América Latina

Colombia y Ecuador nombran encargados de negocios tras 20 meses de ruptura

Colombia y Ecuador designaron el viernes a sus encargados de negocios, veinte meses después de rotas sus relaciones diplomáticas a causa de una operación militar colombiana contras las FARC en territorio ecuatoriano, anunciaron ambos gobiernos.

Las cancillerías informaron de forma simultánea el nombramiento de Ricardo Montenegro y Andrés Terán como sus representantes ante Ecuador y Colombia, que el 24 de septiembre acordaron en Nueva York una "hoja de ruta'' para la normalización de los vínculos tras 18 meses de fuerte controversia.

Dicho acuerdo preveía la designación de encargados de negocios, para lo cual se fijó como plazo el 15 de noviembre.

"El encargado de negocios es el funcionario de mayor jerarquía dentro de una representación diplomática y quien reemplaza de manera interina al embajador o jefe de misión durante su ausencia'', destacó el ministerio colombiano en un comunicado.

"Esta nominación es un nuevo paso hacia el proceso de normalización de las relaciones (...), conforme a la voluntad expresada por los presidentes de las Repúblicas del Ecuador, Rafael Correa, y Colombia, Alvaro Uribe'', subrayó a su vez la cancillería ecuatoriana.

Diplomáticos de los dos países coinciden en que las designaciones significan ‘‘técnicamente'' la reanudación de vínculos como antesala del nombramiento de embajadores.

Quito rompió relaciones con Bogotá el 3 de marzo de 2008, dos días después de que militares colombianos bombardearan un campamento clandestino de la guerrilla de las FARC en territorio fronterizo de Ecuador, dando muerte al número dos del grupo, Raúl Reyes, y a otras 24 personas.

La incursión fue rechazada por la Organización de Estados Americanos (OEA), que la consideró una violación de la soberanía ecuatoriana, y generó un clima de tensión regional que incluso llevó a Ecuador y Venezuela a desplazar tropas a sus fronteras con Colombia.

Los mandatarios de Colombia, Ecuador y Venezuela dieron por superada la crisis el 7 de marzo durante una cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, pero la retórica entre Bogotá y Quito se mantuvo hasta el acuerdo de Nueva York, alcanzado con la mediación de la OEA y el Centro Carter.

Quito repudió en particular las acusaciones de Bogotá sobre nexos del gobierno de Correa con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y la insistencia de funcionarios colombianos en el derecho a combatir a ese grupo más allá de sus fronteras.

En ese contexto, el activo comercio bilateral se desplomó, registrando en el caso de Colombia una caída de 34,8% en sus ventas hasta septiembre.

A pesar del proceso de normalización, Ecuador insiste en pedir a Colombia un informe detallado sobre el ataque a las FARC en Angostura, en el que sospecha participó Estados Unidos, y de las computadoras supuestamente incautadas a Reyes que salpicarían a responsables ecuatorianos.

Asimismo, Quito anticipó que insistirá en sus demandas internacionales contra Bogotá por la muerte de un ecuatoriano en el bombardeo y las fumigaciones antidrogas en la frontera.

Colombia, a su vez, insiste en que requiere cooperación de Ecuador para evitar que las FARC se refugien allí, y a comienzos de este mes entregó un informe sobre la ubicación de una docena de bases del grupo donde estarían unos 1.800 rebeldes.

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