América Latina

Arnoldo Alemán prepara su retorno político

Sentado cómodamente a la cabeza de una mesa de banquete y rodeado de leales seguidores, el ex presidente de Nicaragua Arnoldo Alemán le señala el alto costo de los alimentos a su hombre de confianza, un magistrado del Concilio Electoral Supremo, en tanto le sirve una generosa porción de huevos revueltos.

Por la ventana, la luz de la mañana baña los exuberantes y empinados terrenos de la hacienda privada de Alemán conocida como El Chile, que le servido como su cárcel tropical y también como los cuarteles generales extraoficiales desde que su arresto domiciliario comenzó en el 2003.

"En la actualidad, el gallo pinto es caro'', dijo Alemán, hablando sobre el plato a base de arroz y frijoles colorados que durante mucho tiempo ha sido un alimento habitual en la dieta de los nicaragüenses. "El país vive una crisis política, social y económica''.

El corpulento ex presidente, conocido afectuosamente como ‘‘el Gordo'', fue sospechoso de malversar $100 millones de las arcas del gobierno y de armar un complicado complot para encubrirlo. Pero la sentencia de 20 años por fraude y lavado de dinero le fue rebajada a un arresto domiciliario vagamente descrito. Y ahora, uno de los más poderosos políticos de Nicaragua --detrás de las rejas o no-- está tratando de organizar un regreso a la política.

Alemán estuvo brevemente encarcelado y cayó en desgracia, pero nunca dejó de ser uno de los principales líderes del país. Aunque en la actualidad, tiene prohibido aspirar a un cargo público, celebra con regularidad reuniones con magistrados del Partido Liberal, legisladores y estrategas que conducen 12 millas desde Managua para trabajar en medio de desayunos en su maravillosamente bien cuidado rancho.

Los que rodean a Alemán todavía lo llaman "presidente'' y ‘‘máximo líder'', y Alemán esboza una mueca ante estos títulos cuando se le pregunta cuál es su papel como jefe del partido.

"Aquí no tenemos un líder máximo ni tampoco un líder mínimo, sino que somos un equipo'', le declaró Alemán a The Miami Herald en una entrevista poco frecuente que concedió a principios de esta semana.

Alemán y sus asesores están en proceso de reconstruir su alianza política a tiempo para derrotar al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en las próximas elecciones municipales que tendrán lugar en noviembre. Después de dividirse y perder ante Daniel Ortega en las elecciones presidenciales del 2006, los Liberales ahora están tratando de repetir el ejemplo en 1990 de la Alianza UNO que reunió a 14 movimientos políticos en la boleta ganadora que sacó a Ortega del poder la primera vez.

Alemán insiste que lo único que está haciendo es reunir a todas las "fuerzas democráticas'' bajo la bandera de su Partido Liberal Constitucionalista (PLC) con el fin de que la oposición nicaragüense de nuevo detenga el "programa totalitario'' de Ortega en el siglo XXI.

"Todo el mundo necesita el apoyo de la verdadera oposición, el PLC'', dijo Alemán, agregando después que lo mismo sucede con el gobierno de Estados Unidos y otras influencias extranjeras, a las que culpa de debilitar y dividir el voto de la oposición en el 2006.

En una poca apoyado por el gobierno estadounidense, durante su enfrentamiento original contra Ortega en 1996, Alemán fue poco después reducido a la misma categoría de mandatarioindeseable, luego que los cinco años de su presidencia dejaron un legado de corrupción y desfalco. En el 2004, Alemán engrosó la lista de los "Diez Mandatarios Más Corruptos del Mundo'' que elaboró Transparency International, una organización mundial cuya sede está en Berlín. Tanto EEUU como Panamá le congelaron sus activos bancarios, e iniciaron procedimientos judiciales en su contra en esos países.

Alemán, que siempre ha insistido que es inocente, fue parcialmente reivindicado a principios de este mes, cuando la Corte de Apelaciones del 11no. Circuito, con sede en Atlanta, determinó que el gobierno estadounidense le había incautado de forma impropia $450,000 en certificados de depósito en un banco de Coral Gables. Ahora, el jefe del partido espera también ser reivindicado políticamente, algo que sólo podría ocurrir con respaldo internacional en la venideras elecciones municipales, dijo el ex presidente.

