América Latina

Vargas Llosa dice que vivimos en la 'civilización del espectáculo'

Con la agudeza exquisita de sus mejores creaciones literarias, el escritor Mario Vargas Llosa diseccionó este lunes el estado de la cultura y el periodismo del siglo XXI tras el triunfo de “la civilización del espectáculo”.

Así precisamente tituló la charla ante los delegados de la 64 asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que acogió al célebre novelista peruano para escuchar sus pesimistas reflexiones sobre un mundo gobernado por el supremo valor del entretenimiento, “la banalización de la cultura y la proliferación del periodismo irresponsable”.

Fueron casi 30 minutos en los que Vargas Llosa, de 72 años, desplegó toda su erudición para lanzar filosos dardos acerca del panorama intelectual de la época y provocar la mirada introspectiva de una audiencia donde figuraban propietarios y directivos de los principales medios de comunicación del continente.

El orador consideró que uno de los signos característicos de la época contemporánea es la preeminencia de una prensa light (ligera) que ha dado a la frivolidad el lugar que antes ocupaban las ideas.

“El órgano de prensa que no comulgue hoy en el altar del espectáculo corre el riesgo de perder sus lectores o dirigirse sólo a fantasmas”, señaló Vargas Llosa, quien se refirió a las páginas con informaciones de criminales y pedófilos como “el alimento morboso para el apetito de entretenimiento que presiona a los medios de comunicación”.

Consideró que “no existe forma más fácil de entretener y divertir que apelando a las bajas pasiones”.

“Este es un deporte –prosiguió el autor de La Casa Verde- que el periodismo de nuestro tiempo practica sin escrúpulos, aunque haya leyes que penalizan la calumnia y la difamación”.

Vargas Llosa explicó que Occidente comenzó a deslizarse hacia “la civilización del espectáculo” a partir de la democratización de la cultura, que surgió de una voluntad altruista pero degeneró en la banalización.

“La cantidad a expensas de la calidad ha causado reverberaciones imprevistas en el plano cultural, entre ellas la desaparición de la alta cultura”, opinó el escritor, que cuestionó la idea de la cultura como una amalgama de expresiones de diferente jerarquía como una opera de Wagner y una obra de Kant con un concierto de rock y espectáculo del Circo de Soleil.

Explicó que como parte de este fenómeno de desnaturalización de la cultura, se ha entronizado también una literatura light para contentar a lectores que buscan el entretenimiento a toda costa, lo cual restringe la producción de obras mayores.

En una sociedad donde proliferan los “esperpentos publicitarios”, el culto a los instintos, las pasiones y la sinrazón, Vargas Llosa dijo que resulta comprensible que los músicos, las estrellas de cine y los protagonistas de la televisión sean “los directores de conciencia política”.

“En la civilización del espectáculo –dijo- el cómico es el rey. El protagonismo no se sustenta en la inteligencia sino en sus aptitudes histriónicas”.

Para el Premio Cervantes de Literatura 1994, vivimos tiempos en que el juego y la bravata bastan para coronar falsos prestigios en una cultura que propicia el menor esfuerzo intelectual.

“En nuestros días el intelectual se ha esfumado de los debates públicos, al menos de los que importan”, sentenció. “En la civilización del espectáculo, el intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se convierte en un bufón”.

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