las autoridades mexicanas detuvieron en Lomas de Barrilaco, en la ciudad de México, a Pedro Alfonso Alatorre Damy.

Alatorre, ex empleado de Casa de Cambio Puebla, fue identificado como el operador de la finanzas de Joaquín Chapo Guzmán, el gran capo fugitivo del cartel de Sinaloa.

Al conocerse las acusaciones de que Jiménez continuaba delinquiendo, el gobierno de Colombia lo trasladó en septiembre a un buque de guerra en altamar para mantenerlo incomunicado.

Cuando el proceso de extradición estaba a punto de culminar, un juez colombiano falló la semana pasada que su entrega debía ser postergada en atención a un recurso presentado por los familiares de las víctimas que exigieron que el paramilitar respondiera primero ante la justicia colombiana por su crímenes de lesa humanidad y luego a la de Estados Unidos.

La decisión, criticada por altos funcionarios del gobierno por cuanto supuestamente se prestaba a un juego dilatorio de la extradición, fue apelada.

El tribunal de Apelaciones confirmó la suspensión, pero el martes el Consejo Superior de la Judicatura tumbó ambas providencias y el gobierno extraditó de inmediato al narcotraficante. Parientes de las personas asesinadas por ‘‘Macaco'' deploraron ayer la extradición por considerar que el confeso criminal va a ser juzgado en Estados Unidos por crímenes como narcotráfico y lavado de dinero, mientras que los homicidios y masacres que cometió en Colombia no van a ser tenidos en cuenta.

Sin embargo, el ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguín, declaró que hay "un compromiso de las autoridades americanas de prestar toda la colaboración a los jueces de Justicia y Paz [de Colombia] para que sigan adelantando las diligencias que sean necesarias''.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, declaró que los intereses de los parientes de las víctimas de "Macaco'' serán reparados. "Las víctimas tendrán acceso a todo el sistema legal de Estados Unidos por parte de un proceso civil o por parte de un proceso penal. Tendrán el mismo derecho de pedir el acceso a la propiedad y los bienes de alias "Macaco'' en los Estados Unidos, como lo tienen acá'', en Colombia, aseguró el embajador.

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