América Latina

Treinta años después de la dictadura argentina, los militares no salen de los cuarteles

Argentina celebra en diciembre 30 años de democracia como el país latinoamericano donde los militares tienen la más baja o casi nula influencia política, debido al repudio a la última dictadura y la derrota en la guerra de Malvinas, según analistas.

La muerte en prisión del exdictador militar Jorge Videla (1976-1981) hace dos semanas reavivó en la sociedad el horror por aquella época de violencia, y su entierro se realizó con tanto secreto que la Justicia lo informó 10 días después.

En otros paises latinoamericanos la influencia de los uniformados sigue fuerte, como en Cuba, Venezuela, Colombia o Paraguay, donde el partido de la dictadura (Colorado) acaba de retomar el poder en las urnas. En Panamá o Costa Rica, otro extremo, no hay ejército.

“Argentina es el país de América del Sur, en el cual las Fuerzas Armadas tienen menor incidencia política”, dijo a la AFP Rosendo Fraga, politólogo y miembro del Instituto de Historia Militar Argentino.

Fraga explicó que “es el único país de la región, en el cual la transición del gobierno militar al civil, no fue en el contexto de una negociación política, sino la consecuencia de la derrota militar en una guerra externa, la de Malvinas”, en 1982.

“Violaciones de los derechos humanos se han dado en todos los países de la región durante gobiernos militares, pero (Argentina) es el único en el cual las Fuerzas Armadas fueron derrotadas, Por eso tienen tan baja influencia”, redondeó su idea el analista.

La dictadura inició una guerra por las islas cuya soberanía reclama Argentina, pero sus tropas fueron derrotadas por Gran Bretaña.

La aventura bélica forzó al régimen a convocar a elecciones y aquella fuerza militar que operaba como partido político, está hoy desacreditada y casi invisible, pese a que hay unos 120.000 uniformados.

“El advenimiento de la etapa institucional fue distinto de otros procesos latinoamericanos, porque a diferencia de Chile, Uruguay o Brasil, la transición no fue pactada”, subrayó a la AFP Carlos Raimundi, miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

Raimundi, legislador de Nuevo Encuentro (centroizquierda) y exinvestigador en la Universidad inglesa de Leicester, dijo que Argentina constituye “un ejemplo mundial extraordinariamente digno del coraje cívico para el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad”.

Los juicios se iniciaron con la restauración democrática, pero se interrumpieron con leyes de amnistía e indultos hasta reactivarse en el siglo XXI.

“Hubo un alto nivel de condena social por lo que había pasado con los derechos humanos y también asonadas militares (4 entre 1987 y 1990) con alto grado de repudio de la sociedad. Esto acentuó el aislamiento político de los militares”, analizó Raimundi.

Los enjuiciamientos involucran a más de 1.500 militares, policías y civiles adeptos al régimen, con más de 200 condenas, muchas de ellas a perpetua como a Videla.

“Hoy la democracia está sólida. Pero si está acechada de algún lugar no es por militares, sino por grandes grupos mediáticos y de poder financiero, nostálgicos de la dictadura”, indicó Raimundi.

El exmilitar Jorge Mones Ruiz dijo a la AFP que “los desvaríos del proceso militar en la ‘guerra antisubversiva', el desmanejo politico y la derrota en Malvinas, hicieron desaparecer la influencia de las Fuerzas Armadas”.

Exvicedecano de Humanidades de la Universidad Católica de La Plata (al sur), Mones Ruiz dijo que “esto desmoralizó a las Fuerzas Armadas y en las nuevas generaciones no tienen en mente aquel protagonismo político”.

El exmilitar graduado en Estrategia y juzgado por un alzamiento en los años 90, dijo que “si alguien pretende golpear las puertas de los cuarteles (para un golpe) no se le va a abrir”.

Tanto es el descrédito que la marina de guerra perdió hasta los predios de sus institutos, incluida la Escuela de Mecánica (ESMA), un centro clandestino de torturas convertido en Museo de la Memoria.

Otro miembro de la Comisión de Defensa de Diputados, Gerardo Milman (Generación Encuentro Nacional, oposición de centroizquierda), dijo a la AFP que “la incidencia de los militares en la vida política argentina es hoy prácticamente nula”.

“Una de las razones tiene que ver con el cambio del escenario internacional. En la época de la Guerra Fría, EEUU le dispensaba a los militares el papel de barrera contra el posible avance de movimientos pro-socialistas”, dijo Milman.

El legislador recordó que “la mayoría de los gobiernos latinoamericanos eran dictaduras protegidas, financiadas y prohijadas por los EEUU. De paso, le servía para profundizar su influencia comercial en nuestra región”.

“Desprestigiados, derrotados militarmente y probadamente culpables de crímenes de lesa humanidad ante la Justicia, los militares argentinos quedaron aislados política, social y culturalmente, con incidencia política en franco descenso”, afirmó.

  Comentarios