América Latina

Obama y Castro compartirán el escenario en el homenaje a Mandela

El presidente Barack Obama estará presente en la ceremonia en honor a Nelson Mandela y compartirá el escenario con uno de de los líderes latinoamericanos con quien Estados Unidos tiene relaciones complicadas, el gobernante cubano Raúl Castro.

De acuerdo con lo informado el lunes por el Gobierno de Sudáfrica, Obama será el primer mandatario en hablar durante la ceremonia religiosa en memoria del líder sudafricano, que tendrá lugar el martes en un estadio de Soweto, Johannesburgo. Castro también hablará en la ceremonia, pero no se sabe en cuál orden hablará el líder cubano.

También se desconoce cuándo y con quién viajará Raúl Castro, quien decretó tres días de duelo oficial en Cuba por la muerte de Mandela, de quien elogió “la altura de su ejemplo, la grandeza de su obra y la firmeza de sus convicciones”.

Mandela, quien visitó Cuba en 1991 como líder del Consejo Nacional Africano, consideraba como uno de sus grandes amigos al líder cubano Fidel Castro, hermano mayor de Raúl, quien está apartado del poder y de la vida pública y no se ha pronunciado al menos públicamente sobre su deceso.

Elizardo Sánchez Santa Cruz, director de la Comisión Cubana por los Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo que era un “mal chiste” haber invitado a Raúl Castro ha que hable durante los servicios funerarios de Mandela, junto con Obama, y otras figuras internacionales.

“Admiramos a Mandela porque representaba el lado opuesto al Castrismo”, dijo Sánchez. “Dejó el poder cuando su termino presidencial terminó”, agregó, “aunque muchos hubieran querido que continuara”.

“Lamentablemente el caso de Cuba Mandela se equivocó, porque se acercó más a los Castros que al pueblo de Cuba”, Sánchez dijo a El Nuevo Herald por teléfono desde su casa en La Habana.

Según el anuncio del gobierno sudafricano, Obama será seguido por la presidenta brasileña Dilma Rousseff, quien hace algunos meses --a raíz del escándalo del programa de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU-- canceló su visita oficial a Washington y su cena en la Casa Blanca.

Rousseff partió hacia Johannesburgo junto con sus antecesores Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Fernando Collor de Melo (1990-1992) y José Sarney (1985-1990).

“El Estado brasileño se une para honrar a Mandela, un ejemplo que guiará a todos aquellos que luchan por la justicia y la paz social”, escribió Rousseff en su cuenta en la red social Twitter antes de emprender el viaje hacia Sudáfrica.

Latinoamérica estará representada también por los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y Venezuela, Nicolás Maduro, y los vicepresidentes de Argentina, Colombia y Perú, así como ministros y otras personalidades.

Se espera que unos 83 mandatarios extranjeros participen en los funerales por Mandela, fallecido el pasado 5 de diciembre a los 95 años de edad y considerado uno de los líderes más influyentes y admirados en todo el mundo.

Tras haber pasado 27 años en la cárcel por oponerse al régimen de segregación racial sudafricano, Mandela lideró una transición pacífica hacia un régimen democrático junto al dirigente blanco Frederik de Clerk, con quien compartió el Premio Nobel de 1993, y en 1994 fue elegido presidente de Sudáfrica.

Obama, que, al igual que lo fue Mandela en Sudáfrica, es el primer jefe de Estado negro de su país, viajó el lunes acompañado de su esposa Michelle, el ex presidente George W. Bush y su esposa Barbara, así como la ex primera dama y ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Al grupo se sumarán en Johannesburgo los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter.

Tras el oficio del martes, el féretro de Mandela desfilará por las calles de Pretoria del 11 al 13 de diciembre, para que los sudafricanos puedan despedirse de Madiba, como se conoce popularmente al ex mandatario en su país.

También en Pretoria, en la sede del Gobierno de Sudáfrica, quedará abierta la capilla ardiente de Mandela.

El funeral de Estado se celebrará el próximo domingo en la pequeña localidad de Qunu, en el sureste del país, donde Mandela creció y quería ser enterrado.

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