América Latina

Cortometraje reaviva polémica sobre infanticidio entre indígenas en Brasil

Un cortometraje con imágenes sobre un supuesto infanticidio entre indígenas amazónicos reavivó la polémica en Brasil, en la que legisladores quieren aplicar sanciones mientras entidades no gubernamentales defienden el diálogo y el respeto a creencias tradicionales.

"La cuestión del infanticidio tomó mayores proporciones con el video 'Hakani', producto de la acción ilegal de misioneros en una aldea de indios Suruwaha'', recientemente contactados, declaró un portavoz de la Fundación Nacional del Indio (Funai) a la AFP.

El funcionario destacó que los misioneros evangélicos ya habían sido "retirados'' de la aldea donde "interferían con las relaciones sociales de ese pueblo que optó por el distanciamiento de la cultura occidental y mantiene sus tradiciones y modo de vida milenarios''.

Un niño indígena puede ser enterrado vivo o abandonado en la floresta si nace albino, por ejemplo, o con alguna malformación. También es la suerte del primero de gemelos, porque para ciertas tribus uno de los hermanos representa el mal y el otro el bien.

El cortometraje 'Hakani' muestra un niño siendo enterrado vivo por los miembros de su comunidad.

Sin embargo, la entidad no gubernamental Survival International, una organización en defensa de los pueblos indígenas, denunció que la película es "una representación con actores indígenas, pagados por una organización misionaria fundamentalista estadounidense''.

Esa entidad acusa a los autores del cortometraje (que en el sitio de videos YouTube ya tuvo más de medio millón de visitas) de "incitación al odio racial contra los indios'' y afirma que está destinada a hacer presión sobre el gobierno brasileño para aprobar un proyecto de ley contra el infanticidio.

Un grupo de diputados intenta desde el fin de 2007 hacer aprobar un proyecto de ley que se propone procesar por "falta de asistencia a persona en peligro'' a quien tenga conocimiento de un caso de infanticidio y no lo comunique a las autoridades.

La Funai deploró que ese proyecto de ley busque "sancionar a los indígenas por sus creencias, modo de vida y cosmología''. El organismo estima esta cuestión debe ser discutida entre los propios indígenas y antropólogos, organizaciones de derechos humanos y la ONU.

"En la medida en que entramos en contacto con los indígenas, el infanticidio ha sido abolido. De unas 250 tribus indígenas en Brasil, pienso que la práctica existe en unas trece'', dijo a la AFP Saulo Ferreira Feitosa, profesor de Bioética en la Universidad de Brasilia y vicepresidente del Consejo Indígena Misionero, ligado a la iglesia católica.

Para Feitosa, el título del proyecto de ley, "Combate a las prácticas tradicionales nocivas'', ya está "cargado de prejuicios''.

"Los propios indígenas cambian sus prácticas en contacto con otras etnias que ya han adquirido nuestra cultura. Este tipo de problema no se resuelve con una ley represiva. Si esa fuese una solución, no habría un millón de abortos clandestinos'' por año en Brasil, donde el aborto está prohibido, recordó.

Valeria Paié, de la tribu Kaxuyana, lamentó que el proyecto presente "a todos los indígenas como personas crueles''.

Paié recordó a la AFP que su tribu "practicaba todavía el infanticidio hace 30 años y luego eliminó la práctica por propia iniciativa''.

"Ellos estimaron que se trataba de una práctica anacrónica'', dijo Paié, quien trabaja para la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonia Brasileña (Coiab).

"El suicidio de niños y adolescentes indígenas, sin perspectivas en razón de la falta de tierras, es un problema mucho más grave que el infanticidio por ser una cuestión mucho mayor, pero el gobierno no hace nada en relación a ello'', lamentó.

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