América Latina

Virajes de Cristina Kirchner igualan a Argentina con Kazajstán

Fernández ha chocado en repetidas ocasiones con los productores de soja argentinos, cuyas cosechas son la mayor fuente de ingresos por exportaciones del país.
Fernández ha chocado en repetidas ocasiones con los productores de soja argentinos, cuyas cosechas son la mayor fuente de ingresos por exportaciones del país.

Las decisiones inesperadas han caracterizado al Gobierno de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner desde diciembre de 2007, cuando reemplazó en el cargo a su marido, Nestor Kirchner.

Fernández, de 56 años, comenzó su mandato en medio de un escándalo luego de que la policía aduanal detuvo a un hombre en el aeropuerto de Buenos Aires que transportaba US$800.000 en efectivo. Este dijo que era una contribución de campaña del presidente venezolano Hugo Chávez.

El 21 de octubre, Fernández anunció repentinamente planes para nacionalizar 10 empresas de fondos de pensiones que tenían activos por US$24.000 millones. El índice Merval de referencia bajó un 11 por ciento ese día, su mayor caída en diez años. Después, el 13 de marzo pidió al Congreso adelantar las elecciones legislativas del país 4 meses, al 28 de junio. Una semana antes, su marido había criticado a un gobernador regional que pidió ese cambio.

Los virajes de Fernández han dejado a los inversores recelosos. "No creo que alguien haya pronosticado con éxito las decisiones de este Gobierno, por decir lo menos'', dice Darío Pedrajo, que administra unos US$100 millones en bonos de mercados emergentes en Kapax Investment Advisers en Coral Gables, Florida. Pedrajo no tiene deuda argentina.

Roberto Sánchez-Dahl, que administra US$300 millones en deuda de mercados emergentes, incluso de Argentina, en Federated Investment Management Co. en Pittsburg, está de acuerdo. "Es muy difícil para las empresas hacer planes de inversión cuando las políticas del Gobierno cambian cada tantas semanas'', dijo.

Economía frontera'

MSCI Barra, cuyos índices bursátiles son monitorizados por inversores con fondos por US$3 billones, rebajó al país a una economía "de frontera'' desde un "mercado emergente'' en febrero, citando sus restricciones al capital extranjero. Esto coloca a la segunda economía de Sudamérica, después de Brasil, en una categoría similar a la de Sri Lanka y Kazajstán.

El 20 de marzo el índice Merval se encontraba en 672,31, un 50 por ciento menos que hace un año. En comparación, el Bovespa de Brasil y el IPC de México han caído sendos 40 por ciento en el mismo periodo. La economía argentina está en una situación muy delicada. Tras más de cinco años de un crecimiento económico anual de más del 8 por ciento durante la presidencia de Kirchner, este año se contraerá un 1,1 por ciento, lo que la coloca rumbo a la primera recesión desde 2002, según una encuesta de Bloomberg entre ocho economistas.

El acceso a nuevos préstamos internacionales está bloqueado por las demandas de inversores en bonos por US$20.000 millones cuyo pago el país incumplió a fines de 2001; y US$140.000 millones adicionales de deuda en circulación cotiza a niveles de impago.

Las perspectivas no son buenas

Los pronósticos del Gobierno para indicadores como inflación divergen considerablemente de los de economistas independientes. "Las perspectivas de Argentina a corto plazo no son buenas'', dijo el ex ministro de Economía Domingo Cavallo en su oficina en Palermo, en Buenos Aires. "Lo único que este Gobierno puede hacer es chapucear los próximos tres años''.

Fernández ha chocado en repetidas ocasiones con los productores de soja argentinos, cuyas cosechas son la mayor fuente de ingresos por exportaciones del país. En febrero, envió a dos ministros a iniciar conversaciones sobre las políticas agrícolas frente a la caída mundial en los precios de los productos básicos.

Los agricultores se quejaban de que la peor sequía en 50 años y los impuestos a sus cosechas los estaban orillando a la quiebra. Tres días después de que comenzaran las conversaciones, el Gobierno de Fernández anunció que podría intentar nacionalizar la compra y venta de granos.

La popularidad de Fernández se desplomó al 20 por ciento durante el enfrentamiento con los agricultores en 2008. Y era del 29 por ciento en febrero, según Poliarquía Consultores, una encuestadora de Buenos Aires.

"La forma en que se toman las decisiones es desastrosa'', dice Felipe Solá, miembro del Partido Justicialista, como que rompió con el presidente el año pasado. "Se está generando inestabilidad en los niveles más altos del poder ejecutivo''.

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