América Latina

La firme apuesta de la ministra colombiana negra por afros latinoamericanos

Cartagena (Colombia), 17 oct -- Paula Marcela Moreno, anfitriona del I Encuentro Iberoamericano de Afrodescendientes y primera ministra negra de la historia de Colombia, se ha propuesto sacar del ostracismo a esta minoría abocada a la pobreza y la exclusión en América Latina.

Para ello se ha colocado al frente de este foro que tiene lugar en Cartagena, donde ayer nació el Observatorio Iberoamericano de Afrodescendientes y en el que ministros de Cultura, funcionarios internacionales y expertos discuten los "enfoques vinculados a cultura y desarrollo derivados de la diáspora africana'', dijo en una entrevista con Efe.

Todo esto para intentar comprender las necesidades de los afrodescendientes de América Latina, que son el 30 por ciento de la población total y están sometidos a la exclusión social, agregó.

La reunión se celebra en medio de "grandes desafíos en términos de pobreza y desarrollo'', bajo la conciencia generalizada de que la brecha entre blancos y negros en Iberoamérica "es muy notable'', señaló la ministra.

''No estamos hablando de la tonalidad de la piel; es un tema de reconocimiento de unas raíces culturales ligadas a la construcción de nuestros países'', agregó, para matizar después que "en la medida en que no haya reconocimiento falta autoestima''.

Su interés por la problemática le ha llevado a asistir a todos de los debates que se celebran desde el jueves en el contexto de la reunión de Cartagena, que concluirá el sábado con una declaración conjunta de diez Ministerios de Cultura que será emitida en Palenque de San Basilio, una de las más emblemáticas comunidades negras de Colombia.

Entre los firmantes estarán el ministro brasileño de Cultura, Juca Ferreira, y la propia Moreno, quienes representan al primero y segundo país, respectivamente, con mayor población negra en Latinoamérica.

Todo un hito que Marcela Paula Moreno ha conseguido a fuerza de tesón, experiencias y también oportunidades, según confesó en su entrevista con Efe, en la que explicó que además de ser la primera ministra negra de la historia de Colombia, es mujer, lo que supone un doble desafío.

La titular de Cultura desde junio de 2007 se ha propuesto que "el mundo conozca la cultura colombiana'' y "desmitificar Colombia'', porque el gran número de representaciones artísticas que tiene este país queda opacado por las noticias derivadas del conflicto armado.

''Uno no puede juzgar a un país fuera de ese contexto'', comentó respecto a la fundamental necesidad de fomentar y difundir la cultura colombiana.

Moreno, una ingeniera industrial a punto de cumplir 30 años, nació en Bogotá pero tiene sus raíces en Santander de Quilichao, en el Cauca, departamento del suroeste de Colombia.

Llegó al servicio público como asesora de la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior tras desempeñarse como asistente de investigación en la Universidad de Cambridge, y antes de ser ministra ejercía de docente en la Universidad Autónoma de Colombia.

Con su aterrizaje en el Gobierno, Colombia ha saldado parte de la deuda que tenía con su minoría étnica más importante: los afrodescendientes.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), en 2005 había 4,3 millones de negros en Colombia, lo que suponía un 10,5 por ciento de la población, aunque la Fundación brasileña Palmarés, impulsora del Observatorio Iberoamericano de Afrodescendientes, eleva la cifra al 20 por ciento de la población, es decir, en torno a diez millones.

Más allá de las cifras en lo que sí coinciden todos es que la población de origen africano se sitúa en la parte más baja de la pirámide social.

Según el DANE, la esperanza de vida al nacer es de 70,3 años en Colombia, pero en el caso de las comunidades negras es de 64,6 años.

En cuanto a la mortalidad infantil, el promedio nacional es de 26,9 por cada 1.000 nacidos y entre los afrocolombianos de 48,1.

Además, mientras el siete por ciento de los colombianos alcanza un nivel de educación profesional, en esta minoría el indicador llega apenas a cuatro por ciento.

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