América Latina

Ordenan capturar a Zelaya

SIMPATIZANTES DEL depuesto presidente Manuel Zelaya protestan el martes en San Pedro Sula.
SIMPATIZANTES DEL depuesto presidente Manuel Zelaya protestan el martes en San Pedro Sula. EFE

El presidente designado de Honduras, Roberto Micheletti, afirmó el martes que no renunciará y que no le importa la cada vez mayor presión internacional para que el derrocado mandatario Manuel Zelaya regrese al cargo.

Al preguntársele si contempla abandonar el cargo ante el respaldo brindado por la comunidad internacional a Manuel Zelaya, Micheletti sostuvo que no lo hará. "Fui nombrado por el Congreso, que representa el pueblo hondureño. Nadie me puede obligar a renunciar si no cometo faltas contra las leyes del país'', subrayó.

Reiteró que si el depuesto gobernante regresa al país, como ha dicho que hará, lo arrestarán. Zelaya "cometió delitos contra la Constitución y las leyes. No puede volver a ser presidente, a menos que venga un presidente de algún país de América Latina que lo imponga por las armas'', declaró Micheletti.

Entretanto, el fiscal general Luis Alberto Rubí afirmó en rueda de prensa que acusará a Zelaya de traición a la patria, atentado contra un gobierno democrático, abuso de autoridad, usurpación de funciones públicas y violación de la Constitución y las leyes. Agregó que le esperan "al menos 20 años de cárcel''.

Informó que "la orden contra el ex gobernante ya se giró a nivel internacional para capturarlo en cualquier parte del mundo''.

La fiscalía hondureña trabaja un abultado expediente contra Zelaya, que incluye 18 delitos, para justificar la orden de detención si decide regresar al país el jueves, informaron fuentes de esa instancia judicial, según EFE.

"Inmediatamente que pise el territorio será detenido'', aseguró Rubí en una conferencia de prensa en Tegucigalpa poco después de darse a conocer la orden de arresto emitida por la jueza Maritza Arita el lunes por la noche.

Por su parte, el canciller hondureño, Enrique Ortez Colindres, declaró a la cadena CNN que los tribunales ya tienen listo el expediente para "el deslinde de responsabilidades por la violación de la Constitución, por narcotráfico y desvío de recursos''.

Zelaya anunció que regresará el jueves a Tegucigalpa para recuperar el poder en compañía del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, del presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d'Escoto, y los presidentes Cristina Fernández, de Argentina, y Rafael Correa, de Ecuador.

"No voy a realizar una Asamblea Constitucional. Y si se me ofreciera la posibilidad de mantenerme en el poder, no lo haría. Voy a cumplir mis cuatro años. Voy a luchar para que se respeten los cuatro años porque es parte de nuestras leyes'', indicó Zelaya en una rueda de prensa en la sede de Naciones Unidas.

"Cumpliré mi mandato hasta el 27 de enero. No hay posibilidad de reelección'', añadió.

Aunque ahora parece que Zelaya desistió de promover una reforma constitucional, Micheletti aclaró que de todas maneras ya infringió la ley y por ello no puede evitar que lo arresten. Mientras tanto, miles de manifestantes vestidos de blanco se concentraron el martes en la plaza central de la capital para apoyar al mandatario designado.

Simpatizantes de Zelaya acudieron al lugar brevemente para exigir la restitución del derrocado gobernante. Después se retiraron sin causar problemas.

"Hemos hecho un llamado a nuestros seguidores a que evitemos un choque con los cuerpos represivos'', declaró Luis Sosa, miembro del Frente de Resistencia Popular.

"Nuestro objetivo es mantenernos en resistencia esperando que el presidente Zelaya regrese al país acompañado de una fuerza de paz'', agregó.

La policía informó en un comunicado que ordenó que camiones que intentaban ingresar a la capital con simpatizantes de Zelaya para sumarse a las protestas contra el nuevo gobierno regresaran a Juticalpa, unos 160 kilómetros al este de Tegucigalpa.

