América Latina

Desastres ecológicos intrigan a chilenos

UN PAR de empleados de la agencia de protección ambiental de Chile inspecciona un nido abandonado 
de flamenco.
UN PAR de empleados de la agencia de protección ambiental de Chile inspecciona un nido abandonado de flamenco. CONAF

Los científicos chilenos investigan tres misteriosos desastres ecológicos que han causado la muerte de cientos de pingüinos, millones de sardinas y alrededor de 2,000 pichones de flamenco en los últimos meses.

La situación comenzó en marzo, cuando aparecieron los restos de unos 1,200 pingüinos en una remota playa del sur de Chile. Entonces comenzaron a aparecer miles de sardinas muertas. La marea las depositó en la costa. El hedor era tal que las escuelas cercanas tuvieron que cerrar y se llamó al Ejército para que ayudara a limpiar la arena.

Más al norte, miles de flamencos andinos dejaron sus nidos en un lago salado del Desierto de Atacama. Los huevos quedaron abandonados y en un período de tres meses los 2,000 pichones murieron. La magnitud del problema se descubrió en abril durante una inspección.

Nadie sabe con certeza qué causó las tres tragedias ecológicas, aparentemente no vinculadas, aunque hay muchas teorías. Se ha culpado al calentamiento global, al exceso de pesca, la contaminación y alguna enfermedad bacterial. En el norte, los ecologistas han acusado a las empresas mineras de perjudicar el hábitat de los flamencos al drenar zonas de agua subterránea.

Cualquiera que sea la explicación, los hechos han causado inquietud. La sospecha de negligencia humana ha creado la opinión de que quizá Chile debe hacer más para proteger su espectacularmente rica fauna silvestre.

"Chile tiene leyes muy primitivas en materia de pesca'', dice Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana, un grupo internacional de conservación marítima con oficinas en Santiago. "Nuestros recursos marinos enfrentan grandes problemas, exceso de pesca y la destrucción de ecosistemas marinos vulnerables debido a la pesca de arrastre''.

"Seguimos esperando un informe oficial del gobierno, pero debemos considerar la falta de prácticas adecuadas de pesca para determinar qué causó la muerte de los pingüinos y las sardinas''.

Muñoz dice que es posible que los pingüinos hayan muerto de hambre debido a la falta de peces. El informe preliminar de una universidad respalda esa teoría y otra que sugiere que pueden haber muerto debido a una infección bacterial. No se sabe con claridad si la muerte de los pingüinos tiene alguna relación con la de las sardinas días después.

Se espera que las universidades publiquen pronto sus conclusiones, pero una investigación gubernamental más amplia posiblemente no se publique hasta dentro de varias semanas, o incluso meses.

Las autoridades de pesca han dicho que un aumento súbito de la temperatura del agua puede haber matado a las sardinas, pero los pescadores del lugar dicen que es imposible.

"De ser así, ¿por qué sólo han muerto sardinas y por qué solamente aquí?", se pregunta Jorge Pereira, asesor de los grupos de pesca.

Pereira sospecha que pescadores de arrastre sacaron grandes cantidades de sardinas pero que sólo pudieron llevar parte a la costa y botaron el resto al mar.

El caso de los pichones de flamenco es quizá el más inquietante. De las seis especies de flamencos en el mundo, la andina es la más rara. Solamente hay unos 40,000 y alrededor de la mitad está en Chile, donde anidan en los áridos llanos salinos del Desierto de Atacama.

Comparten ese agreste hábitat con varias de las mayores empresas mineras del mundo, que buscan cobre en el desierto. Algunos ecologistas dicen que la minería está destruyendo el frágil ecosistema de la zona y amenazando su fauna silvestre.

Pero una explicación más probable de la muerte de los polluelos es que, incluso para las normas de Atacama, el verano que acaba de concluir en el hemisferio sur ha sido anormalmente seco y caluroso. Eso ha hecho que la cantidad de agua en los lagos disminuya y aumente su salinidad.

Eduardo Rodríguez, jefe regional de la entidad oficial de protección ambiental CONAF, dice que es posible que esos factores hayan matado las algas que comen los flamencos, obligando a las aves a abandonar los huevos y emigrar en busca de comida. Las microalgas de las que se alimentan contienen carotenoides, pigmentos de vivos colores que dan a los flamencos su distintivo plumaje rosa.

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