América Latina

Daniel Ortega se apunta a la vieja alianza con Moscú

MANAGUA, 5 Set 2008 -- (AFP) -- El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, ha hecho lo que no se atrevieron hacer sus aliados de Venezuela o Cuba, al reconocer la independencia de Osetia del Sur y Abjasia en plena sintonía con Moscú, reviviendo las viejas alianzas de su revolución sandinista.

El anuncio lo hizo el martes, en un discurso para celebrar los 29 años del ejército nicaragüense, que él mismo fundó en plena revolución sandinista (1979-90).

Este viernes oficializó, mediante decreto-ley, el reconocimiento de la independencia de las "hermanas'' repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia, ordenando el establecimiento de relaciones.

Ortega también ha dado su respaldo a Rusia, sobre la que, según él, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está "construyendo un cerco militar''.

Hasta ahora, sólo Rusia había reconocido la independencia de las repúblicas separatistas de Georgia, granjeándose la condena unánime de la Unión Europea y Estados Unidos, y haciendo resurgir viejos fantasmas de la Guerra Fría, que vivió en Centroamérica algunos de sus episodios más negros.

Con esta decisión, Ortega ha dado "un salto cualitativo que coloca la política exterior de Nicaragua en enorme polémica desde el punto de vista de la comunidad internacional y de Naciones Unidas'', dijo a la AFP Luis Guillermo Solís, analista político costarricense.

Solís desconoce si esta decisión de Ortega es una "provocación o si responde a cierta lógica de la política exterior del país'', pero vaticinó que traerá consecuencias, porque aunque se trate de un "país centroamericano, pobre y pequeño, desde el punto de vista del derecho internacional no deja de tener su impacto'' y "complica las cosas, no las facilita''.

Esta decisión confirma la línea marcada en política exterior por Ortega, quien se ha destacado por cultivar vínculos con países como Irán o Libia, además de Venezuela o Cuba, desmarcándose abiertamente de Washington y a menudo fustigando a su gobierno.

Ello, pese a que Washington destina más de 500 millones de dólares al año en cooperación bilateral con el país centroamericano, cuyas exportaciones a Estados Unidos crecieron en el primer semestre del año un 60,2%.

Ortega, cuyo discurso en el año y medio largo que lleva al frente de Nicaragua suele caminar parejo al del gran benefactor de Nicaragua, el presidente venezolano Hugo Chávez, ha ido, en esta ocasión un paso por delante tanto de éste como de Cuba, donde en el líder de la revolución, Fidel Castro, encuentra confort ideológico.

El gobierno venezolano, por el momento, se ha limitado a acusar a Estados Unidos de ‘‘planificar, preparar y ordenar'' el conflicto en Georgia que ha llevado a la proclamación de la independencia de las repúblicas separatistas y ha defendido la actuación de las fuerzas rusas.

Otro tanto ha hecho Cuba, que durante 30 años recibió el oxígeno económico de Moscú, y todavía este jueves el presidente Dimitri Medvedev mandó dos aviones rusos con ayuda humanitaria para los afectados por el huracán Gustav en la isla.

El presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, dijo el jueves que su país respeta la decisión de Ortega, pues "Nicaragua es un país soberano e independiente, y puede tomar las decisiones que quiera''.

Fidel Castro, que renunció a la presidencia por enfermedad, advirtió a Washington que estaba jugando con la "guerra nuclear'' en el conflicto del Cáucaso e intentaba premiar a Georgia por servirle de "carne de cañón'' frente a Moscú.

Georgia lanzó el 7 de agosto por la noche una ofensiva militar para retomar el control de esta región secesionista autoproclamada independiente al comienzo de los años 1990, lo que desencadenó un contraataque de Rusia, que envió tropas a territorio georgiano un día después y acabó reconociendo su independencia el 26 de agosto.

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