Los manifestantes partidarios del nuevo gobierno se congregaron el martes en el Parque Central portando camisetas con el lema: "Queremos Paz y Democracia''. La radioemisora local HRN aseguró que una concentración similar se realizó en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país, unos 200 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

Micheletti declaró durante la concentración en la capital: "Demos gracias a Dios por haber permitido que la democracia no se interrumpiera en nuestra patria... y los héroes de esta jornada democrática son los militares''.

En la multitudinaria concentración fue vitoreado el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, quien acompañó a Micheletti.

El mandatario designado informó que hoy enviará a legisladores, diplomáticos, empresarios y otros líderes a Washington para explicar la crisis que vive el país y dijo que espera "recuperar la confianza'' de la comunidad internacional.

Amplió que la delegación intentará "demostrar a la comunidad internacional la ilegalidad que rodea al ex presidente'' y buscará reconocimiento internacional al gobierno en Tegucigalpa.

El canciller argentino, Jorge Taiana, inició el martes una sesión extraordinaria de cancilleres de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para adoptar una posición común frente a la crisis política en Honduras, donde dijo que "se ha producido una alteración grave'' del orden democrático con la destitución del presidente Manuel Zelaya.

Subrayó que "ante la situación urgente, grave, no hay ninguna duda'' de que los ministros, reunidos en el ámbito de la OEA deberán adoptar al final una resolución que aplique a Honduras la suspensión de sus privilegios en la organización, en tanto se resuelva la crisis.

Después de la elección de Taiana como presidente de las deliberaciones, el ministro argentino decretó un cuarto intermedio hasta la llegada de Zelaya. El depuesto mandatario era esperado procedente de Nueva York, donde intervino en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La reunión, convocada el domingo por los embajadores de la organización de 34 miembros, presentaba el caso único en que algunos países estaban en favor de la suspensión y otros se mostraban más cautelosos frente a la posibilidad de que pudiera implicar una intervención en los asuntos internos hondureños.

Entre los que proponían la suspensión se hallaba Venezuela y otros países integrantes del ALBA, el movimiento alternativo de integración del presidente venezolano Hugo Chávez, de quien Zelaya era un firme aliado. Pero otros, como Estados Unidos, se oponían en principio a la suspensión. Los que se oponen a la suspensión sostienen que la OEA no tiene base moral para hacerlo después que en abril revocó la resolución que suspendió a Cuba en 1962 sobre la base de su sistema político.

Durante el debate sobre Cuba en la reunión ministerial de San Pedro Sula, Honduras, los que en ese momento propusieron la revocatoria aseguraron que la OEA no podía sancionar a un país solamente porque tiene un gobierno que no era de su agrado.

El presidente colombiano Alvaro Uribe, de visita en Washington, alertó horas antes de la sesión sobre una potencial infracción al principio de no intervención en este debate si la OEA decidía finalmente suspender a Honduras.

Aparentemente el tema de la suspensión no está en claro ni para la delegación de Honduras. Carlos Sosa, embajador del presidente depuesto ante la OEA, indicó que la suspensión "es una posibilidad'', pero no pidió que fuera la conclusión de la reunión ministerial.

"Cuando se viola el principio de no intervención se crean enormes dificultades políticas en el país intervenido'', afirmó Uribe a reporteros. "Esas dificultades políticas se convierten a su vez en fuentes que crean dificultades a las instituciones democráticas''.

Uribe no especificó si su gobierno se opondría a una decisión sobre Honduras con visos de intervención.

Estados Unidos informó que no planea por el momento retirar a su embajador en Honduras, como han hecho otros países latinoamericanos, indicó el martes la Casa Blanca.

"Creemos que es importante tener un representante sobre el terreno en la búsqueda de una solución'' a la crisis desatada, dijo Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca.

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