América Latina

Comicios municipales se presentan como un referendo sobre gestión de Ortega

Los comicios municipales de mañana en Nicaragua se presentan como una suerte de plebiscito o referendo sobre la gestión del presidente Daniel Ortega, opinaron hoy políticos de distintas fuerzas.

Estos comicios para elegir a alcaldes y concejales suponen, además, una pugna interna en el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en el que se identifican al menos dos corrientes.

''Estas elecciones, aunque son de carácter municipal, en la práctica, por las circunstancias políticas en Nicaragua, se han convertido en una especie de referendo'', dijo a Efe el diputado opositor Víctor Hugo Tinoco, del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Las municipales se han convertido "en un referendo entre el autoritarismo que Ortega pretende establecer como práctica o política de Estado, o la democracia institucional y el gobierno de las leyes en el país'', agregó el que fue vicecanciller durante el primer Ejecutivo sandinista (1979-1990).

El MRS de Tinoco, integrado por disidentes sandinistas, fue excluido de participar en esta contienda electoral en junio pasado.

La campaña ha estado polarizada entre el oficialismo y la alianza opositora encabezada por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que junto a tres fuerzas minoritarias se disputarán en las urnas el control de 146 municipios de Nicaragua.

El dirigente Gustavo Porras, miembro de la corriente ortodoxa del FSLN, más afín a Ortega, dijo que los sandinistas deben "ganar en todos los municipios con más del 50 por ciento de los votos'', porque de este resultado depende su legitimidad para demandar el "cambio de sistema y modelo político'' del país.

Para el escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, los comicios municipales serán "un referéndum, pero de supervivencia'' para la democracia del país.

Ramírez, que fue vicepresidente de Nicaragua durante el primer Gobierno sandinista, señaló en un artículo de opinión publicado esta semana en el diario La Prensa de Managua, que estos comicios van más allá de elegir a alcaldes y concejales, ya que a su juicio "en esta ocasión en un desafío al poder'' de Ortega.

Con su voto "los electores buscarán defender a toda costa su democracia, que ahora se halla en peligro'', señaló Ramírez, fundador del MRS pero retirado de la arena política.

Por contra, Bayardo Arce, antiguo "comandante'' de la revolución sandinista y asesor económico de Ortega, dijo que es un error pretender convertir estas elecciones en un referendo.

Eso es "algo totalmente absurdo porque esto no se hace posible en una elección municipal, en donde la gente va a votar por su alcalde y que pase lo que pase no va a cambiar nada'', argumentó Arce, que preside una corriente del oficialismo distinta a la de Porras.

La oposición liberal, que acusa al Ejecutivo de querer valerse de un posible triunfo en los comicios de mañana para reformar la Constitución y establecer la reelección presidencial, recurrió a la polarización en la campaña y en sus mensajes llamó a la población a votar "todos contra Ortega''.

Ese mensaje fue acogido durante la campaña por los disidentes sandinistas y el Partido Conservador, también excluido del juego electoral, que denunciaron que en la Nicaragua de Ortega está en marcha la construcción de un proyecto dictatorial, personal, familiar y dinástico igual o peor que el de la familia Somoza.

Otro elemento en juego en esta contienda electoral, a juicio de los políticos, es la correlación de fuerzas dentro del FSLN, ya que de ganar el oficialismo se fortalecerá el control de Ortega y la primera dama nicaragüense, Rosario Murillo, sobre todo el colectivo.

Sin embargo, según el disidente sandinista Tinoco, si el FSLN pierde en la mayoría de municipios se fortalecerá la corriente menos "autoritaria'' del oficialismo, en la que incluyó al alcalde de Managua, Dionisio Marenco, a Bayardo Arce y al antiguo "comandante'' de la revolución Tomás Borge.

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