América Latina

Ecuador ratifica expulsión de Odebrecht, Brasil protesta

Rafael Correa
Rafael Correa AP

El gobierno ecuatoriano reiteró el jueves su decisión de que la constructora brasileña Odebrecht deje de operar en Ecuador, y de inmediato Brasil reaccionó anunciando la suspensión indefinidamente del viaje a esta capital de una misión del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El ministro de Sectores Estratégicos ecuatoriano, Galo Borja, dijo que "hemos tomado una decisión ya de asumir la responsabilidad total nosotros como gobierno y como ecuatorianos ... de todo lo que tenga que ver con Odebrecht". "No hay mucho interés de ellos por cumplir con las obras (y) hay algunas irresponsabilidades por parte de ellos que no las podemos seguir sosteniendo", señaló al canal Teleamazonas.

En Brasilia, la cancillería brasileña ordenó el jueves a su embajador en Quito expresar a Ecuador su molestia por el trato recibido por las empresas brasileñas Odebrecht y Petrobras, que han sido blanco de duras críticas del presidente Rafael Correa.

El comunicado dijo que suspendió en forma indefinida el viaje del ministro de Transportes, Alfredo Nascimento, a Ecuador, previsto para el 15 de octubre, quien discutiría el apoyo a obras de infraestructura en este país.

"En vista de los últimos acontecimientos que involucran a empresas brasileñas en aquél país, que contrastan con las expectativas de una solución favorable surgidas del reciente encuentro de los dos presidentes en Manaus, el gobierno brasileño decidió postergar sin fecha prevista, la ida a Ecuador de una misión encabezada por el ministro de Transportes", señaló la nota.

Correa se reunió con Lula el 30 de septiembre en Manaus, en la Amazonia de Brasil, donde discutieron un proyecto de infraestructura vial que conectaría los dos países.

El texto agrega que se instruyó al embajador Antonio Marques Porto transmitir la molestia a la ministra ecuatoriana de Relaciones Exteriores, María Isabel Salvador.

De acuerdo con el ministro ecuatoriano Borja, la idea es que el gobierno de Correa asuma los cuatro grandes proyectos que Odebrecht tiene a su cargo: Toachi-Pilatón, Carrizal-Chone, proyecto Baba, estos tres de generación hidroeléctrica, y el aeropuerto de la ciudad de Tena, que en total suman una inversión de alrededor de 500 millones de dólares.

"El problema de Odebrecht tenemos que resolverlo inmediatamente y hemos tomado una decisión de continuar nosotros porque no podemos seguir esperando", agregó Borja, con lo que se descartó cualquier acuerdo con la constructora.

También anticipó que el gobierno tiene previsto declarar "en emergencia" los cuatro proyectos con la idea de que se contrate otra empresa y no se paralicen las obras. Borja no precisó qué tipo de acciones legales o cobro de garantías ejecutará el gobierno.

La polémica inició cuando Correa ordenó el 24 de septiembre la requisición de todos los bienes de Odebrecht tras declarar en emergencia el sector eléctrico después que disminuyó la producción de energía por fallas en la planta San Francisco construida por esa compañía.

Días después de la decisión de Correa, Odebrecht aceptó la exigencia del gobierno ecuatoriano de terminar la disputa y acordó pagar por reparaciones, extender algunas de sus garantías y asignar 43 millones de dólares para eventuales multas y compensaciones si es declarada responsable de los problemas que originaron el cierre de esa planta.

La situación se agravó después de que Correa amenazó con expulsar a Petrobras del país, donde opera un pozo petrolero, por la demora en la renegociación del contrato de explotación.

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El corresponsal de AP en Brasilia, Marco Sibaja, colaboró en esta información.

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