América Latina

General hondureño: Nadie está por encima de la ley

El general Romeo Vásquez fue destituido por el presidente Manuel Zelaya debido a su negativa a cooperar con el referéndum.
El general Romeo Vásquez fue destituido por el presidente Manuel Zelaya debido a su negativa a cooperar con el referéndum. AP

El general hondureño cuya negativa a cooperar en la celebración de un plebiscito preparó el terreno para la expulsión del presidente de ese país dijo que no se proponía dar un golpe de Estado y que su propósito era defender la Constitución.

"Me siento mal sobre lo ocurrido'', dijo el general Romeo Vásquez. "Hice todo lo posible por aconsejar al presidente que buscara una salida legal a esta situación. No había ninguna. Nadie está por encima de la ley''.

El presidente Manuel Zelaya fue separado a la fuerza de su cargo el domingo cuando el Tribunal Supremo, las fuerzas armadas y el ministro de Justicia determinaron que Zelaya estaba a punto de cometer traición, dijo Vásquez.

La medida ha sido objeto de una repulsa internacional generalizada.

Zelaya había planeado realizar el domingo un referendo que debía preguntar a los electores si querían que en las elecciones de noviembre se usara una cuarta boleta que contemplaba la creación de una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución.

Pero el ministro de Justicia y los tribunales decidieron que el referendo era ilegal porque allanaba el camino para modificaciones no contempladas por la Constitución. Zelaya prometió que impugnaría la decisión de los tribunales y ordenó a las fuerzas armadas que se ocuparan de organizar el referendo.

Cuando Vásquez informó a Zelaya que en las filas militares había preocupación sobre hacer algo ilegal, el presidente lo destituyó.

Los militares consultaron a abogados castrenses, al Colegio de Abogados, al Tribunal Supremo y a líderes políticos en busca de opiniones jurídicas, afirmó Vásquez.

"Yo no le dije que me negaba a hacerlo'', dijo Vásquez en una entrevista con The Miami Herald. ‘‘Los jefes militares y yo fuimos a verlo y le dijimos que estábamos listos, pero que había un problema porque se trataba de algo ilegal. Le preguntamos si tenía algún abogado con una interpretación diferente''.

Zelaya despidió a Vásquez y todos los oficiales que estaban en la sala, entre ellos el ministro de Defensa, renunciaron. Cuando los tribunales ordenaron a Zelaya que reintegrara al general en el cargo, Zelaya se negó.

El sábado por la noche, dice Vásquez, lo llamaron a otra reunión, donde se enteró que el Presidente planeaba crear una Asamblea Constituyente. Eso, dijo Vásquez, habría sido "un acto de traición''.

Vásquez dijo que supervisó una misión de 18 puntos para confiscar las boletas en todo el país y capturar al Presidente. Zelaya fue sacado de su dormitorio y enviado a Costa Rica.

"Zelaya es un jefe excelente. Es una buena persona. Yo traté de establecer una amistad con él, pero la amistad termina donde empieza el deber'', dijo Vásquez. "Tuvimos que sacarlo de la zona para evitar cosas peores. Consideramos que si se hubiera quedado en el cargo hubieran sucedido cosas peores y habría habido derramamiento de sangre.

"Ya estaba actuando por encima de la ley''.

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