América Latina

Honduras a la expectativa de diálogo entre Zelaya y Micheletti

Partidarios de Zelaya se manifiestan en el barrio capitalino hondureño El Pedregal.
Partidarios de Zelaya se manifiestan en el barrio capitalino hondureño El Pedregal. AP

Honduras está a la expectativa de un diálogo entre el depuesto presidente Manuel Zelaya y el gobierno de facto que comenzará esta semana con la colaboración de la Organización de Estados Americanos (OEA) en busca de una salida a la crisis política.

Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, confirmó el sábado haberse reunido en Honduras con el presidente de facto Roberto Micheletti.

Una comisión de alto nivel de la OEA, que arribó el viernes a Tegucigalpa, continuó el sábado con los preparativos para la llegada el miércoles de 10 cancilleres y de Insulza.

La misión de ministros será la segunda --tras el fracaso de un viaje de siete cancilleres en agosto-- que busca en Tegucigalpa un pacto para concluir la crisis, luego de la deposición de Zelaya el 28 de junio.

"Vamos a sentarnos, estamos platicando, no tengan la menor duda de eso'', afirmó el presidente de facto, Roberto Micheletti, que alimentó las expectativas de una salida negociada al anunciar que el lunes decidirá si deroga el decreto que restringe las libertades de movimiento, prensa y reunión, que emitió hace una semana.

En la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugia desde el 21 de septiembre tras entrar en secreto al país, Zelaya exigió la restitución de las libertades para favorecer el clima del diálogo y dijo que ya le había entregado su agenda a la OEA.

"Proponemos una agenda muy simple [...], el primer punto es la aprobación y firma del pacto de San José. Si el régimen acepta esa agenda [...] podemos iniciar inmediatamente el lunes o martes el diálogo'', indicó el sábado Carlos Reina, cercano colaborador de Zelaya, a la radio HRN desde la embajada.

El diálogo tomaría como punto de partida el llamado Acuerdo de San José, propuesto por el presidente costarricense Oscar Arias, que plantea el regreso de Zelaya al poder, algo que Micheletti ha rechazado reiteradamente.

Sin revelar qué se baraja para resolver ese punto central, el asesor de Insulza, el chileno John Biehl, estimó que el plan puede incluir cambios, con el interés de que de la crisis salga ‘‘robustecida la democracia hondureña''.

"Naturalmente hay que ser cautos en todo esto, pero yo creo que a todos nos anima un razonable optimismo'', declaró Víctor Rico, secretario de Asuntos Políticos de la OEA y quien encabeza la comisión de avanzada.

Biehl explicó que está acordado que Micheletti haga oficialmente un llamado al diálogo y que el depuesto presidente lo acepte, sin que por ahora se prevea un contacto directo entre ambos.

Por otra parte, según indicó Insulza a través de un comunicado, el objetivo del encuentro con Micheletti fue "promover un diálogo entre las partes en conflicto a fin de restablecer la democracia y el orden constitucional en Honduras''.

Insulza recordó que estas gestiones forman parte del mandato que le entregó la Asamblea General de la OEA el 4 de julio en la reunión extraordinaria en la que se decidió por unanimidad suspender la participación de Honduras hasta que se restablezca el orden.

Micheletti reveló el viernes que se había reunido con Insulza en una base militar del país en días pasados. Según el presidente de facto, durante el encuentro se habló "de todo'', aunque no quiso decir nada en concreto sobre el regreso al poder del depuesto presidente Zelaya. Entretanto, cientos de seguidores de Zelaya se concentraron el sábado en el barrio popular El Pedregal, en Tegucigalpa, y en otros puntos del país, para exigir su regreso al poder.

En la Penitenciaría Nacional, 25 kilómetros al norte de Tegucigalpa, 38 campesinos, desalojados violentamente el miércoles del Instituto Nacional Agrario que habían ocupado, iniciaron una huelga de hambre para reclamar su liberación y la restitución de Zelaya.

"No aceptamos la represión y demandamos la inmediata libertad de los presos políticos'', declaró Rasel Tomé, dirigente del movimiento contra el golpe, que acompaña a Zelaya en la embajada, al exigir que se levante el estado de sitio para posibilitar el diálogo.

Desde la otra acera, sin las pompas de costumbre por la crisis derivada del golpe, unos 12,000 efectivos militares encabezadas por el general Romeo Vásquez conmemoraron el sábado el Día del Soldado, con ceremonias en unos 30 batallones.

En un discurso durante una celebración en la presidencia, Micheletti agradeció a los militares por su "acción valerosa'' en favor de la democracia, haciendo alusión a la deposición de Zelaya.

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