América Latina

Los tortuosos caminos de la ayuda para Haití y Cuba

Thomas Sagaser, cuatro pies ocho pulgadas de dedicado altruismo, está parado frente a su escuela con un frasco de vidrio y un letrero que dice "Ayúdeme por favor''.

El alumno de quinto grado emplea su tiempo libre en hablar a sus amigos y a su tropa de Boy Scouts de la destrucción causada en el Caribe por dos ciclones seguidos.

"Todos estaban asombrados'', dijo Thomas, de 10 años, alumno de la escuela católica Mary Help of Christians en Parkland. "Ahora todos quieren ayudar''.

Thomas se movilizó rápidamente para recaudar dinero y ropa y donarla a la Iglesia Católica en su esfuerzo por ayudar a los damnificados, pero es posible que lo que recoja no llegue rápidamente a su destino. El camino de su frasco y de los artículos que recoge a las víctimas de los huracanes en el Caribe frecuentemente está lleno de obstáculo en ambos lados del trayecto.

Los dos países afectados por los desastres plantean desafíos muy diferentes.

La larga historia de enfrentamientos entre Cuba y Estados Unidos crea una dinámica política singularmente delicada, aunque la distribución de la ayuda generalmente funciona bien una vez que llega a la isla. En Haití los mayores problemas son la tardanza en los envíos y las carreteras y puentes destruidos por las inundaciones.

En Haití un envío tarda cinco semanas o más en llegar a los necesitados. En Cuba, una vez que se superan los obstáculos burocráticos, un envío puede tardar solamente cinco días en llegar.

La crisis en el Caribe ha tocado un punto sensible en el sur de la Florida, donde muchos tienen vínculos con los países donde ahora comienza lo que aparentemente será un proceso de años de recuperación. Esto ha captado la atención de muchos surfloridanos y todos, desde la Fiscalía Estatal de Miami-Dade hasta un grupo musulmán, ha contribuido.

A muchos los han conmovido las imágenes de niños muertos y casas destruidas.

Linda Mae Stubbs, una bahameña que estaba donando por primera vez, se quedó tan impresionada con lo que vio que corrió a la iglesia Notre Dame D'Haiti para llevar agua, zapatos y ropa de ella y de su esposo.

"Me da pena con esa gente'', dice Stubbs, de 60 años y de North Miami.

Pero los donantes como Stubbs rara vez comprenden el complicado y largo proceso de entregar la asistencia.

"Todos están recogiendo cosas y poniéndolas en cajas, y suponen llegarán bien'', dice Carolyn Rose Avila, ex trabajadora de ayuda de World Vision, con oficinas en Washington. "Pero hay que tener medios de distribución que funcionen.

Enviar ayuda a Haití sin la documentación adecuada o sin alguien allí para recogerlo puede significar una demora de meses y que habría que pagar miles de dólares por el almacenamiento.

Ciertos grupos como World Vision envían suministros que comience la temporada de huracanes.

Uno de los enredos son los problemas en los puertos haitianos. Cross International, entidad cristiana de ayuda de Pompano Beach, dice que un contenedor se puede atascar en un puerto haitiano más de tres semanas antes de pasar por aduanas. Eso es una eternidad en la desastrosa situación que enfrenta la empobrecida nación caribeña.

En algunos casos los contenedores nunca salen del puerto.

Las autoridades de Haití dicen que se esfuerzan por simplificar el proceso aduanero, por ejemplo, permitiendo una suspensión de tres meses de los impuestos portuarios en casos de ciertos artículos de primera necesidad. Añaden que las demoras a veces se deben a los envíos llegan sin la documentación apropiada.

Además de las dificultades en los puertos, el transporte también es un reto.

Por ejemplo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) todavía batalla con detalles logísticos para transportar miles de libras de comida de Puerto Príncipe a las víctimas fuera de la capital.