"Nicaragua necesita la ayuda --sin interferencia-- de observadores internacionales'', dijo Alemán. El ex jefe de Estado expresó que está preocupado de que Ortega y el Frente Sandinista estén preparándose para robarse las elecciones para mantenerse en el poder.

"A diferencia de 1990, cuando pensaron que iban a ganar, e invitaron a todo el mundo que viniera a presenciar las elecciones, en la actualidad quieren lo opuesto'', manifestó Alemán. "Saben que en el país existe un fuerte sentimiento de antidanielismo, y es por eso que no tienen ningún deseo ni interés que vengan observadores internacionales''.

Bajo las leyes nicaragüenses, el gobierno central tiene que invitar a observadores internacionales para que participen en las elecciones. Sin embargo, 90 días antes de los comicios, al parecer el gobierno sólo ha invitado a un obervador electoral sudamericano, algo que los Liberales piensan está alineado ideológicamente con la rama de Ortega del "socialismo del siglo XXI''. La Organización de Estados Americanos (OEA) y otros grupos tradicionales de observadores electorales no han sido invitados, y hasta la organización nacional Etica y Transparencia no ha podido acreditarse a pesar de haberlo intentado varias veces.

En el pasado, Ortega, ha calificado de "humillante'' el papel desempeñado por la OEA como observador, y ha criticado a los grupos locales de observación electoral ode ser financiados por EEUU. En cambio, Alemán cree que la OEA y otros observadores internacionales resultan cruciales para asegurar que las elecciones --que se pronostican serán muy reñidas-- se disputarán en medio de una atmósfera justa.

En 1990, dijo Alemán, fueron los observadores internacionales quienes evitaron que los sandinistas hicieran algún tipo de trampa sucia para permanecer en el poder durante ‘‘el calor de la derrota''.

Para otros, no obstante, es la guerra contra la corrupción la que ha sido totalmente olvidada en Nicaragua, lo que ha provocado que la situación empeore en la frágil democracia institucional del país. El ex procurador general Alberto Novoa, que encabezó el caso de corrupción en contra de Alemán en el 2002, expresa su descontento ante el acuerdo judicial que le permite a Alemán moverse con entera libertad sobre el país, en un estilo de campaña, una generosa interpretación de un arresto domicilario que se extiende sólo al ex presidente.

Novoa se lamenta de que los esfuerzos anticorrupción en Nicaragua no hayan sido nunca sistemáticos, sino más bien campañas políticamente motivadas para apretar las clavijas de los oponentes del gobierno. Incluso, hoy día, dijo Novoa, la suerte de Alemán depende más de la conveniencia política de Ortega que de la justicia, haciendo que su papel en la oposición sea tímido en el mejor de los casos.

Sin embargo, dijo Novoa, los esfuerzos para llevar a Alemán a la justicia eran importantes al menos en términos históricos. "Ya la Historia lo ha condenado'', le manifestó Novoa al Herald.

Pero para Alemán, la Historia aún está escribiéndose, y piensa que un regreso está en el futuro.

De las 154 municipalidades que votarán por la alcaldía en noviembre, el premio mayor es la ciudad de Managua, la capital del país. En esa arena política, el candidato sandinista y tres veces campeón mundial de boxeo, Alexis Argüello, ex vicealcalde, está retando a Eduardo Montealegre, del PLC, un ex rival de Alemán que fue recientemente nombrado por el partido en la contienda ala alcaldicia tras terminar en segundo lugar en las elecciones presidenciales del 2006.

"Estoy seguro de que Montealegre ganará'', dijo Alemán de su candidato, a quien hasta hace poco se refería como "la rata''.

Una victoria para Montealegre podría también representar un triunfo para Alemán, cuya vivacidad política y eterno optimismo parecen no haber sido afectados luego de años de escándalo y de vergonzosas derrotas electorales.

"Somos como Johnnie Walker: seguimos y seguimos caminando'', dijo Alemán con una amplia sonrisa.

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