América Latina

Se intensifica la actividad volcánica del Chaitén y desalojan a los pobladores de la cercanías

La policía, tras una verdadera operación rastrillo y apoyada en una autorización judicial, sacó a la mayoría de los civiles que se resistían a dejar la zona del volcán Chaitén, ante su impredecible comportamiento, luego que volvió a arrojar material incandescente en la madrugada del jueves.

El ministro en campaña para la catástrofe, José Goñi, precisó el jueves que la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, 1.000 kilómetros al sur de Santiago, autorizó el desalojo de quienes se resisten a abandonar sus viviendas y, principalmente, sus animales, en una zona de exclusión de 50 kilómetros alrededor del volcán.

"Los jueces han dado instrucciones (a la policía) para usar la fuerza si es que es necesario", dijo Goñi, que precisó que se trataba de unas 130 personas, incluso cuatro niños.

El volcán Chaitén, 1.200 kilómetros al sur de Santiago y a 10 kilómetros del poblado del mismo nombre, hizo nuevas erupciones minutos antes de la medianoche del miércoles, lanzando material incandescente, con fuertes ruidos subterráneos y provocando un fuerte olor a azufre en el aire.

Patrullas policiales a pie consiguieron sacar hasta Puerto Cárdenas, en el límite de la zona de 50 kilómetros de exclusión alrededor del volcán, a varias familias y a cuatro niños, mientras patrullajes aéreos trataban de ubicar a quienes permanecen ocultos para no abandonar el lugar, informó el director de la policía, general José Bernales.

El vulcanólogo Hugo Moreno, del Servicio Nacional de Minería y Geología, dijo telefónicamente a la AP que lo mejor que podría pasar es que "decaiga la magnitud de la erupción, la sismicidad y que concluya el ciclo eruptivo".

Lo peor, dijo, es que "la sismicidad comience a incrementarse, que las explosiones sean mayores y que se formen hongos grandes y que ese hongo colapse y produzca flujos piroclástico (formado por gases, ceniza y piedras)".

Moreno agregó que si las miles de toneladas de material incandescente -con temperaturas de 400 grados celsius- pierden su sustento y caen a tierra, podrían avanzar sobre los valles a una velocidad de hasta 400 kilómetros.

El periodista Adrián Maldonado, corresponsal de radio Cooperativa en Puerto Cárdenas, un poblado cercano a Chaitén, relató que "la situación fue bastante compleja tras esta violenta erupción del volcán, lanzando incluso rocas incandescentes hacia el aire, lo que motivó el desplazamiento de muchas personas hacia (el poblado de) Santa Lucía, distante 40 kilómetros".

Agregó que "aún hay personas que permanecen al interior" de la zona de exclusión.

La erupción inicial la semana pasada causó la evacuación de unas 8.000 personas de Chaitén y Futaleufú, distantes 156 kilómetros una de otra, y de varias aldeas cercanas.

Sergio Galilea, gobernador de la región de Los Lagos, que comprenden las áreas afectadas, dijo que se necesitarán unos 5.000 millones de pesos (10,6 millones de dólares), para enfrentar el traslado y alimentación de los desplazados el primer mes. El segundo serán necesarios unos 8.000 millones de pesos (17 millones de dólares).

Las cifras no incluyen el traslado de animales de Futaleufú hacia zonas más seguras. En el área afectada hay unas 51.000 cabezas de ganado, pero no todas podrán ser evacuadas. El miércoles se inició un lento traslado de animales hasta la localidad de La Junta, a 150 kilómetros de Chaitén. El gobierno anunció que entregará a los campesinos un bono equivalente al 60% de su precio por cada ganado muerto.

En Chaitén quedaron, además, unas 600 mascotas abandonadas y jóvenes voluntarios esperan en Puerto Montt autorización y medios para ir a rescatarlos.

Chile tiene la segunda cadena volcánica más grande del mundo, después de Indonesia, con unos 2.900 volcanes, de los cuales 500 son geológicamente activos de los cuales solo unos 450 tienen registro eruptivo. Según expertos vulcanólogos, unos 45 volcanes pueden entrar en erupción en cualquier momento.

Desde que entró en actividad el Chaitén, el 2 de mayo, toneladas de cenizas han caído en miles de kilómetros cuadrados de Chile y Argentina, que contaminaron el agua y el aire. Los animales en la zona no tienen pastos limpios de cenizas para comer.

Las cenizas del volcán se precipitaban el jueves sobre zonas de seis provincias argentinas, en la Patagonia y el centro del país, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina y pasado el mediodía llegaron a la capital argentina, distante unos 1.900 kilómetros al norte del volcán.

Un comunicado del SMN dijo que "el cielo (de Buenos Aires) se puede ver de un tono grisáceo, producto de la presencia de cenizas que se están moviendo de oeste a este a una altura de alrededor de 3.500 metros".

En días anteriores las cenizas ya habían llegado a Chubut, Río Negro y Neuquén en la zona patagónica y a Mendoza, San Luis, La Pampa, y el sur de la provincia de Buenos Aires.

Las empresas aéreas suspendieron los vuelos a las ciudades de Trelew (en Chubut), Neuquén, Bariloche y Viedma (en Río Negro), Mar del Plata y Bahía Blanca (en la provincia de Buenos Aires).

Esquel, en la provincia de Chubut, a 2.000 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, es la más afectada por la erupción del Chaitén, situado a 90 kilómetros, en el lado chileno de la Cordillera de los Andes.

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Los corresponsales de la AP en Buenos Aires, Oscar Serrat y Débora Rey, colaboraron con esta nota.

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