Cuando un grupo de la Florida contactó al PMA para ofrecer 4,000 comidas calientes para Gonaives, la agencia tuvo que decidir qué sería mejor: dar comida caliente a 4,000 personas o darles arroz, frijoles y aceite a 15,000.

"No podemos decirle que no a todo el mundo, pero finalmente habrá que hacerlo por los obstáculos operativos'', dice Riad Lodhi, del PMA. "Es difícil explicar los obstáculos logísticos. Si tenemos que escoger entre enviar comida a 4,000 personas o a 15,000, preferimos que sean 15,000.

Y moverse en el interior de Haití plantea más problemas.

Recientemente se dilataron unos envíos porque las autoridades estaban decidiendo cuál de ocho puentes destruidos debían reemplazar con un puente entregado por Naciones Unidas (ONU).

Suzanne Brooks, directora del Centro Internacional de Desastres en Haití, dice que las carreteras intransitables y los puertos dañados son parte de las razones por las que su grupo anima a los que quieran ayudar "a elegir una de las muchas agencias de ayuda con experiencia en Haití y que hagan contribuciones monetarias''.

En cuanto a Cuba, las complicaciones de hacer llegar la ayuda a los lugares afectados resultan del proceso, frecuentemente complicado, de conseguir permiso del gobierno de Estados Unidos para enviar suministros o dinero a la isla. Debido al embargo, las organizaciones de ayuda tienen que tener una licencia del gobierno federal para enviar dinero o suministros e incluso para ir a la isla.

Muchas organizaciones han sido rechazadas antes. Otras han librado batallas en los tribunales para mantener licencias que el gobierno se ha negado a renovar.

"Este gobierno ha puesto todo obstáculo posible a personas como yo'', dice Eddie Levy, de Jewish Solidarity, en Miami, una organización que tiene permiso para enviar dinero y leche en polvo a la comunidad judía sefardita en La Habana.

Según aumenta el cálculo de los daños en Cuba, el gobierno de Estados Unidos ha respondido expidiendo licencias rápidamente a entidades de ayuda humanitaria. Varios grupos locales indicaron que han recibido licencia en días recientes con más rapidez que de costumbre.

"Estamos procesando las solicitudes de licencia en muy poco tiempo, a veces hasta el mismo día, a veces en 24 horas'', dijo el portavoz Andrew DeSouza en un mensaje electrónico.

El gobierno federal también aumentó la cantidad de efectivo que las orgnizaciones con permiso pueden llevar a las víctimas de los huracanes en Cuba.

A pesar de esos cambios, el embargo puede asustar a algunos que de otro modo estarían dispuestos a ayudar.

Tom Cooper, de Gulfstream Air en el sur de la Florida, decidió ayudar a Jewish Solidarity y a otra organización local de caridad a llevar alimentos y leche en polvo a Cuba. Su compañía lleva vuelos fletados diariamente a la isla pero no está seguro sobre el envío de asistencia humanitaria Sus abogados están investigando si a la empresa se le permite entregar esos suministros.

Varios grupos de socorro dicen que una vez que la ayuda llegue a Cuba pasa por un sistema de distribución relativamente rápido.

Por ejemplo, Caridades Católicas usa donaciones locales para comprar 40,000 libras de frijoles, arroz y alimentos enlatados para la isla, que se entregan a Catholic Relief Services , la rama de ayuda de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Esa entidad tiene licencia para enviar artículos humanitarios y se prepara para enviar por lo menos cinco contenedores a Cuba.

En La Habana, trabajadores de Caritas Cuba, una rama caritativa de la Iglesia, recibirá el envío cuando llegue y lo distribuirá en camiones del gobierno.

"Las cosas han ido relativamente bien, siempre que informamos al gobierno de que vamos para allá'', dice Lynn Renner, representante de Catholic Relief Services en el Caribe. El gobierno le ha garantizado a Caritas que todo lo que llegue se distribuirá de inmediato . . . "la necesidad es tremenda''.

La redactora Erika Beras, de The Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

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