América Latina

Lula niega tráfico de influencia para beneficiar constructoras brasileñas

El entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, durante la cumbre del Grupo de los 20 en Seúl, el 11 de noviembre de 2010.
El entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, durante la cumbre del Grupo de los 20 en Seúl, el 11 de noviembre de 2010. Bloomberg

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva negó este lunes que sea objeto de una investigación de la fiscalía por tráfico de influencia para ayudar a grandes constructoras de Brasil a ganar contratos en el exterior, como publicó la semana pasada la revista Época.

En un reportaje titulado “Lula, el operador”, Época indicó que el ex mandatario (2003-2010) es “formalmente sospechoso” de utilizar su influencia internacional para que estas gigantescas empresas ganaran obras en países de África y América Latina de 2011 a 2014.

“Época intenta engañar deliberadamente a sus lectores”, condenó un extenso comunicado divulgado este lunes por el Instituto Lula, después de que el reportaje causara revuelo dentro y fuera de Brasil.

Citando documentos de la fiscalía, la revista del poderoso grupo Globo sostuvo además que varios de esos millonarios contratos son financiados por el banco brasileño de fomento BNDES (estatal), donde Lula habría interferido para facilitar el acceso a los créditos.

Estas prácticas podrían constituir delitos de tráfico de influencias dentro de Brasil y tráfico de influencia en transacción comercial internacional, y es eso lo que investiga la fiscalía, según el reportaje.

La fiscalía “no abrió ningún tipo de investigación sobre las actividades del ex presidente Lula”, sino que se trata de un “procedimiento preliminar”, que podría conducir a una investigación “o simplemente ser archivada”, precisó la nota del Institulo Lula.

Época publicó que Odebrecht financió viajes del ex mandatario a países como Venezuela, República Dominicana, Cuba y Ghana, donde la constructora tenía interés en cerrar negocios.

El Instituto Lula sostuvo, por su parte, que Lula no hace sus viajes para “hacer lobby”, sino para dar conferencias y defender “los intereses de su país”, para promover a Brasil y sus empresas.

Además, acusó a la revista de construir “teorías sin chequear con las fuentes si la realidad difiere de la fantasía”, asegurando que el Instituto Lula fue contactado pocas horas antes del cierre de la publicación, y que su respuesta no fue publicada por Época.

El reportaje salió a la luz en un momento delicado para el gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), fundado en 1980 por el propio Lula, que dejó el poder con 80% de popularidad.

Junto a otros partidos que integran la coalición de gobierno, el PT aparece implicado en un megaescándalo de sobornos y desvíos millonarios de la petrolera estatal Petrobras, la mayor investigación por corrupción en la historia de Brasil, destapada hace un año.

Trece senadores, 22 diputados, dos gobernadores, el ahora ex tesorero del PT y ex funcionarios del Poder Ejecutivo son investigados por su presunta participación en esta red que habría movido unos $4,000 millones en la última década, según la fiscalía.

Odebrecht es una de las empresas brasileñas involucradas en esta causa, acusadas de integrar un “club” que pagaba sobornos a ex directivos de Petrobras a cambio de asegurarse contratos con la estatal.

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