América Latina

Ortega bajo la lupa de la comunidad internacional

Daniel Ortega
Daniel Ortega AFP/Getty Images

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se encuentra bajo la lupa de la comunidad internacional, que ha expresado "preocupación'' sobre la credibilidad del actual proceso electoral y denuncias de hostigamiento e intimidación a personas y grupos críticos a las políticas del gobierno.

La anulación de la personalidad jurídica a dos partidos opositores, lo que los marginó de las elecciones municipales de noviembre, denuncias de acoso a dirigentes de organismos no gubernamentales (ONG) y personalidades, han movilizado a la comunidad internacional, que comienza a demandar a Ortega que mantenga las libertades y derechos civiles y políticos en el país.

La Unión Europea (UE) el miércoles expresó "su preocupación'' por el acoso del gobierno a las ONG y a líderes de la sociedad civil y se preguntó sobre los ‘‘objetivos reales de estas maniobras de intimidación''.

El canciller nicaragüense Samuel Santos salió al paso a los señalamientos de la UE, y estimó que los dirigentes de ese bloque "están equivocados'' y que se han dejado llevar por titulares de los periódicos cuyas noticias son "todas falsas''.

Estados Unidos también se pronunció en igual sentido que la UE el jueves y demandó al gobierno de Managua garantías para que los comicios municipales del 9 de noviembre se celebren "libres de intimidación, violencia y acoso a los votantes''.

El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Robert A. Wood, declaró que las acciones del gobierno izquierdista de Nicaragua contra partidos opositores y ONG "ponen en duda la credibilidad de las elecciones municipales''.

Igual inquietud ocasiona el hecho de que el Consejo Supremo Electoral no ha acreditado a grupos nacionales e internacionales para vigilar las elecciones con el tiempo adecuado, según Wood.

Ex presidentes del hemisferio que integran el Grupo de Amigos de la Carta Democrática, cuya figura relevante es el ex presidente estadounidense Jimmy Carter (1977-1981), también se pronunciaron sobre la situación en el país.

‘‘Las acciones y condiciones que en Nicaragua restringen seriamente los espacios democráticos, cuestionan la vigencia del Estado de derecho, disputan la existencia de un régimen plural de partidos, y envuelven con un velo de dudas el desarrollo de un proceso electoral democrático'', dijeron en una declaración.

Ante las crecientes críticas en el exterior, Ortega en sus acostumbrados discursos en actos públicos, aseguró que en Nicaragua "no hay una dictadura'' y que ‘‘existen las más amplias libertades'', no hay perseguidos políticos y la libertad de expresión no tiene límites.

No obstante, el mandatario se ha negado a escuchar una de las más sentidas demandas como es permitir la presencia de observadores nacionales e internacionales en los comicios que garanticen la transparencia de dicho proceso.

Ortega acusó a algunos organismos nacionales de observación electoral de estar financiados desde el exterior, de no ser imparciales y de actuar como fuerzas de oposición al gobierno sandinista, lo que les "descalifica'' para ejercer esa labor.

Según Ortega, la vigilancia de los comicios la cumplen de mejor forma los fiscales de cada partido, los que en los últimos comicios han jugado un papel serio en la defensa del voto de sus respectivas agrupaciones políticas.

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