América Latina

Buscan a militares en México tras ataque a helicóptero

L.PINEDA y U. Zamarroni/AFP

Villa Purificación, México

Policías del estado mexicano de Jalisco participan el sábado trasladan el ataúd con los restos de su compañero que murió el viernes en un tiroteo en Autlán. El fiscal general Luis Carlos Nájera afirmó que la entidad está en calma luego de la jornada violenta en 25 municipios.
Policías del estado mexicano de Jalisco participan el sábado trasladan el ataúd con los restos de su compañero que murió el viernes en un tiroteo en Autlán. El fiscal general Luis Carlos Nájera afirmó que la entidad está en calma luego de la jornada violenta en 25 municipios. EFE

Tres soldados mexicanos eran buscados el sábado en Jalisco (oeste) después de que su helicóptero fue obligado a aterrizar de emergencia en una zona de espesa vegetación tras el ataque de un comando en un operativo antidroga que dejó tres militares muertos y 12 heridos.

Un comando abrió fuego el viernes contra el helicóptero Cougar que participaba en un operativo contra el pujante cartel Nueva Generación.

La aeronave fue impactada en la cola y tuvo que aterrizar de emergencia entre los municipios de Casimiro Castillo y Villa Purificación, dejando un saldo de tres soldados muertos y 12 heridos.

Los soldados desaparecidos “quizás se escondieron o cayeron de la aeronave o están inconscientes o perdieron la vida. Hay mucha vegetación en el lugar. No se descarta nada”, dijo a la AFP una fuente federal que pidió el anonimato.

El helicóptero aterrizó en una zona de pastizales cerca de un cerro, y la mañana del sábado se encontraba resguardada por unos 200 militares que impedían a los periodistas observar los restos de la aeronave.

Una camioneta de lujo blanca con armas largas en su interior, abandonada presuntamente por los agresores, permanecía la mañana del sábado cerca del sitio del aterrizaje de emergencia custodiada por las fuerzas armadas, constató la AFP.

Cuestionada sobre la posibilidad de que los soldados pudiesen haber sido secuestrados, otra fuente del gobierno federal respondió: “No quiero especular sobre eso. Mantenemos la versión de que están desaparecidos”.

Los soldados realizan una “búsqueda muy detallada” entre los pastizales y arbustos de la zona, quemada parcialmente por el accidente.

El ataque se produjo en medio de una de las peores jornadas de violencia.

Simultáneamente al ataque a la aeronave militar, hombres armados sembraron el terror el viernes en 25 municipios de Jalisco (oeste), incluida su capital, Guadalajara, la segunda mayor ciudad del país, bloqueando calles y carreteras con hasta 36 vehículos incendiados y quemando bancos y gasolineras.

“En la mañana las mesas estaban llenas, pero en cuanto se empezó a saber de los bloqueos la gente empezó a pedir la cuenta y salir corriendo”, dijo temerosa y bajo anonimato a la AFP la mesera de un restaurante.

El gobierno asegura que la violencia fue una reacción de los narcotraficantes al lanzamiento el viernes de la “Operación Jalisco”, en la que militares y policías federales se desplegaron para desarticular al cártel Jalisco Nueva Generación, que venía protagonizando una serie de espectaculares ataques a autoridades.

Diecinueve personas fueron detenidas por los hechos violentos.

En el pueblo de Autlán (58,000 habitantes), donde murió el agente de la fiscalía estatal en una balacera, la plaza central lucía completamente vacía la noche del viernes.

A un costado de los portales, un taxista explicó a la AFP que los vecinos se resguardaron en sus casas cuando vieron cómo algunos hombres prendían fuego una sucursal bancaria.

“Nadie quiere salir. Es como toque de queda. Esto estuvo muy feo”, comenta el taxista.

El gobierno estatal tuvo que decretar el “código rojo” (máxima alerta) ante los bloqueos viales e incendios de vehículos y locales perpetrados incluso en el turístico balneario de Puerto Vallarta.

Fue toda una demostración de fuerza del cartel, que desencadenó una jornada de furia como no había vivido Jalisco, la cuarta región más poblada de México con 7.3 millones de habitantes, y que se extendió en menor medida en tres estados vecinos.

Acciones como el ataque al helicóptero, que casi nunca se han visto en México, “muestran las particularidades de ese cartel que tiene como fin atacar directamente a las fuerzas del Estado para que lo vayan a buscar y contraatacar”, dijo a la AFP Raúl Benítez Manaut, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Esta organización, dirigida por Nemesio Oseguera “El Mencho”, ha emprendido una ofensiva contra las autoridades desde que el 23 de marzo fuerzas de seguridad abatieron a Heriberto Acevedo “El Gringo”, un cabecilla del cartel.

En respuesta, el grupo asesinó a 15 policías estatales en una emboscada el 6 de abril, el peor ataque que se recuerda contra fuerzas de seguridad que combaten al narcotráfico, que ha dejado decenas de miles de muertos en los últimos años.

Benítez Manaut, que desconfía de que esta ofensiva de Jalisco contra Nueva Generación responda al lanzamiento de la “Operación Jalisco”, señala que en los bloqueos participaron “sus bases de apoyo, su soporte social” conformado por personas cercanas al cartel que funcionan como aliados en ciertos momentos.

Este cartel fue fundado hacia 2010 tras la muerte en operativo militar del capo Ignacio Coronel Villarreal, alias “Nacho Coronel”, quien controlaba la región para el poderoso cartel de Sinaloa.

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