América Latina

HRW mantiene críticas a Cuba pero verifica progresos

La organización Human Rights Watch (HRW) mantuvo sus críticas a Cuba en su Informe Mundial de 2014, aunque su director para las Américas mencionó progresos, en especial en cuestiones migratorias.

“Consideramos que se han producido avances, como la flexibilización de las políticas migratorias que afectaban a todos los cubanos y particularmente a los disidentes”, dijo en conferencia de prensa José Miguel Vivanco, director de HRW para las Américas.

Esos disidentes, añadió, “ahora sí pueden viajar felizmente fuera de la isla y retornar al país sin que sean objeto de amenazas y amedrentamientos”.

Las cinco páginas dedicadas a Cuba en el informe se abren recordando que desde 2010 el gobierno ha liberado decenas de detenidos por razones políticas, y afirma que ha “relajado restricciones draconianas” para los viajes al exterior.

Vivanco recordó que el país mantiene lo que el informe definió como “detenciones arbitrarias” para acallar a los disidentes internos, aunque añadió que esos arrestos “son por plazos más leves”.

“Siguen detenciones pero no son detenciones excesivas y tampoco son procesos penales con condenas a largos años”, dijo Vivanco.

Para el activista, “es un fenómeno que no ha desaparecido (…) pero ha habido una atenuación en el uso de la represión en Cuba”.

Tanto el documento de HRW como el propio Vivanco destacaron la liberación de todos los detenidos del llamado “Grupo de los 75”, aunque mencionaron que casi todos ellos tuvieron que instalarse en España.

El Informe Mundial de HRW afirma que el embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba “impone sanciones indiscriminadas a los cubanos y no hace nada para mejorar la situación de los Derechos Humanos”.

Vivanco, en cambio, fue más contundente y definió el embargo estadounidense como “un grave error”.

El embargo “aísla a Estados Unidos y no a Cuba, y hace difícil generar consensos a nivel nacional e internacional. Es un embargo indiscriminado, una política fracasada”, dijo.

HRW critica las restricciones a la libertad de prensa, la falta de mejoras en las condiciones carcelarias y las limitaciones a la acción de defensores de los derechos humanos.

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