América Latina

A un año de las elecciones, el Brasil que adora a Lula votaría a la oposición

Dentro de un año, Brasil irá a las urnas para elegir al sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente más popular que ha tenido el país, pero si las elecciones se celebrasen hoy debería entregarle el poder al opositor José Serra.

Siete años después de ganar las primeras elecciones de la vida política que inició en las trincheras del sindicalismo, Lula sigue sin conocer el desgaste del poder y mantiene una popularidad en torno al 80% jamás ostentada por presidente alguno en Brasil.

Lula, que aspiró a la presidencia y perdió en 1989, 1994 y 1998, llegó por primera vez al poder en 2002. Fue reelegido en 2006 y la Constitución le impedirá postular a un tercer mandato consecutivo en los comicios del 3 de octubre del año próximo.

La paradoja es que, según todas las encuestas, si los brasileños acudieran hoy a las urnas para elegir al próximo presidente ganaría con holgura el socialdemócrata José Serra, actual gobernador de So Paulo, a quien Lula derrotó precisamente en los comicios del 2002.

''Lula es un fenómeno único e irrepetible'', dijo a Efe el analista político Carlos Lopes, de la firma Santafé Ideas, quien consideró que la extraordinaria popularidad del actual mandatario le sitúa "en otra galaxia de la política''.

En su opinión, quien gane las elecciones del 3 de octubre de 2010 "seguramente no tendrá una vida fácil'', pues "las comparaciones'' con Lula serán "constantes e inevitables'' y "siempre saldrá perdiendo''.

Entre las grandes virtudes de Lula en los siete años que lleva en la Presidencia destacan su carisma, su tendencia a usar la lengua campechana y llana del pueblo y su fuerza oratoria, forjada en las duras luchas sindicales de la década de los años 70.

En los posibles candidatos que hasta ahora se barajan para sucederle ese carisma que le sobra a Lula es precisamente lo que falta.

Serra admite públicamente que es un hombre "antipático'', mientras que la actual ministra de la Presidencia y casi segura candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, es una mujer dura, de perfil puramente técnico y con una reconocida dificultad para sonreír.

''Rousseff como candidata tendrá problemas'', indicó Lopes, quien subrayó que la ministra "no tiene trayectoria política'' y "carece de experiencia electoral'', pues nunca ha postulado a ningún cargo de elección popular.

Sin embargo, y pese al actual favoritismo de Serra, Lopes apuntó que "falta mucho tiempo, el juego está abierto'' y Rousseff cuenta con su fama de "estupenda gerente'' y, sobre todo, con el apoyo de Lula para presentarse como "la verdadera garante de la continuidad''.

Las últimas encuestas han adjudicado a Serra entre el 35 y 40 por ciento de intención de voto, mientras que el respaldo a Dilma Rousseff no ha pasado del 20 por ciento desde que Lula la promueve como candidata, hace ya más de diez meses.

Otra aspirante a la Presidencia que se perfila para 2010 es Marina Silva, una ecologista que fue ministra del Ambiente de Lula hasta el año pasado y que renunció primero al Gobierno y luego al gobernante PT, que lidera Lula, en desacuerdo con las políticas ambientales del Ejecutivo.

Aunque la intención de voto que acumula hasta hoy no pasa del 5 por ciento, Lopes dijo estar convencido de que la posible candidatura de Silva por el Partido Verde tiene mucho espacio para crecer y "hacerle daño especialmente a Rousseff'', pues puede convencer a algunos sectores de la izquierda disidentes del PT.

Pese a todas las conjeturas que se pueden trazar a un año de las presidenciales, Lopes añadió que "no puede haber ninguna duda de que serán unas elecciones muy distintas, con un cuadro nuevo, porque serán las primeras que Lula no disputará desde que fue candidato por primera vez, en 1989''. EFE

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