América Latina

Río busca limpiar imagen tras escalada de violencia

Policías brasileños salen de una de las favelas del norte de Río donde se sucedieron los sangrientos enfrentamientos con narcotraficantes durante el fin de semana.
Policías brasileños salen de una de las favelas del norte de Río donde se sucedieron los sangrientos enfrentamientos con narcotraficantes durante el fin de semana. AP

Miles de efectivos buscaban restablecer este domingo la seguridad y la imagen de Río de Janeiro, escogida hace dos semanas para acoger los Juegos Olímpicos de 2016, tras los sangrientos enfrentamientos entre narcotraficantes y policías que dejaron 16 muertos.

La muerte de dos supuestos narcotraficantes y el hallazgo de los cuerpos de otros dos elevó a 16 el número de víctimas por los choques que también provocaron la destrucción de un helicóptero, derribado a tiros, y de 8 autobuses.

La policía informó que los cuerpos de dos personas, vestidos con ropas de camuflaje, fueron hallados en una zona boscosa próxima a la favela en la que se registraron los principales enfrentamientos.

Los cadáveres estaban en una región próxima a la favela Morro Sao Joao a la que la policía acudió en la tarde de este domingo para conferir una denuncia, según la cual, allí habrían sido asesinados tres narcotraficantes.

En el lugar apenas fueron hallados dos cuerpos junto con una mochila con bastante munición para diferentes armas, especialmente fusiles de asalto.

Cuatro mil quinientos policías suplementarios, provenientes de varias unidades de la región metropolitana, fueron movilizados para devolver la calma en la zona norte de la "ciudad maravillosa'', dominada por numerosas favelas sobre los morros.

Policías civiles y militares están asimismo en estado de alerta en sus uarteles y todos los que estaban de vacaciones fueron movilizados.

Es en uno de esos barrios del norte donde se encuentra el mítico estadio de fútbol Maracaná, que acogerá los principales partidos del Mundial de 2014 y las ceremonias de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de 2016.

El helicóptero -con cuatro policías a bordo- que sobrevolaba la favela fue derribado por los narcotraficantes, luego de que la policía lanzara un operativo en la favela "Morro dos Macacos'' para controlar intensos tiroteos entre bandas rivales de narcotraficantes de la zona.

La jornada de terror vivida por los habitantes de los barrios populares de la zona norte fue portada de todos los diarios del país este domingo. Guerra en Río o Jornada de terror en Río, fueron los más destacados.

La situación parece haberse calmado el domingo, pero al final de la mañana en la favela de Jacarezinho hubo nuevos enfrentamientos entre policías y narcotraficantes, que se saldaron con la muerte de un traficante, indicó el portavoz de la Policía Militar, mayor Oderlei Santos.

Esta escalada de violencia le viene mal a la imagen de Río, designada el 2 de octubre sede de los Juego Olímpicos de 2016, y a dos semanas de una visita de una delegación del Comité Olímpico Internacional.

El ministro de Justicia, Tarso Genro, propuso a las autoridades el envío de la Fuerza Nacional, un cuerpo de élite del Ejército concebido para intervenir en situaciones excepcionales. La oferta fue rechazada por el gobernador del estado, Sergio Cabral.

El ministro advirtió que esos enfrentamientos iban a continuar.

"Hay territorios en Río en los que la Policía entraba y salía, pero ahora esos territorios están ocupados (por la Policía). Otros enfrentamientos tendrán ciertamente lugar, porque los traficantes no quieren ceder terreno'', dijo Genro.

A partir del año pasado cinco favelas, la mayoría en la turística zona sur, fueron "pacificadas'' con una policía comunitaria -especialmente formada con ese fin-- que se quedó en forma permanente en la zona. Ese programa será extendido, hasta 2016, a un centenar de esas favelas.

Pero por el momento, esa pacificación tuvo por efecto que los narcotraficantes se fueron a otras favelas dominadas por facciones rivales, lo que provocó esta "guerra''.

La violencia urbana es un problema endémico en Río, donde cerca de dos millones de personas, es decir un tercio de la población, viven en unas mil favelas. Los crímenes dejan cerca de 6,000 víctimas por año en todo el estado de Río de Janeiro, que tiene cerca de 14 millones de habitantes.

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