América Latina

Hubo más intenciones que acuerdos en la Cumbre de Lima

La Cumbre entre la Unión Europea y América Latina cerró con una serie de propósitos de buenas intenciones en temas sociales y ambientales, y, como epílogo, con un empujón a las negociaciones económicas con los andinos, el Mercosur y los centroamericanos, que se han revelado difíciles en los últimos meses.

Las tensiones internas de América Latina no generaron grandes convulsiones en una Cumbre llevada con gran corrección política, pero las diferencias de enfoque entre sus países de economías liberales y aquellos de izquierda radical mostraron las dificultades para lograr acuerdos, frente a una Europa que llegó con propuestas unificadas.

El ejemplo más claro de esas divisiones se vio ayer en la negociación hacia un acuerdo de asociación entre la Unión Europea y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Los europeos habían insistido en una negociación de bloque a bloque, pero ante las marcadas diferencias entre sus miembros se acordó avanzar con Colombia y Perú -más decididos a llegar a un TLC- frente a Ecuador y Bolivia, que prefieren un camino más proteccionista.

Entretanto el Mercosur y la UE reiteraron su intención de cerrar un acuerdo comercial ''ambicioso y equilibrado'', pero no lograron hacer avanzar ni un milímetro sus negociaciones.

Presidentes y ministros de los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se reunieron con los europeos en un encuentro destinado más que nada a mantener cierta dinámica política.

Europa también se reunió con los centroamericanos.

''Hemos presentado y reiterado nuestro compromiso para lograr la integración, con impulsar el acuerdo de asociación que estamos negociando'', dijo la vicepresidenta de El Salvador, Ana Vilma Albanés, vocera de la parte centroamericana, al final del encuentro.

Las negociaciones entre América Central y la UE progresan a buen ritmo pero el proceso choca aún con problemas muy básicos, como la organización entre los propios centroamericanos.

Europa, con grandes inversiones en América Latina, le dio un grado más a su relación con México, convirtiéndolo en socio estratégico, ello en una lógica de libre mercado que fue criticada por el presidente boliviano, Evo Morales.

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