América Latina

Manuel Zelaya denuncia 'golpe de las élites'

El presidente de Honduras, Manuel Zalaya, ofrece una rueda de prensa este 28 de junio de 2009 en la Base 2 del aeropuerto Juan Santamari, cerca a San José (Costa Rica), luego de su detención por parte de la Fuerzas Armadas y posterior traslado a este país. Zelaya afirmó que sigue siendo quien gobierna en su país, pese a que fue obligado por "un grupo ambicioso" de militares a abandonarlo, y agregó que quiere regresar.
El presidente de Honduras, Manuel Zalaya, ofrece una rueda de prensa este 28 de junio de 2009 en la Base 2 del aeropuerto Juan Santamari, cerca a San José (Costa Rica), luego de su detención por parte de la Fuerzas Armadas y posterior traslado a este país. Zelaya afirmó que sigue siendo quien gobierna en su país, pese a que fue obligado por "un grupo ambicioso" de militares a abandonarlo, y agregó que quiere regresar. EFE

El presidente del Congreso de Honduras juró como presidente del país el domingo, mientras que Manuel Zelaya, el democráticamente electo y depuesto mandatario, declaró desde Costa Rica que su expulsión del país fue el resultado de un golpe impulsado por las élites sedientas de poder.

Zelaya fue sacado a la carrera del palacio presidencial durante la noche por los militares, que lo llevaron, en piyamas, a Costa Rica.

Zelaya, izquierdista y aliado del presidente venezolano Hugo Chávez, se encontró aislado por un referendo de cumplimiento no obligatorio que debía celebrarse el domingo.

El fiscal general y la Corte Suprema de Honduras declararon ilegal el referendo porque pedía a los electores si querían crear una asamblea constituyente para modificar la Constitución y permitir la reelección presidencial. La Constitución de Honduras prohíbe cambios en algunas de sus cláusulas, entre ellas las relacionadas con la reelección presidencial.

Incluso el propio partido de Zelaya se opuso al referendo.

Zelaya había prometido seguir adelante con el plebiscito, de manera que los militares tomaron medidas para detener lo que se consideró ampliamente un intento por conseguir más poder.

"¿Van a matar a un presidente por realizar una encuesta pública cuyos resultados no son de cumplimiento obligatorio, no son ninguna ley, no es un referendo, no es nada?", preguntó Zelaya en una conferencia de prensa en Costa Rica. "Esto es arbitrario y monstruoso. ¿Es ilegal que usted me haga una pregunta y yo la conteste?"

Zelaya declaró a la cadena de televisión venezolana Telesur que se despertó por el ruido de disparos y los gritos de sus escoltas, que batallaron con soldados durante por lo menos 20 minutos. Agregó que se escondió detrás del aparato de aire acondicionado para que no lo balearan.

Las autoridades hondureñas han cortado el servicio de electricidad y teléfono en la capital, en un aparente intento por mantener el orden mientras cientos de partidarios del Presidente se lanzaron a las calles y llegaron hasta al palacio presidencial para reclamar el regreso de Zelaya.

"Queremos al presidente que elegimos, no al que impusieron'', dijo José Hernández, quien estaba con su esposa y su hija pequeña en la protesta callejera, mientras ardían neumáticos y numerosos hombres recorrían la zona con cadenas gruesas y barras de metal.

Un vacío de poder se prolongó varias horas hasta que el presidente de la Legislatura, Roberto Micheletti, juró como presidente interno en el Congreso, como exige la Constitución.

"Aquí no ha habido ningún golpe'', dijo Micheletti en una conferencia de prensa el domingo por la noche poco después de asumir la presidencia y nombrar a su gabinete. "Lo que sucedió es una sucesión presidencial (...) En el país hay un nuevo presidente''.

Previamente los legisladores habían leído una supuesta carta de dimisión enviada por el mandatario, que el propio presidente se encargó de desmentir, según reportes de Associated Press.

"Nunca he renunciado ni nunca voy a usar ese mecanismo. Es totalmente falso'', afirmó Zelaya. "Es otro crimen más contra la democracia. Es una conspiración político-militar de una elite que tiene miedo a las manifestaciones políticas'', agregó en entrevista con la cadena de televisión CNN.

Micheletti estableció un toque de queda de dos días entre las 9 p.m. y las 6 a.m. y prometió que las elecciones presidenciales se realizarían como está previsto en noviembre.

"Vamos a respetar la ley'', dijo. "No permaneceremos en el poder ni un minuto más de que la Constitución contempla para la sucesión presidencial''.

Varios líderes latinoamericanos denunciaron los hechos, calificándolos de ilegales, y pidieron el regreso de Zelaya al poder.

El presidente Barack Obama dijo que estaba "profundamente preocupado'' y la secretaria de Estado Hillary Clinton expresó que el exilio forzado de Zelaya debe ser condenado, informó The Associated Press.

"Exhorto a todas las fuerzas políticas y sociales de Honduras a respetar las normas democráticas, las leyes y la Carta Interamericana de Derechos'', dijo Obama en una declaración, refiriéndose a la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, emitió el domingo una declaración en que exhortó "al pueblo de Honduras, a las naciones de las Américas y a la comunidad internacional a unir fuerzas contra esta grave afectación al proceso democrático''.

Chávez dijo que puso en alerta sus fuerzas armadas y que tomarían medidas si el embajador o la embajada venezolana sufrían algún daño.

"La junta militar estaría entrando en un estado de guerra de facto'', dijo Chávez, según la agencia de noticias Reuters. "Nosotros actuaríamos militarmente ... He puesto en alerta las fuerzas armadas de Venezuela''.

La prensa cubana reportó desde La Habana que el canciller Bruno Rodríguez dijo que el embajador cubano en Honduras, Juan Carlos Hernández, fue detenido brevemente en Tegucigalpa después que él y otros diplomáticos trataron infructuosamente de evitar que los soldados se llevaran a la canciller hondureña Patricia Rodas.

"Venezuela no reconoce a ningún otro presidente de Honduras que no sea Manuel Zelaya'', dijo Chávez.

El mandatario venezolano agregó que su embajador fue golpeado y lo abandonaron a un lado de la carretera.

"Si me preguntan, esto fue un secuestro: sacaron al Presidente de la cama'', dijo el manifestante Alex Flores, quien se unión a la Asociación de Taxistas en las calles mientras ardían montones de basura y neumáticos. "Vamos a seguir aquí, bloqueando todas las calles, hasta que [Zelaya] regrese''.

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