América Latina

Se calienta el clima electoral en Honduras

Soldados y la policía montan guardia cerca de la embajada de Brasil, en Tegucigalpa, Honduras, el viernes 27 de noviembre, a dos días de celebrarse las elecciones presidenciales en ese país.
Soldados y la policía montan guardia cerca de la embajada de Brasil, en Tegucigalpa, Honduras, el viernes 27 de noviembre, a dos días de celebrarse las elecciones presidenciales en ese país. AP

Ante la ansiosa mirada del mundo, Honduras comienza este fin de semana un proceso electoral que le devolverá la continuidad constitucional tras la crisis por la salida forzada del poder del presidente Manuel Zelaya en junio, quien se proponía una reelección rechazada por la mayoría del país.

Bajo enormes presiones internacionales y tensiones internas, el ambiente en esta capital comienza a calentarse con cientos de periodistas y observadores internacionales copando los hoteles y las autoridades preparando un despliegue de seguridad en previsión de potenciales situaciones de violencia.

Entre los cientos de delegados internacionales que eran recibidos con fanfarrias en el aeropuerto de Toncontín, destacó la delegación de 12 miembros de la Asamblea de la Resistencia Cubana, que llegó el viernes a mediodía de Miami, y un grupo de invitados representando diversos organismos de Venezuela.

"Venimos a Honduras con el doble propósito de avalar la acción cívica del pueblo hondureño, cuya democracia está amenazada por Hugo Chávez y Fidel Castro; y para apuntarnos como cubanos para prepararnos en el futuro cuando nos toque hacer lo que los hondureños, votar libremente'', dijo a El Nuevo Herald Orlando Gutiérrez, líder del Directorio Democrático Cubano y miembro de la comisión de 12 personas de la Asamblea, invitados como observadores internacionales por el Tribunal Electoral de Honduras.

El proceso electoral, cuya legalidad ha generado dudas y críticas de varios gobiernos en la región y es considerado inválido por los seguidores de Zelaya, recibió importantes respaldos esta semana por parte del gobierno de Estados Unidos, un factor decisivo a pesar de que varios países de la región, entre ellos Brasil, anunciaron que desconocerán los resultados.

También recibió el crucial apoyo del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que declaró como fracasada la gestión que presidió como mediador de la crisis hondureña, y llamó a todo el continente a reconocer los resultados del domingo.

Asimismo, la Corte Suprema de Justicia anunció la decisión el jueves de que Zelaya debía ser juzgado previamente, antes de que el Congreso Nacional pueda decidir sobre el tema de su restitución.

Tratando de contribuir a un ambiente de equilibrio que garantice unos comicios transparentes, el presidente de facto, Roberto Micheletti, se retiró temporalmente del poder el jueves 26 de noviembre hasta el 2 de diciembre, delegando la máxima autoridad en su Consejo de Ministros, una decisión que ha sido saludada por Washington.

En un importante discurso esta semana en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), el subsecretario de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, elevó la importancia de las elecciones hondureñas, enfatizando que ‘‘lo que nos jugamos en Honduras es nada menos que la credibilidad de la OEA y de sus miembros en cuanto a mantenerse fieles al llamamiento a la defensa colectiva de la democracia''.

Valenzuela no dejó dudas sobre la legitimidad de las elecciones en Honduras, afirmando que se trata de un proceso "que se atiene al calendario electoral normal que estipula la Constitución hondureña''. Sin embargo, advirtió que otros requisitos deberán cumplirse para que se produzca el retorno del país centroamericano a la OEA, entre ellos la constitución de un gobierno de unidad nacional, y la decisión del Congreso Nacional sobre la restitución de Zelaya, aspectos incluidos dentro del llamado acuerdo Tegucigalpa-San José.

En una reacción al discurso de Valenzuela, el secretario general de La OEA, José Miguel Insulza, criticó el apoyo estadounidense sin que se cumpliese la exigencia de la restitución de Zelaya, y amenazó con desconocer los resultados.

Pero, según analistas, la realidad política terminará imponiéndose y el espaldarazo de Washington a los comicios del domingo, cualquiera que sea el resultado, provocará una reacción en cadena en la región.

Detrás del apoyo de Estados Unidos, al que se han unido ya Colombia y Panamá, vendrán el respaldo de otros países como México, Perú y Guatemala, avizoró Ricardo Angoso, coordinador de la organización no gubernamental Diálogo Europeo, que fue invitado por el Tribunal Electoral de Honduras como observador de las elecciones.

"La pieza clave es que sean reconocidos como legítimos y válidos por la comunidad internacional, pero muy especialmente por los Estados Unidos, el principal aliado político, militar y económico de Tegucigalpa'', dijo Angoso.

Por otra parte, candidatos y activistas denunciaron una campaña de intimidación para impedir que los hondureños acudan a las urnas este domingo, utilizando amenazas de que a quienes votan les pasaran "cosas peores'' a las de ser asesinado, según carteles colocados en sectores populares de Tegucigalpa, por agrupaciones que se oponen al gobierno de facto y a las elecciones.

"Tiene que haber capacidad para que la gente no tenga temor'', declaró a los periodistas Elvin Santos, candidato del oficialista Partido Liberal, al que pertenecen tanto Micheletti como Zelaya. "Los militares más bien tienen que garantizar la seguridad para ir a votar''.

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