América Latina

Perú: en bastión fujimorista defienden la inocencia del 'Chino'

Manchay se levanta en los arenales como un cinturón de pobreza que rodea Lima, y es también un bastión del ex presidente Alberto Fujimori, 'El Chino', a quien muchos de sus pobladores apoyan pese a que todo el tiempo están escuchando que violó los derechos humanos y es un corrupto.

"Fujimori es inocente, pobrecito, no debería estar enjuiciado, es injusto lo que hacen con quien nos liberó del terrorismo de Sendero Luminoso'', dice Cleofé Santiago, de 37 años, a la AFP mientras camina cuesta arriba bajo un sol abrasador en Manchay, un población que fue creciendo de manera informal sobre un desierto que llega hasta el océano Pacífico.

Es la misma Cleofé quien da la clave de por qué en esa zona Fujimori goza de tanta popularidad: "Gracias a él tenemos estos terrenos, este terreno sobre el que vivo. El es el único que se preocupa por nosotros''.

Cleofé es cosmetóloga y vive en esta barriada de más de 120.000 pobladores y miles de modestas viviendas hechas de ladrillo, cartón, madera y esteras, en una zona donde no hay agua potable pero sí energía eléctrica.

Es a Manchay donde en los últimos años llegó gente de Ayacucho (sureste) que escapaba de la violencia de la guerrilla Sendero Luminoso, la misma que Fujimori combatió.

Ella dice que Fujimori fue el único presidente que visitó Manchay. Lo hizo en 1996 cuando llegó a bordo de una camioneta todo terreno, y con un megáfono exhortó a que le dijeran qué faltaba. Y todo faltaba, agua potable, luz, titulación de terrenos...

"No debería ser condenado, es inocente'', insiste Cleofé.

"Somos fujimoristas hasta la muerte'', asegura por su parte Arcemiana Gonzales, de 58 años, mirando en un muro un cartel donde se proclama la inocencia del ex mandatario y se promueve la candidatura a la presidencia de su hija Keiko Fujimori en 2011.

Arcemiana tiene en su vivienda de madera sobre tierra empedrada una foto enmarcada de Fujimori que data de su segundo mandato, en 1995, que muestra con orgullo.

"Cuando llegó Fujimori todo fue mejor para el Perú'', resalta esta mujer costurera, para quien "todas las acusaciones judiciales son parte de una venganza política''.

"Es falso que sea ladrón o asesino, él significa prosperidad para los pobres'', dice, muy segura de sus palabras.

Artemiana recuerda que en diciembre pasado Keiko y su hermano Kenji vinieron a dar regalos de Navidad.

Subiendo por un terreno escarpado y esquivando piedras, aparece Erlinda Causo, de 46 años: "He ido a las marchas para pedir su liberación, es por puro gusto que lo están enjuiciando. Rezo por él. Nos libró del terrorismo''.

"El Chino es paz para nosotros'', enfatiza.

"Ojalá que salga en libertad, votaré por Keiko si él no postula el 2011'', afirma Elisa Guisalo, una mujer de rasgos andinos que se niega a decir su edad, a la AFP.

"Fujimori nos ha sacado adelante, ¿cómo no apoyar a su hija?", pregunta.

En una zona con tanto apoyo al ex mandatario, hay mucha gente que se queda callada ante la mención de su nombre, pero nadie lo critica.

Varios habitantes de Manchay marcharán en las próximas horas para apoyar al 'Chino' --tal es su apodo, pese a que su origen es japonés-- cuando el martes se dicte un fallo en el juicio por violación a los DDHH, que en el caso de condena podría ser a 30 años de prisión.

Una encuesta este lunes revela que 64% de los habitantes de Lima consideran a Fujimori culpable de violar los derechos humanos, mientras que 71% considera que los toleró y no hizo nada por combatirlos. Eso no parece importar en Manchay, donde su nombre genera de inmediato fervor y adhesión.

No es gratuito que allí exista una zona llamada Kumamoto en honor a la ciudad natal en Japón de los padres de Fujimori. Aunque dicen que gobiernos posteriores ordenaron cambiar el nombre por el de San Cristóbal...

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