América Latina

Argentina cierra el 2013 con inflación del 28 por ciento, la más alta de la última década.

La inflación siguió siendo un potro indomable para el gobierno argentino en 2013, con un alza anual de los precios minoristas del 28 %, según el índice difundido el martes por un grupo de consultoras privadas.

Argentina es acusada por el FMI de manipulación de las estadísticas oficiales, por lo que institutos privados suelen comunicar sus cifras de manera paralela. En 2012, por ejemplo, el gobierno reconoció casi 11% de inflación, mientras que el sector privado la ubicó en 25%.

Según los datos del ‘Indice Congreso’, elaborado en base al promedio de las mediciones de consultoras privadas, valor de referencia para el mercado, los precios minoristas aumentaron 28.38% en 2013, la cifra más alta de la última década.

La inflación anual y la de diciembre (3.38%) fueron dadas a conocer en una rueda de prensa en el Congreso con la presencia de legisladores de diversos partidos.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), por su parte, tiene previsto difundir el miércoles los datos oficiales sobre la inflación del año pasado.

“El 2013 fue el año de la última década en que gobernó el kirchnerismo en que la inflación fue más alta. Estimamos el índice anual en niveles muy elevados, de entre 25% y 30%”, dijo a la AFP Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de la consultora Ecolatina.

El INDEC, que pronosticó una inflación anual del 10%, perdió confiabilidad desde su intervención en 2007 bajo el gobierno del fallecido ex mandatario Néstor Kirchner (2003/2007), esposo de la actual presidenta, Cristina Fernández.

En los últimos cinco años, la inflación “no oficial” calculada por analistas privados fue superior al 20%, con excepción de 2009.

Sin embargo, para el INDEC, el IPC fue de 7.2% en 2008, 7.7% en 2009, 10.9% en 2010, 9.5% en 2011 y 10.8% en 2012.

Un informe al que tuvo acceso la AFP del Estudio Bein & Asociados, señala que en el último mes del año, los productos que más aumentaron fueron los alimentos y bebidas (5.2%), golpeando los bolsillos de los sectores pobres que utilizan una gran proporción de sus ingresos para la compra de comida.

“El aumento de diciembre es el más alto desde mayo de 2002 cuando, en los meses posteriores al shock devaluatorio que implicó la salida de la convertibilidad (un peso igual a un dólar), el aumento de precios ascendió a 4 o 5% promedio mensual entre enero y mayo de ese año”, señala el estudio.

Según Sigaut Gravina, la perspectiva de la inflación para 2014 no mejora: “Estaría en niveles similares a 2013. Será muy difícil que baje y además enero empezó con fuertes aumentos en transporte y gasolina, que ponen un piso bastante elevado”.

Los argentinos han convivido con épocas de alta inflación e hiperinflación en los últimos 30 años, en especial a fines de la década del 80, cuando durante el traspaso del gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) a Carlos Menem (1989-1999) los precios se dispararon un 3,000%.

La última dictadura militar (1976/83) abandonó el poder con un aumento del costo de vida superior al 400%, mientras que los precios subieron 40.9% en 2002, en medio de la mayor crisis institucional y económica del país.

Pese a que el gobierno sólo reconoció un 11% de inflación en 2012, los salarios de los empleados del sector público aumentaron en 2013 entre 20 y 25% y el gobierno auspició, a través de las negociaciones paritarias, revalorizaciones del ingreso parecidas en otros sectores de la actividad.

“Bajo el supuesto de que la política logre manejar las paritarias alrededor del 24%, el año (2014) finalizaría con una tasa de inflación en torno al 27%”, estima el informe de Bein & Asociados.

El gobierno argentino acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un sistema para calcular un nuevo IPC de carácter nacional, que entra en vigencia en 2014, ya que hasta ahora sólo se mide en Buenos Aires y su periferia.

“Sería deseable que el índice nacional se acercara a las cifras reales y que el gobierno reconociera que hay un problema con la inflación”, dijo Sigaut Gravina, aunque se mantuvo prudente en cuanto a sus expectativas.

Sobre la confiabilidad del nuevo índice, la economista Marina Dal Poggeto del Estudio Bein respondió que “el FMI dio asesoramiento técnico, pero no puede auditar al INDEC. Una cosa es la metodología y otra cosa es qué precios se van a cargar en las computadoras para calcular el índice”.

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